La escueta pero reveladora introducción de Theos (la última joya lúdica de dos mil veinticinco de la editorial Zacatrus) versa “adéntrate en una aventura mitológica lanzando los dados para atrapar a las criaturas más alucinantes... evita que los demás jugadores te dejen sin nada... ¡y derrota a Medusa!”, evidenciando la temática (al tiempo que adelantando el objetivo) de tan esperada obra; tan plausible trabajo (elevando el género party a entretenidas e imaginativas cotas) lleva la firma de Sandra Jiménez, con el prestigio de haberse alzado (huelga aclarar que con merecimiento) como uno de los cinco finalistas del II Concurso de Creación de Juegos de la mencionada compañía celebrado en pleno cuarto trimestre de la también ya citada temporada.
El significado del título (cuya pronunciación original se transcribiría Θεός) proviene de una palabra del griego antiguo que en la línea de la omnipresencia que prima se usa para referirse al Dios supremo tanto en la filosofía como en la religión helena, tratándose del único en el cristianismo primitivo (especialmente en el Nuevo Testamento) escrito en koiné; dicha explicación puede antojarse baladí pero en absoluto lo es, pues contextualiza el lore sobre el que pivota al distanciarse de la clásica excusa para que el arte (en este caso de J.Tabanera Redondo) sea épico aludiendo a las tradicionales fábulas (para algunos simplemente historia) de antaño funcionalmente adaptadas a las necesidades actuales de toda diversión que se precie.
El contenido obedece a 40 cartas (una de Abismo y el resto de Criaturas), 32 dados (cuatro de cada color abarcando las tonalidades amarilla, azul, gris, naranja, negro, roja, verde y violeta en riguroso orden alfabético), 2 fichas (una de Medusa y otra de Rayo) y 1 libro de instrucciones (en realidad tres al brindarse en francés, español e inglés); los laterales del insert están customizados, extrañándose tal vez alguna separación interna en la cuna (en la que reposa un entrañable Cerbero junto a un majestuoso Pegaso) para que los elementos resten salvaguardados en el transporte de la compacta caja (el tamaño exacto es de dieciséis centímetros cuadrados con un grosor de cuatro) que resulta incluso excesiva a juzgar por los componentes.
El reglamento (que puede consultarse a grandes dimensiones descargando la imagen adjunta confeccionada cual collage a partir del escaneo del instructivo para modificar el modus operandi habitual de las reseñas de esta humilde página en aras de dotar a la presente de un aura diferencial) no ofrece dudas sobre las mecánicas a seguir, conviniendo destacar la constante interacción entre los participantes (de dos a ocho con una edad mínima recomendada de ocho años) en el devenir; con el dinamismo por bandera (la duración media de cada contienda asciende a apenas veinte minutos), las consignas potencian una idea de por sí prometedora para exprimirla al máximo recurriendo a la sencillez en lugar de la complejidad de propuestas de similar índole.
En la técnica de lanzamiento reside gran parte del éxito (o fracaso) a la hora de lograr la misión encomendada (básicamente capturar los que podrían denominarse Engendros asumiendo los roles clásicos de la humanidad de catalogar ofensiva e injustamente otras especies con ambiguas e innecesarias etiquetas), requiriendo una alta concentración bajo presión; el abanico de seres legendarios (Centauro, Cerbero, Cíclope, Pegaso, Sátiro y Sirena amén de la antagonista de rigor que goza de una representación física superior a los seis centímetros de altura) contribuyen a que la inmersión en el universo (re)creado supere las expectativas, con unos acabados (sobre todo los tokens con efecto brilli-brilli de fondo) que deben tildarse de completamente maravillosos.
Como único aspecto negativo relevante a señalar se hecha en falta alguna modalidad adicional para nutrir de mayor variedad las decenas de veladas que de buen seguro se consumarán ya que los naipes (que flirtean con losetas por su parecido con posavasos en cuanto a estética) lo permitirían sin aparentes dificultades, subsanándose con una futura expansión como movimiento comercial maestro para ampliar el cosmos aquí iniciado; las demás vertientes valorables consiguen apreciarse excelsas (con objetividad analítica), aconsejando la adquisición de una copia (el desembolso se limita a veinte exiguos euros) para consumo propio pero también como regalo de acierto asegurado en fechas muy señaladas como navidades o aniversarios.