El empleo de efectos digitales alcanza cotas realmente loables pese al ajustado presupuesto de producción, pareciendo que la criatura que justifica el título está recreada a partir de movimientos realizados por una persona al estilo Avatar o El planeta de los simios; el componente macabro se convierte sin duda en el alegato más positivo para recomendar el filme, abundando igualmente las secuencias de tensión para desembocar en tan macabros acontecimientos finales; la escasa duración convierte la experiencia en perfectamente digerible, desarrollándose con un ritmo bastante certero en prácticamente toda ella.
la aportación al género es totalmente nula, entreteniendo en gran medida por el ansia de ver cómo va falleciendo un grupo de jóvenes cuyos integrantes resultan odiosos como pocos; la falsa creencia que se trata de una cinta original cuando bebe directamente de Link de Ricard Franklin, cuyo principal reclamo era precisamente un macaco asesino ansioso de cobrarse inocentes víctimas; la retahíla de lagunas argumentales hace que el guión no pueda contemplarse como válido restando la impresión de hecho que tampoco se pretende que así sea por las continúas situaciones paródicas.