Living hell 13-10-2026 17:27 (UTC)
   
 

“Living hell”, de Juan Servera

El set inicial de Living hell reseñado aquí incluye dos mazos listos para ponerse en acción, traduciéndose en el comienzo de una prometedora saga lúdica; a falta de una introducción formal en el formato físico valga citar la definición sita en los laterales de la caja (a riesgo de pecar de repeticiones posteriores) que versa “en el Clan del Reino encontrarás a los reyes del Purgatorio... grandes y poderosos demonios que basan su poder en la fuerza bruta... son capaces de matar a sus víctimas con sus propias garras... pertenecen al círculo de demonios mayores en el infierno” a derecha, e izquierda “en el Clan de la Horda encontrarás pequeños demonios, enjambres de insectos, zombis, clanes renegados de humanos y sectas... pueden parecer menos fuertes... ¡pero cuentan con armas, trampas y hechizos que los harán muy poderosos!”.

Pese a lo señalado anteriormente en la web aparece la sinopsis “enfréntate a tu oponente en un mundo de criaturas de pesadilla donde cada carta cuenta y la estrategia puede llevarte a la victoria o a la muerte... un enfrentamiento uno contra uno donde la astucia y la previsión determinarán el ganador”, complementándose con una serie de subapartados en los que se incide ostensiblemente sobre cuantiosos detalles; es menester enfatizar de entrada que aunque a priori reste la impresión que las partidas se prolongan mucho el hecho de darse cierto dramático e inevitable mecanismo de cierre (se incidirá en él a continuación) lo impide, dinamizando las contiendas para que mantengan la concentración e intensidad deseadas en el público limitando por ende las posibilidades.

Las ochenta y cinco cartas (el único pero suficiente componente sobre el que pivota la propuesta) se dividen en cinco tipos diferenciados por los colores azul (armas), naranja (trampas), rojo (criaturas), verde (hechizos) y violeta (refuerzos), amén de la plateada (enemigo final) invocada a la mesa en última instancia al llegar a diez destierros insidiosos por cabeza; las zonas de campo (“Criaturas”, “Apoyo”, “Refuerzos”, “Cementerio” y “Descartes”) sirven para colocarlas debidamente (de manera e intuitiva), adjuntándose los pormenores reglamentarios en la siguiente imagen para que reste evidente cuán clarificadoras resultan al igual que sendos naipes de especificaciones que albergan las precisas pesquisas (concretamente siete por unidad) para cada grupo indicándose con dos símbolos.

El abanico de alimañas (estándar o élite con “Baal” como némesis común) del Reino (un macho cabrío con la estrella de David en la frente junto a un ojo en la franja inferior) lo forman “Amazonas del norte”, “Anubis”, “Arácnido”, “Baronesa”, “Carnicero hambriento”, “El hombre del saco”, “Ex-17”, “Gárgola”, “Golem primigenio”, “Gusano de las cloacas”, “Lamento de los gigantes”, “Leviatán”, “Morador del desierto”, “Mutación tóxica”, “Psicópata enmascarado” y “Templario helado”; por otro lado las monstruosidades de la Horda (un quinteto de lobo con una horquilla en la parte baja) son “Alimaña evolutiva”, “Alma condenada” (x3), “Bicho de sangre”, “Enjambre grotesco”, “Fuegos fatuos”, “La barca de caronte”, “Mentor vudú”, “Nido de sierpes”, “Nómada nigromante”, “Pesadilla arbórea”, “Prior inquisidor”, “Sacerdotisa vudú”, “Soldado zombi” (x2) y “Vampiro neófito”.

Como refuerzos (en ellos el arte conceptual luce especialmente bien al dotarlos de un efecto brillante de lujo mereciendo exponerse enmarcadas en una vitrina sino en un museo directamente) constan “Aura de vampiresa”, “Gruta de la eternidad”, “Mundo de pesadilla” y “Payaso triste” o “Demonios guardianes”, “Ritual vudú” y “Teniente zombi” respectivamente, sorprendiendo de nuevo (en adelante incluso más acentuada numéricamente) la ligera pero apreciable disparidad tanto de clases como de efectivos al desentonar con la equidad clásica; el arsenal obedece a “Cuchilla oxidada” o “Cuchillo de carnicero”, “Daga ceremonial”, “Machete”, “Sierra mecánica” y “Tubería pesada”, cada cual con sus particulares características.

Entre las barreras están “Ángel exterminador”, “Gemelo malvado”, “Santuario de paz”, “Trampa para osos” y “Voluntad negada” o “Juego de espejos”, “Muñeco maldito”, “Paria oscuro”, “Rayo destructor” y “Resurrección”; los embrujos abarcan “Anillo maldito”, “Coloso de paja”, “Demonio elemental”, “Engañar a Baal”, “Infierno verde”, “Invocación ritual”, Jirones de piel”, “La marca de Baphomet”, “Los dados de Satán”, “Máscara de huesos rotos”, “Necronomicón”, “Romper arma”, “Vía de escape” y “Vacío eterno” o “Balance”, “Cabalista erudita”, “Debilidad”, “Desentrañando el destino”, “Filo fantasmal”, “Libre de todo mal”, Maldición de trapo”, Manos sanadoras”, “Purificar” y “Transformación”, completando así el cúmulo de benditas atrocidades de Juan Servera (artífice e ilustrador visual) y Ayla Sánchez (diseño gráfico) para la ocasión.

Recordando fuertemente al sistema del legendario Magic (salvando las enormes distancias presupuestarias), cada jugador (solamente se contempla el duelo ya sea en el modo “clanes” o “libre” que divergen en la exclusividad o combinación de los personajes) intentará que su oponente sucumba ante él dejándolo sin vidas o cartas empleando óptimamente los recursos de los que disponga; para ello será esencial llevar a cabo una apurada estrategia de posicionamientos (la decisión entre ataque o defensa dictará sentencia parcial) e intereses (barajar cada objetivo póstumo e inmediato producirá unos efectos u otros), superando paulatinamente todas las adversidades (vaya si las habrán) a las que tenga que hacer frente.

La debilidad del manual instructivo (que por la otra cara sirve de tablero) se antoja una gran problemática a corto-medio plazo, siendo lo normal que se deteriore (mejor tal vez escanearlo e imprimirlo para evitar utilizarlo) de descuidarse mínimamente o simplemente manipularse como habitual se haría con otros materiales de fabricación; otro de los mayores inconvenientes es la inviabilidad de enfundar al no caber entonces en la contenedor (que por contra se presenta en dimensiones tan reducidas que permite su portabilidad a cualquier lugar), ni siquiera las más sencillas (como las card sleeves de ultra pro que apenas aumentan el tamaño un milímetro) para protegerlas como debieran juzgando la épica calidad que rezuman.

Tratándose de una obra puramente independiente (con los elevados costes que ello conlleva con el valor añadido de la procedencia patria al conocerse las dificultades intrínsecas) poco o nada más se puede pedir, aunando con glorioso acierto técnicas digitales (inteligencia artificial u otras fuentes análogas de informática) con artesanales (bocetos u otros trabajos manuales de creación) para maravillar al respetable; conviene aprovechar la tesitura para recordar (el anuncio se oficializó para canales afines hace escasos días) que en próximas semanas (la fecha exacta está todavía por confirmar) verá ampliado el lore con la primera expansión oficial (a través de la plataforma de micromecenazgo Verkami), instando fervientemente a que todo el mundo se una a la causa beneficiándose además de las suculentas recompensas que tendrán aparejadas los distintos niveles de aportación.

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Daniel Espinosa, a fecha 20 de septiembre del 2026

 
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