Día 1 (Sitges Film Festival 2013) 18-04-2024 00:44 (UTC)
   
 

Afflicted
(Clif Prowse y Derek Lee, 2013)


Afflicted




Ficha técnica


Título original:
Afflicted
Año:
2013
Nacionalidad:
Canadá
Duración:
85 min.
Género:
Ciencia ficción, Suspense
Director:
Clif Prowse y Derek Lee
Guión:
Clif Prowse y Derek Lee
Reparto:
Clif Prowse, Derek Lee, Edo Breemen y Zachary Gray


Sinopsis


Derek y Clif son dos amigos que se disponen a viajar alrededor del mundo, llevando una cámara para subir vídeos de sus experiencias a internet pero, estando en Europa y después de un incidente, el metabolismo del primero de ellos empieza a cambiar, rechazando toda comida pero desarrollando una temible fuerza sobrehumana.



Crítica


Los canadienses Derek Lee y Clif Prowse (para curiosos mencionar que su hermano es el batería del grupo de rock “Japandroids”) presentan una ópera prima capaz de aunar cine de vampiros y grabación cámara en mano para competir con avales en la Sección Oficial del Sitges Film Festival 2013 tras cosechar excelentes reseñas en el Festival de Toronto 2013 durante sus pases de medianoche en el marco de la categoría Midnight Madness que este año celebraba su veinticinco aniversario y, según afirman, algunos espectadores sufrieron convulsiones durante la proyección (todo parece indicar que se trata de pura estrategia publicitaria o, por qué no, una consecuencia de explicación ajena a la propia película), aunque bien es cierto que impacta de veras; la página del certamen catalán indica que el filme narra en clave de diario gráfico las peripecias de dos amigos de viaje por Europa hasta que uno de ellos contrae una extraña enfermedad tras pasar la noche con una joven misteriosa (lo cual es absolutamente cierto como bien se puede deducir de la sinopsis oficial) asegurando que proporciona una vuelta de tuerca inteligente al tema del vampirismo con toques de superhéroes y un tono serio y oscuro, curiosa a la par que atractiva mezcla que no termina de atisbarse con facilidad, pues es cierto que el impacto que supone es mayúsculo pero está plasmado en clave de pasajero terror desinhibido alejado de las pretensiones anunciadas (cómo podría catalogarse sino el cúmulo de ideas que se acaba de citar), lo cual es una vez más una invitación a la creación de enormes expectativas, eso sí, cumplidas.


Derek y Clif (Derek Lee y Clif Prowse, la conexión entre ambos es tan grande como el talento con el que desarrollan una historia que pudiera parecer mundana albergando percales realmente trascendentales que plasman maravillosamente las reacciones del ser humano cuando éste se ve obligado a enfrentarse a situaciones tan desconocidas como peligrosas) son dos amigos desde la infancia que se disponen a emprender el gran viaje de su vida con el propósito de viajar alrededor del mundo hasta alcanzar los confines del mismo portando una cámara para documentar todo lo que les suceda y subir con premura vídeos diarios de sus experiencias a internet para que el resto de sus allegados sean partícipes de su aventura prácticamente al minuto; sin embargo, tras un inicio deseado en el que todo les parece ir sobre ruedas, después de una séptima noche complicada en territorio francés (que el primero de ellos conozca a una enigmática joven en un club, mantener insensatos acercamientos con ella y despertarse en el hotel donde se aloja la desconocida cubierto de sangre e inconsciente no puede hace presagiar, con buen y certero criterio, nada bueno) su travesía se ve drásticamente truncada tomando un giro perturbador y visceral, siendo éste el inicio del embarco en un periplo hasta que llegue el anunciado e inevitable final.


Mientras que Clif no cesa en su empeño de filmar todo cuanto les sucede, Derek comienza a mostrar los síntomas de una aterradora dolencia que, gradualmente, se adueña de su cuerpo sin remedio, mas el diagnóstico que ellos mismos deducen a partir de la superación de numerosas pruebas de fuerza, salto y velocidad tan espectaculares como inconcebibles se basa en la posesión de una capacidad propia de un superhéroe en detrimento de la enfermedad terminal que padecía(al inicio de la trama se explica que padece una degeneración cerebral irreversible), sorpresiva e (el principio) inexplicablemente desaparecida para dar lugar a un don que va consumiéndole conforme pasa el tiempo y su metabolismo va cambiando progresivamente (hacia peor, por supuesto) rechazando toda comida pero desarrollando una condición sobrehumana; ahora, en un país desconocido, deberán tratar de descubrir el origen de su sufrimiento (en estos compases se crea un fuerte lazo entre el público y los desdichados protagonistas constituyendo un nuevo paso adelante en el terror de factura documental, definición muy básica pero ideal de la cinta) antes de que se apodere de él por completo, pero tal vez la respuesta que buscan no sea la que esperan y les origine (como así sucede) más problemas (de índole letal) aún...


Uno de los tres títulos (junto con Jodorosky’s dune y The Congress) del recientemente concluido Fantastic Fest 2013, galardonado con el Premio al Mejor Título de Terror (las dos anteriores se alzaron con el Premio del Público y el Premio al Mejor Título Fantástico respectivamente), encuentra su principal sorpresa en la dupla direccional (así como escritural) al reservarse ésta un papel destacado en la trama constando así en los dos apartados técnicos y en el del reparto actoral como ya se ha podido comprobar en la citación a ambos en la síntesis anterior, pero si hay algo que asombra más aún es que lo hagan de manera sumamente convincente, pareciendo unos auténticos expertos cuando en realidad son unos debutantes en toda regla; Afflicted es puro aire fresco en la arena del maltratado género del material encontrado, una historia absorbente que propone la evolución constante de imágenes con inventiva mientras la trama depara consistentes imprevisiones justo cuando uno cree hacia dónde se dirige, impidiendo que la deducibilidad tenga lugar al guardarse los realizadores un as bajo la manga haciendo que la evolución de los personajes se transforme de la pasión y alegría de viajar en auténtico pavor, un cambio que el público experimenta y siente como ellos al lograrse una complicidad absoluta que eriza la piel en cada instante, en cada varapalo que se llevan dos chicos muy empatizables.


Si en Chronicle de Josh Trank el público asistía a la progresiva mutación de un joven con brutales poderes el presente debut de la dupla direccional (en su salto a la gran pantalla tras conocerse desde hace más de veinte años cuando compartían época de instituto después de rodar varios cortometrajes juntos, lo cual convierte la ficción plasmada en un relato arto henchido de cierto verismo, comprobable en las instantáneas de los primeros minutos, que logra acercar a los personajes y al calvario que sufren) muestra una dolora conversión vampírica que se postula como la serie respuesta canadiense a la nombrada obra, equiparable en cuanto a modo de grabación y ciertos excesos (aquí el gore y las vísceras se suplen mayormente por insanas vomitonas pero la acción, al igual que en aquella, se torna indebidamente delirante) en cualquier caso muy recomendable y bien realizada del primer al último minuto (que nadie abandone el visionado antes de tiempo porque durante los créditos finales acontece una imperdible y a la postre resolutiva sorpresa); sobrando las florituras al más puro estilo Matrix (la acción es trepidante y absorbente al estar presentada, como el resto del largometraje, en primera persona) y determinadas situaciones un tanto forzadas (algunas de las secuencias más espectaculares no están demasiado argumentadas, pudiéndose haber resuelto mucho mejor), lo cierto es que la perspectiva de las criaturas preciadoras de la ingesta de sangre humana no como viles asesinas sino como justos verdugos al poder elegir (siempre y cuando así se desee) libremente sus víctimas se traduce en un punto de vista que nunca antes se había barajado, siendo por éste y muchos otros motivos un producto que despierta sumo interés en la primera mitad al estar narrado a modo de convincente (aunque falso) documental e irremediable absorción sensorial en la segunda al plasmarse la deriva emocional que sufre el superdotado con contundencia y a la vez sensibilidad, los dos términos que, precisamente, serían en los que mejor se resumirían las cualidades de la cinta.




Daniel Espinosa




Carnívoros

(Manolito Motosierra, 2013)


Carnívoros




Ficha técnica


Título original:
Carnívoros
Año:
2013
Nacionalidad:
España
Duración:
65 min.
Género:
Comedia, Terror
Director:
Manolito Motosierra
Guión:
Manolito Motosierra
Reparto:
Dani Mesado, Óscar Gisbert, Pedro García, Marino Onil, Nereida López, Bruno Gutiérrez, Torete y El capitán almendra


Sinopsis


Un grupo heavy bastante malo comienza una gira por Galicia para promocionar su primer disco, pero durante el camino la furgoneta en la que viajan tiene un pinchazo y van a parar a una pequeña aldea aparentemente tranquila, situada en medio de la nada; a la mañana siguiente, la aldea se ha convertido en una improvisada fiesta y aceptan la invitación del alcalde a pasar ese gran día junto con todos los habitantes, sin ser conscientes de que les aguarda un brutal peligro...



Crítica


El realizador alicantino Manolito Motosierra vuelve al ataque (expresión que nunca se ha adecuado mejor al propósito que trata de consumar consecuente e insistentemente un autor) con un nuevo largometraje tras firmar la reciente The corpse grinders 3 (la tercera entrega de la mítica saga iniciada por el director de culto Ted Mikels que en ésta ejercía de productor ejecutivo), regresando en para ello a sus raíces más viscerales con Carnívoros, una película salvaje, hemoglobínica, gruesa como las rocas de una de cantera y con un alto contenido de gamberrismo, características que lo han definido con mucha distanciación (y honor) respecto a otros a lo largo de su carrera; de este modo, los Gutiérrez (carismáticos protagonistas, o tal vez convenga más dictaminar antagonistas, de Jodidos kabrones, versando el eslogan de aquella “harán que a tu madre se le caigan los ovarios” y el de esta “¡se van a comer tus pelotas!” en clara consonancia la una con la otra) se verán envueltos en una aventura más cruenta (si puede llegar a ser posible) que la anterior en una descerebrada historia que homenajea sin pudor (y con mucho respeto, valga decirlo) a clásicos como 2000 maníacos (salvando las evidentes distancias que hay entre ésta y todos ellos, tanto en presupuesto como en complejidad argumental, sin mencionar las insalvables y poco equiparables diferencias que el equipo actoral supone en una y otras, no siendo éste un aspecto asegurador de la arruinador del producto final como bien queda patente con la presente obra).


El impulsor de la Terror Weekend de Alicante y responsable de algunos cortometrajes gore como Awakening zombis (su biografía da mucho más de sí pero éste tal vez sea el más representativo de su carrera e intenciones), prolífico como pocos, ha trabajado al margen de todo haciendo lo que realmente le entusiasmaba desde sus inicios y así sigue a día de hoy, habiéndose llegado a convertir con el paso del tiempo en un realizador sin complejos multireferencial amante del cine de género tan eficaz como sincero, pues no se ruboriza al esclarecer cuáles son sus influencias y sacarlas a relucir en sus propuestas, si bien siempre con su sello personal, tan arriesgado como agradecible; tras haber realizado su citada ópera prima (actualmente se puede ver en el portal Filmin) hace apenas un año firma en este dos mil trece otra bizarrada (la término no se halla si se consulta el diccionario de la Real Academia Española pero debería introducirse para que en próximas ediciones sí fuera así junto a la fotografía del mismo) del tamaño de una catedral que trasgrede absolutamente todo lo imaginable con mucha sangre, casquería, humor negro y escatología nihilista, singularidades que también reunirá su siguiente trabajo (el cual ya se encuentra en plena fase de producción) nombrado Amazing Pussies contra los Hombres Lobo de Marte.


Las Pollas del Metal, un grupo heavy de dudosa calidad formado por Rasputín (Dani Mesado), Petete (Óscar Gisbert), Torete (su nombre artístico es el mismo, Torete), Bull (actor conocido como El capitán almendra) y Penny Pussy (Nereida López), los tres primeros guitarristas, el cuarto batería y la última vocalista, se embarca en un viaje junto a su manager Amadeo (Pedro García) hacia el primer concierto de su gira, el cual pretenden que acontezca en la ciudad gallega de Baldemurillo, pero la furgoneta que portan como medio de transporte sufre un pinchazo y se ven obligados a dirigirse a una pequeña y aparentemente tranquila aldea situada en medio de la nada en la cual son muy bien recibidos ofreciéndoles uno de los lugareños con los que se topan alojamiento para pasar la noche confortablemente para el día siguiente reparar el vehículo sin coste alguno (al parecer sienten predilección por los artistas y este tipo de favores les encanta brindarlos); cuando se despiertan conocen a Bruno Gutiérrez (Marino Onil), el cabeza de familia de la posada en la que han dormido (“os lo vais a pasar de miedo...”, cuánta razón albergan tales palabras hacia ellos) que les incita a celebrar la gran festividad de su santo patrón (la reconstrucción de los hechos históricos que explican el origen del mismo es sencilla pero está tan cuidada que encandila) siendo los invitados de honor, a lo cual acceden sin ser conscientes del brutal peligro que les aguarda (en este sentido valga decir que es sintomático que la primera escena muestre a una mujer, para siguiendo con el festival del humor despechada, no por estar enfadada sino por aparecer semidesnuda)...


Bizarro, underground, gore, caspa, escatológico, demencial, obsceno, cachondo y puro terrorismo visual son los términos que emplea para autodefinirse la productora Fantastika Team Release en las imágenes introductorias (cuatro minutos de locura extrema que se traducen en una extraordinaria carta de presentación), estando éstas muy en concordancia con una película que en absoluto se resiente del flojo guión que presenta merced a encaminarse que luzcan de la mejor manera posible los efectos digitales (José Menina), especiales (Rubén Vallés y Cayetano Hernández) y de maquillaje (Lolita Venom), apartados que permiten gozar cosa bárbara de perversidades varias sin tratar de incidir en su verosimilitud (de hecho la exageración es una constante) ofreciendo un desvergonzado descontrol ; histéricos griteríos, pegadizos acordes roqueros (así como españoles), desagraciadas prostitutas, maternales discusiones, enseñamiento de culos (como también de otras partes de la anatomía humana),  descomunales eyaculaciones, irreverentes obscenidades, recurrencia a sonidos flatulentos (la primera docena de veces provoca risas pero triplicar ese número es innecesario), fugaces cambios de vestimenta, relaciones homosexuales que no se ven pero se comentan, payasos cuyo humor se basa en torturas a inocentes (o merecedores de ello según las creencias patrióticas de cada uno al ser un malhablado fascista una de sus víctimas), malsonantes expresiones, chocolate elaborado de una manera muy orgánica, atracciones de feria un tanto diferentes a las que se acostumbran a construir, extracciones fetales de muy mal gusto pero gran impacto, espeluznantes métodos de manicura, engatusamientos cuya intención final es lejana al amorío, dietas alimenticias que justifican la nomenclatura del título, irrespetuosas procesiones, pasionales cánticos religiosos, penes de goma de ridículo tamaño e irrisorio grosor, torpes persecuciones rurales, folclóricas fanfarrias, potentes puños capaz de aplastar una cabeza como si de una nube de algodón se tratara, todo esto y mucho más es lo que se plasma en la cinta (para que quien lo desee vaya haciéndose una idea de lo que le depara he aquí el resumen).


La película, que de nuevo será distribuida por Tyrannosaurus Entertainment tras haber logrado vender los derechos a 88 Films, tuvo su preestreno el pasado catorce de septiembre en tierras alicantinas para beneplácito de los allí residentes (si bien el estreno oficial a nivel mundial se produce en el marco del Sitges Film Festival 2013, al igual que la entrega anterior la temporada pasada, en la sección Brigadoon), una cita a la que numerosos seguidores de este tipo de propuestas acudieron sin dudarlo un solo instante, y es que la oportunidad de visionar semejante libertinaje fílmico no se debe dejar escapar (no ya por mostrar el reconocimiento que merecen los partícipes de llevar a cabo la producción sino por estar aseguradas algunas de las locuras más incorrectamente aceptadas por la sociedad y, por qué no asegurarlo, el alto divertimento en el que se traducen las mismas); sangre, caspa y seborrea para los amantes de la serie z y el anticine (expresión de la que pocos conocen el auténtico significado pero es menester incluirla al resumirse en romper todo formalismo existente) fue lo que se encontraron en el citado evento y lo que descubrirán quienes visionen el filme en un lugar u otro extendiéndose tal entretenimiento hasta más allá de los créditos con la futura promesa fílmica Puta navidad  (es más, la recomendación de adquirir una copia física en formato doméstico es obligatoria al incluir como material adicional el vídeo promocional sin censurar y “Condió”, un desternillante cortometraje que gira en torno a una desestructurada familia gitana hundida en la miseria que sufre las consecuencias de una invasión alienígena desde el salón de su casa a través de la televisión y los temblores provocados por las abducciones que están aconteciendo en las calles), una explosiva combinación de elementos y formas de innovar en el séptimo arte a partir de puro aunque extensamente rechazado atrevimiento que encandilará sin remedio al no ser, como es evidente, que se pertenezca a ese grupo retrógrada que no asume que lo que se plasma en la pantalla es pura ficción, empeñándose en defender
(y vaya si los hay) que puede llegar a ser una proclamación a la violencia.



Daniel Espinosa




Shopping tour

(Mikhail Brashinsky, 2012)


Shopping tour




Ficha técnica


Título original:
Shopping tour
Año:
2012
Nacionalidad:
Rusia
Duración:
70 min.
Género:
Comedia, Suspense
Director:
Mikhail Brashinsky
Guión:
Mikhail Brashinsky
Reparto:
Tatyana Kolganova, Satu Paavola, Taty Ryaba y Giaia Chandran


Sinopsis


Un grupo de turistas rusos van en un tour de compras a la vecina Finlandia; lejos de disfrutar adquiriendo productos que normalmente no podr
ían, son atacados por caníbales de nacionalidad finlandesa...


Crítica


Plausible modestia y mediana diversión, estos serían los dos adjetivos (elevados al infinito al presentarse en grandes dosis para beneplácito del espectador ávido de experiencias sin pretenciosos objetivos inalcanzables) que mejor definirían Shopping tour, una historia sobre caníbales muy peculiares que vuelve a dar sentido al hecho de conceder oportunidad al tan sobreexplotado desde ya hace tiempo mercado del “found footage” (material doméstico que es encontrado con posterioridad a su grabación para mostrar a quien lo ha hallado las vivencias de quien lo rodó) aun sin terminar de convencer plenamente debido a las insalvables carencias que alberga, demostrando una vez más que nunca se ha de perder la esperanza con respecto a este género (posiblemente no exista como tal todavía pero qué duda cabe que merece ser oficializada su presencia al distanciarse de todos los demás al contener elementos de muchos pero ser narrados de particular forma), ya que a veces agradables sorpresas como la presente acontecen si bien es cierto que podría haberse traducido en un producto mucho más celebrable no lo es menos que un convencionalismo más grande podría haber acontecido también imposibilitando disfrutar de la original visión de los devoradores de personas se da, no siendo precisamente éste el centro de la trama aun asegurándose por activa y por pasiva que se trata del tema central sobre el que pivotan el resto de percales, algo cuanto menos discutible al antojarse más relevantes (y logrados) otros problemas paralelos (sin ir más lejos la tesitura de decidirse a comprobar si un cuerpo inmóvil es el resultado de una enigmática muerte).


A pesar de que al principio puede parecer que se trata de una película aburrida que no se distancia del montón al presumirse que no sucederá absolutamente nada, enseguida se demuestra que no es así al desatarse una locura que no cesa hasta que aparecen los títulos finales, siendo el ritmo impreso al filme genial y el guión sumamente ingenioso, dos de las más evidentes particularidades que la permiten destacar de entre semejantes propuestas de parecida (o incluso idéntica) índole, padeciendo frente a ellas en cuanto a vistosidad (algunas situaciones son tratadas de tal modo que entorpecen el visionado enormemente al colocarse la cámara en el peor sitio posible) y claridad (el tránsito entre el humor más hilarante y el terror más estremecedor no se lleva a cabo correctamente y ello provoca que la descolocación conceptiva entre el público acontezca) se refiere; narrada en primera persona salvo la última secuencia (uno de tanto ejemplos que demuestran que la producción se traiciona a sí misma constantemente, en este caso particular al haber mantenido dicho recurso hasta el último instante y modificarlo sin sentido en el mismo para estropear el realismo plasmado), los errores que en Shopping tour se dan tal vez no sean mucho mayores (en cuanto a número) que los de cualquier otra película equiparable, pero éstos son tan alarmantemente observables que hubiera convenido pulir un sinfín de aspectos para poder catalogarla positivamente, siendo revelador el hecho que una de las secuencias de mayor tensión se resuelva con un simple arrojamiento de sal a la cara, simple y llanamente inasumible.


Un grupo de turistas rusos, entre los que se encuentran una madre (Tatyana Kolanova, entregada en su empresa aun excediéndose en ciertos compases que exigen mayor naturalidad) y el hijo de ésta (Timofey Yeletsky, junto con el resto de reparto su labor se sitúa muy por debajo de lo mínimamente exigible), van en un tour de compras a las vecinas tierras finlandesas, en las cuales pretenden realizar múltiples detenciones para visitar cuantas tiendas sea posible y así hacerse con toda clase de material que diariamente no podrían adquirir en sus respectivas ciudades natales al comprender el catálogo toda clase de objetos y bienes, pero, lejos de disfrutar adquiriendo productos, en una de sus últimas paradas (curiosamente una que no estaba planeada y surge de improviso, lo cual deja entrever que son parte activa del asunto, digamos carnal, personalidades mucho más influyentes que las que protagonizan los agresiones) descubren que los lugareños son caníbales (la explicación que a ello se da es que es una costumbre popular que se remonta a cientos de años atrás); éstos emplean supermercados, tiendas de comida rápida e incluso comisarías (en una de ellas se produce el encuentro vocal con Giaia Chandran en el papel del carismático prisionero de origen árabe Ahmed) para retener a sus presas y abalanzarse sobre ellas en cuanto tengan ocasión (por la cuestión que formula la niña cerca del final acerca de la procedencia de quienes están a punto de convertirse en sus víctimas se deduce que el racismo en su vertiente más productiva es su vara de medir), lo cual les hace reflexionar acerca del turismo de consumo, el cual es aconsejable siempre y cuando nos sea uno mismo parte del inventario con posibilidad de adquirir...


El director ruso Mikhail Brashinsky firma su tercer largometraje decidiendo apostarlo todo a sí mismo y llevar adelante su proyecto (además de la propia dirección se encarga del guión, la edición y la producción), siendo éste totalmente independiente (ni un solo actor o miembro del equipo técnico de renombre colabora en el mismo) que ha contado con un ínfimo presupuesto (setenta mil dólares exactamente) y un ridículo periodo de grabación (tan solo doce días), todo ello para tratar de ahorrar el máximo de dinero posible e invertirlo en una edición que finalmente se podría considerar correcta pero muy mejorable (además de los siempre toscos cortes secuenciales la incerteza de tratar el producto como una experiencia realista o una desinhibida se origina desde el principio); evidentemente hay muchos puntos negativos en la obra, y a riesgo de ensombrecer más aún la presente crítica, es menester mencionar los más destacables que restan, haciendo especial ahínco en las actuaciones (salvo la de la progenitora coprotagonista), tan próximas al bochorno más extremo que en absoluto transmiten credibilidad alguna, habiendo momentos que de veras dan ganas de presenciar cómo mueren atrozmente y disfrutar con su desaparición de la historia, algo que por desgracia no sucede tempranamente aunque se soporta más o menos centrando la atención en otros aspectos más logrados, siendo de todos modos insoportable el descafeinado inicio, y es que se dedica prácticamente la mitad del metraje en introducir a solo dos personajes a modo de improvisado trivial, lo cual teniendo en cuenta que apenas alcanza los setenta minutos de duración es totalmente imperdonable.


Retomando el tema del guión, decir que se merece la catalogación de incomprensible el giro hacia el final de la cinta y la manera en la que todo queda explicado, siendo preciso dedicar unas cuantas cuestiones sin resolver a Mikhail Brashinsky en relación a la poco ortodoxa manera de mezclar escenas realmente desternillantes con otras terriblemente perturbadoras, no siendo por ello menos meritorio el apartado de los efecto de maquillaje, pues ni uno es realizado por ordenador y todo lo que se ve es maquillaje, énfasis en tildar este apartado de impecable (trabajo de Tamara Frid y Natalya Gaponova) que solamente es comprensible cuando se concede el oportuno visionado al irregular filme; las escenas de acción, aunque escasas, están muy bien rodadas y consiguen infundir la tensión suficiente como para que los escasos minutos que abarca transcurran agradablemente, pudiendo presuponer una de las producciones más interesantes de la pasada temporada en cuanto a temática se refiere al no respetar convencionalismo alguno, una cinta cargada de humor negro y mucho desenfreno que brinda la oportunidad de pasar un buen rato de puro entretenimiento al prevalecer el esfuerzo por parte del responsable de desprenderse por completo de posibles complejos que la escasa disposición de medios pudiera haber suscitado en caso de exigirse metas arduamente inalcanzables, conformándose con cumplir las expectativas reales, permitiendo otorgarla un cinco sobre diez llegado el momento de decidir su nota ateniendo al conjunto fílmico.



Daniel Espinosa

 
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