Día 4 (Sitges Film Festival 2019) 18-08-2022 19:56 (UTC)
   
 

Darlin'
(Pollyanna McIntosh, 2019)





Ficha técnica

Título original: Darlin’
Año: 2019
Nacionalidad: EEUU
Duración: 95 min.
Género: Drama, Terror
Director: Pollyanna McIntosh
Guión: Pollyanna McIntosh
Reparto: Pollyanna McIntosh, Nora Noone, Eugenie Bondurant, Bryan Batt, Peyton Wich, Cooper Andrews, Sabrina Gennarino, Charlie Talbert, Carol Sutton, Maddie Nichols, Thomas Murphy, Mackenzie Graham, Geraldine Singer, Lauryn Canny, Jeff Pope, Jo Robinson, Carl Palmer, Kristina Arntz, Autumn Walker, Ryleigh Rogers y Danny Lewis


Sinopsis

Tras ser encontrada en un hospital en lamentables condiciones una adolescente salvaje es enviada a un hogar de acogida muy religioso...


Valoración

Lo mejor: la nostalgia (e incertidumbre) que produce contemplar de nuevo a Pollyanna McIntosh (quien además de actriz ejerce de directora y guionista) en pantalla cediendo su testigo a una inconmensurable Nora Noone, y es que su incursión en la película original marcó un hito (“no puede haber un después sin un antes”) tanto en su carrera como en la vida de quienes la visionaron, manteniendo (e incluso incrementando) su (auto)destructiva faceta (anti)humanística para mostrar (e inculcar) su ferocidad; la (muy) delgada línea que se traza entre salvajismo total e inocencia pura es formidable, siendo el giro argumental que se da a la franquicia tan certero como el sentido del humor del que hace gala en algunos compases la cinta, plagada de clandestinidad educativa e intereses ocultos; el proceso de evangelización personalizado es simplemente sensacional, abundando confesiones (la que hace referencia a la sangre blanca es sublime) e imposiciones (la redención que ansía la joven que trata de rehuir de sus orígenes para optar a una forzada reinserción social deriva en una confrontación interna exteriorizada con extrema explicitud) por igual.

Lo peor: el crecimiento de naturaleza tras el paso de cierto personaje es lo más parecido a un simbólico fálico que uno recuerda, siendo este el preludio de un canibalismo sin justificación secundado por multitud de comentarios demagogos, feministas, homofóbicos, machistas y de otras índoles igualmente criticables; el descubrimiento de los placeres de la civilización en detrimento de las durezas de las ordinarias vidas existenciales de las protagonistas (conviene pluralizar al recaer sobre ambas el peso de la trama) está tan desvirtuado como el cambio drástico hacia la depravación que en cierto punto se da, haciendo que las magníficas sensaciones despertadas hasta entonces de desvanezcan al optar por una retahíla de muertes que acontece no por coherencia sino por inercia; el proceso de aprendizaje (y sobre todo comprensión) del dialecto es apresurado e inasumible, sin especificarse plazo temporal alguno en una especie de misericordia adulterada que alarmará creyentes sobremanera, y es que la dualidad éticoreligiosa se expone severamente (la manera de referirse a las eminencias de sus siervos es cuanto menos ofensiva) sin clemencia.



Daniel Espinosa



Historias de la morgue
(Ryan Spindell, 2019)







Ficha técnica

Título original: The mortuary collection
Año: 2019
Nacionalidad: EEUU
Duración: 108 min.
Género: Suspense, Terror
Director: Ryan Spindell
Guión: Ryan Spindell
Reparto: Clancy Brown, Caitlin Custer, Christine Kilmer, Jacob Elordi, Ema Horvath, Jennifer Irwin, James Bachman, Barak Hardley, Sarah Hay, Ben Hethcoat, Mike Nelson, Brennan Murray y Anthony Fontana


Sinopsis

Una joven adolescente se refugia en un decrépito viejo mortuorio...


Valoración

Lo mejor: la participación de Clancy Brown encarnando a un excéntrico director de funeraria es digna de premiarse en festivales especializados, certámenes en los que la cinta agradaría tanto como lo hará en toda velada festiva (sobre todo en fechas próximas a Halloween) que se precie en el ámbito doméstico; el conjunto de los relatos es plausible en cuanto a calidad de los mismos se refiere, con una serie de críticas sociales a modo de lecciones que hacen valer las frases populares que simbolizan (las más evidentes son “la curiosidad mató al gato”, “hasta que la muerte nos separe” y “más vale prevenir que curar”) al tiempo que justifican (medianamente) los hechos acaecidos; el humor (sumamente macabro) del que hace gala la cinta es igual de sensacional que la lúgubre estética que prima en todo momento, mas quienes disfruten de este tipo de retorcidas propuestas hallarán en la presente una de las más destacables de la temporada.

Lo peor: la larga duración de la producción (en comparación con otras de idéntica índole como la atrevida Southbound o cualquier entrega de la sensacional saga V/H/S) hace que el hilo conductor de las historias (cuatro autoconclusivas y una central) presuntamente interconectadas no termine de formalizarse, por lo que tildar de antología al producto que ocupa sería un error ya que los episodios narrados apenas guardan relación entre sí amén de algún que otro intérprete que asume roles diferentes en varias; el escalofrío que provocan algunas escenas (el redescubrimiento de la nueva versión de un mito infantil es tan estremecedor como sublime) contrarresta con la desidia que despiertan otras, alternándose impases de verdadero mérito pavoroso con otros de auténtica vergüenza ajena; la posibilidad póstuma (muy viable) de una secuela se antoja demasiado ambiciosa, y es que ofrecer una nueva experiencia siguiendo las idénticas directrices no encandila.



Daniel Espinosa   




The prodigy
(Nicholas Carthy, 2019)






Ficha técnica

Título original: The prodigy
Año: 2019
Nacionalidad: EEUU
Duración: 92 min.
Género: Suspense, Terror
Director: Nicholas Carthy
Guión: Jeff Buhler
Reparto: Taylor Schilling, Brittany Allen, Jackson Scott, Colm Feore, Peter Mooney, Olunike Adel, Byron Abalos, Mark Sparks y Mike Dyson


Sinopsis

Una madre preocupada por el comportamiento de su hijo está convencida de que algo sobrenatural pone en serio peligro sus vidas...


Valoración

Lo mejor: la modestia con la que el autor firma la producción (qué duda cabe que entretiene sobremanera del segundo uno al cinco mil quinientos), no tratando de abarcar más de lo humanamente posible que, por cierto, no es demasiado (aquí reside el principal problema de la misma, en la escasa originalidad y el nulo distanciamiento respecto a otras propuestas de semejante índole), de hecho tan poco como la justificación de algunas casualidades (la de la grabadora dispuesta estratégicamente en cierto lugar para inmortalizar determinadas frases es, cuanto menos, sospechosa); la parcial revitalización del género que se logra antes del ecuador, siendo el segundo acto un cúmulo de tipicidades a cada cual más predecible que, junto a unos giros de guión excesivamente básicos, convierten la ocasión en una más a añadir al largo listado de aquellas cuya fórmula promete más de lo que ofrece, pues si bien la aproximación al tema de las reencarnaciones es aceptable al de las regresiones en absoluto; la secuencia de la inducción a un sueño profundo (recogida mayormente en el avance) es absorbente e impactante como pocas (tal vez se pueda equiparar, salvando las distancias, a la de la notable El último escalón), ejemplificando el tono que debería imperar en el resto de largometraje.

Lo peor: la pertinente e interesada difusión del rumor acerca de la revisión del montaje final porque, al parecer, el primero era demasiado aterrador para exhibirse en salas comerciales (los responsables que llevaron a cabo las proyecciones antes del estreno oficial en cines aseguraban que el impacto era tal que los abandonos eras constantes y numerosos), una noticia que resulta tan ficticia e ilusoria como la propia cinta; la defensa a ultranza (debidamente cuestionada a la postre) de que el amor puede con cualquier mal sin importar el origen éste (la vertiente psicológica deja paso a una metafísica que, aunque atrae más, termina por desencantar de igual modo), un alegato tan típico como la mayoría de reminiscencias (llámense plagios u homenajes según bajo qué prisma se analice), tanto argumentales como estilísticas que desembocan en la disyuntiva maternal de rigor; el prodigio al que hace alusión el título no se ve reflejado en ningún aspecto técnico cabiendo destacar, en otro orden de apartados, la excelente labor de Taylor Schilling y Jackson Scott en su relación maternofilial, postulándose el último el heredero natural de Haley Osment (el inolvidable infante de El sexto sentido) al tener el don de estremecer con solo aparecer en pantalla gesticulando las emociones.



Daniel Espinosa
 
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