“En algún momento de principios del siglo veinte lo que se creía que solo eran criaturas fantásticas del terror aparecen por sorpresa en distintos puntos del sur europeo... cadáveres comienzan a levantarse de sus tumbas mientras vampiros junto a hombres lobo atacan a ciudadanos indefensos... ¿existían ya estas bestias aguardando escondidas o han surgido ahora por algún motivo?”, empieza la sinopsis; la misma sigue “cuatro supervivientes deciden que es hora de pasar a la acción arremetiendo para buscar el origen de este caos”, omitiéndose el resto para salvar la misteriosa aura que rezuma la obra.
El envoltorio del envío (los detalles llegan ahí al tener una pegatina customizada) protege óptimamente una caja (también resguardada con una capa de burbujas) cuyas considerables dimensiones (concretamente 43 centímetros de ancho por 25 de alto por 8 de grosor) repercute en el transporte, aunque la idea es que disponerlo en la superficie preferida apenas conlleve tiempo; es menester destacar esto porque cada uno de los decorados (un total de 4 que abarcan de 45 a 240 minutos) exige una preparación mínima, bebiendo directamente del ámbito teatral en aspectos como el de interpretación.
El contenido comprende 2 tableros (a doble cara), 5 miniaturas (uniforme e individualmente coloridas), 20 personajes (de cartón), 24 losetas (de escenografía), 36 puertas (diferentes), 48 peanas (transparentes u opacas), 4 dados (singulares), 110 tarjetas (de diversa índole), 8 tokens (de artillería secundaria), 1 bloc (de notas), 1 manual (de reglas e historia) y una pantalla (de master), almacenándose sensacionalmente en la cuna; tamaña cantidad de accesorios requiere la correcta asimilación de uso, residiendo en ello el motivo por el que se aconseja de catorce años en adelante para disfrutarse plenamente.
La aventura se desgrana a través de seis capítulos aunando suspense e investigación al estilo escape room (con grandes matices) para adaptarse a la actitud del consumidor, siendo la que realmente determina el progreso al relucir las mejores o peores intenciones en las elecciones; los mapas (en rigurosa vista cenital con los elementos notablemente proporcionados) se dividen en pliegues de mediana rigidez (precaución con la debilidad central) para ubicar los materiales, mereciendo una mención especial los acabados de los naipes tipo papiro (la simulación es gloriosa al tacto) para conseguir la atmósfera.
Desde “La morada del mal” hasta “El despertar de Anubis” (evitando más spoilers pero con memorables sinopsis) se especifican eventos e interacciones (con avisos póstumos) para colocar armas (arcos, cuchillos, dagas, escopetas, flechas) u objetos (alfombras, arcones, ataúdes, baúles, escaleras, espadas, estanterías, habitaciones, hoyos, mesas, muebles, pianos, portalones, sarcófagos...); la observación (chupasangres, licántropos, momias, zombies... deben soslayarse sabiamente con iconos de símbolos reconocibles) es imperiosamente necesaria, con retos adicionales que aumentan (todavía más) el vicio.
Con la cooperación por bandera la resolución de acertijos es constante, creyendo perfectamente viables expansiones en un futuro próximo a juzgar por la enorme valía de este título inaugural de un universo; para aquellos poco o nada experimentados en esta clase de propuestas conviene advertir que la dinámica resulta sencilla e intuitiva, explicándose extensamente en el instructivo mediante ejemplos textuales e imágenes para disipar la mayoría de titubeos (de albergar aún basta con contactar con los gentiles responsables para subsanarlos) generados previa o posteriormente al inicio de la odisea.
La vertiente visual alcanza la excelencia invirtiendo únicamente espacio (tampoco demasiado) con escasa dedicación, precisándose por el contrario una importante predisposición asertiva por parte de los participantes (el rol al que se recurre “premiando la sociabilidad” para ensalzar la labor de quien ejerza de guía) para consumarse debidamente; tal vez en este sentido se extrañe un modo solitario (con una aplicación u otra técnica similar), pero qué duda cabe que entonces se perdería la ansiada esencia de encarnar al grupo equipado con útiles creados por ellos en aras de combatir al mal en estado puro.
Las cinco figuras que corresponden a los protagonistas (la arquera nórdica Aby Olsen de morado), el forajido afroamericano Jack de rojo), el expolicía húngaro Kris Lazar de azul y la joven suiza Xelen de marrón) amén del némesis por antonomasia de la velada (el guardián ancestral Anubis de blanco) lucen épicas, sin ostentosas lindezas (el coste de fabricación aumentaría mucho) pero con una magnífica tridimensionalidad; el hecho que los villanos nunca se repitan exactamente (las ligeras modificaciones entre sí representan la evolución) nutre al abanico de enemigos, exprimiendo las ilustraciones.
Como principales objeciones citar que la profundidad de los insertos dificulta la extracción de las piezas (hay que emplear algo) al menos en primera instancia (no se ha escatimado en plásticos para aislarlas) así como que la trama fluctúa en cuanto a lógica se refiere (evidentemente se engloba en la ficción pero desvaría con llamativas lagunas), compensándose con una novedosa e inmersiva mecánica que no poseen trabajos de renombre; además la multitud de referencias (por no sentenciar tributos) a un sinfín de obras de género tanto del celuloide como de la literatura congratulan, introduciéndose hábilmente.
En definitiva, el juego original de Sergio Martínez producido por Origins Motivations Games (pequeña editorial independiente que ha tenido la deferencia de brindar una copia al equipo de Cementerio de Noticias para llevar a cabo la reseña que ocupa) no decepciona en absoluto saciando con creces toda pretensión suscitada; el precio oficial de venta público asciende a 79,90€ pero actualmente está rebajado hasta los 42,90€ (con los gastos de envío gratuitos en la tienda virtual abierta a jornada completa), antojándose el alegato concluyente para recomendar su adquisición sin demorarse un ápice.