Día 5 (Sitges Film Festival 2012) 23-06-2024 22:09 (UTC)
   
 

Buenas noches, dijo la señorita pájaro
(César del Álamo, 2011)


Buenas noches, dijo la señorita pájaro




Ficha técnica


Título original:
Buenas noches, dijo la señorita pájaro
Año:
2012
Nacionalidad:
España
Duración:
100 min.
Género:
Suspense, Terror
Director:
César del Álamo
Guión:
César del Álamo
Reparto:
Alba Messa, Ángela Boj, Chema Coloma, Isabel Gálvez, Itziar Lazkano, Javier Iribarren, Null García, Ramón Merlo y Raúl del Álamo


Sinopsis


Siete pesadillas reposan en el sótano, siete madrigueras con siete sombras tétricas, siete charcos tristes con siete negras lágrimas; buenas noches, dijo la señorita pájaro, buenas noches dijo... y luego se durmió.



Crítica


Pudiendo presumir de haber significado el primer (y último) largometraje de la segunda jornada del cada año más popular y relevante Cryptshow Festival, Buenas noches, dijo la señorita pájaro supone el laborioso nuevo trabajo del prometedor cineasta César del Álamo (encargado de la dirección, el guión, la producción y la fotografía), quien cuenta en esta su última obra (tras el mediano éxito obtenido con sus dos anteriores producciones directorales, Mi y El síndrome de Lázaro, presentadas dos y cuatros años atrás respectivamente) una enfermiza historia repleta de tensión y momentos apasionantes, aunque fácilmente vinculables a propuestas de semejante índole; no obstante, la singularidad de la canción que da sentido al título del metraje, está compuesta con tanta inteligencia y significación que aumenta la calidad argumental del mismo.


De un modo atrevidamente directo y bello en cuanto a puesta en escena, el filme recoge elementos cásicos e innovadoras ideas, no teniendo nada que envidiar a grandes producciones americanas (salvo los efectos especiales y el maquillaje costoso, apartados que sí son altamente mejorables pero que se ven justificados por la escasa financiación, hecho que hace que no pueda ser de otro modo, pues incluso los decorados y artilugios que en la película aparecen son recopilados mediante aportaciones voluntarias, entre las que se encuentra la del director del festival que se mencionaba con anterioridad, Antoni Benages i Pla).


La enrevesada y racionalmente apasionada trama gira en torno a tres asesinos en serie que actúan simultáneamente, aprovechándose entre ellos de las víctimas que van encontrando los profesionales destinados a la investigación del caso para llevar a cabo su particular venganza (albergando cada uno sus propios motivos personales); en medio de una vorágine que esconde tras de sí un adulterio y un secreto familiar tan sádico como salvaguardado, los personajes irán construyéndose a partir de las acciones que éstos tres aduladores de la sangre adopten, convirtiéndose a la postre en un complicado puzle en el que las piezas encajaran a la perfección tras las oportunas explicaciones motivacionales (extraordinarias, en este aspecto, resultan las actuaciones de todos y cada uno de los miembros del reparto, compuesto por Alba Messa, Ángela Boj, Chema Coloma, Isabel Gálvez, Itziar Lazkano, Javier Iribarren, Null García, Ramón Merlo, Raúl del Álamo, Sergio Celebrousky y Silma López, actores popularmente desconocidos que, salvo muy escasas excepciones puntuales, sin duda dan lo mejor de sí).


Ante un trabajo tan personal y profesional solamente resta añadir la nota de prensa que difundió el director al no poder asistir al Cryptshow Festival 2012, a fin de plasmar según sus propias palabras la simpleza y dedicación que demuestran sus declaraciones (así como la perfecta explicación de las pretensiones del filme), la cual versa “Lo primero que quiero es agradeceros que estéis aquí, esperando para ver nuestra película, un jueves a las seis menos veinte de la tarde, en lugar de en la playa o en una terracita tomando unas cervezas heladas, solo por eso, ya os quiero (seáis cinco o cincuenta); de verdad, me encantaría estar ahí con vosotros, pero estoy atrapado en Madrid como un gilipollas, y una vez dicho esto, pasemos a lo importante, ¿qué es exactamente Buenas noches, dijo la señorita pájaro?, pues es un cariñoso homenaje al thriller de terror de los setenta y ochenta, al giallo italiano, a los pastiches hitchcocknianos de Brian de Palma y a las películas de Jimmy Sangster para la última época de la Hammer; aunque la película no solo es un homenaje, sino también es una parodia, entendedme, no es como Aterriza como puedas, ni siquiera es una comedia, pero, mientras la escribía, me propuse acumular la mayor cantidad de tópicos y lugares”.


César del Álamo
añadía “Los que sois fans del género seguro que descubrís un montón de detalles que os harán sonreír, el asesino con guantes negros, los falsos sospechosos, los traumas infantiles, el personaje que cree haber visto algo, pero no recuerda qué... la idea era juntarlos todos y retorcerlos para tratar de hacer avanzar la historia en el sentido contrario al que esperáis, sorprendiéndoos siempre que sea posible; no sé si lo habremos logrado, pero sí que hemos intentado hacer una película respetuosa con el género y con el espectador (las trampas siempre están a la vista), y lo más entretenida posible; por favor, sed indulgentes con sus pequeños fallos... creedme, hacer una película de cien minutos, a base de fines de semana, con un presupuesto de menos de 3.000 euros (tres mil, sí... no falta ningún cero), no es sencillo”; se trata, pues, de una gran declaración que justifica completamente el visionado del metraje, el cual contiene detalles tan imprevisibles que merecen ser reseñables (uno de ellos acontece en el lugar de postración de una de las víctimas, la cual pestañea levemente y para sorpresa del espectador, que fácilmente se figura se trate de un error de edición, no solamente está ideado así sino que tiene una relevancia suprema en la historia) aun sin convertirse en una excelencia en ninguno de sus apartados pero rememorando multitud de escenas propias del mejor cine italiano de los años setenta y ochenta de intriga y misterio (uno de los objetivos más esenciales declarados por el director, logrado con mucha solvencia).



Daniel Espinosa




The weight

(Jeon Kyu-hwan, 2012)


The Weight




Ficha técnica


Título original:
Mu-ge
Año:
2012
Nacionalidad:
Corea del Sur
Duración:
107 min.
Género:
Drama, Fantástico
Director:
Jeon Kyu-hwan
Guión:
Jeon Kyu-hwan
Reparto:
Jo Jae-hyon, Yoon Dong-hwan y Park Ji-a


Sinopsis


Jung ha encontrado su sitio en el mundo trabajando en una morgue; su convivencia con los cadáveres y la sangre parece discurrir bajo una extraña naturalidad y, mientras lucha contra la tuberculosis y la artritis, los muertos comienzan a convertirse en sus únicos amigos de confianza.



Crítica


El nuevo trabajo de Jean Kyu-hwan podría haberse convertido fácilmente en uno de tantos títulos que se almacenan directamente (sin premeditaciones previas) en el olvido memorial sin causar repercusión alguna, pero la publicidad que se ha ido haciendo pública acerca del mismo solicita cierto criterio crítico y por ende imposibilita dicha irrelevancia; siendo una película indudablemente denodada y disfuncional, la excentricidad, violencia y desviación anunciadas como los tres pilares básicos a partir de los cuales se desarrolla la historia efectivamente están presentes pero fatalmente combinados, conformado una mezcla de repulsión y sopor que poco o nada facilita la concepción de argumentos positivos, generándose solamente una indeseable sensación, la de la más frustrante desesperación, pues el clásico ritmo coreano (forzosamente lento) es llevado hasta el extremo más insoportable para tratar (sin acierto) de transmitir al espectador los pareceres cafres que albergan la producción y suscitar artificialmente en el mismo una descolocación total, objetivo que en absoluto se alcanza.


Jung (Jo Jae-hyeon, grandiosamente cumplidor aunque patéticamente aprovechado) es el propietario de una morgue, lúgubre emplazamiento en el que deja volar su imaginación mientras cumple con sumo rigor las exigencias que la profesión a la que se dedica exige; presentando una descomunal y característica joroba (representativa de la monstruosidad que conlleva la deshumanización) lleva a cabo, con estricta delicadeza, las más variadas tareas laborales (limpiar meticulosamente los cuerpos de los difuntos, asegurarse de que el lugar permanezca impoluto, maquillar los cuerpos sin vida que yacen en sus ataúdes...), así como las personales dedicaciones paralelas de índole ilegal que suele consumar (flirtear con drogas tanto blandas como duras, facilitar relaciones sexuales a terceras personas a cambio de ciertas sumas de dinero...).


La vida del aplicado aunque demente trabajador no resulta especialmente placentera, suponiendo sus peores relaciones las que mantiene con su madre (distante y carente de afecto) y su pareja (Park Ji-a, sobresaliente salvo en los momentos de máxima tensión), la cual es a su vez su transexual hermana carnal (condición corporal que será dramáticamente debatida e injustamente crucificada durante el transcurso de la cinta); haciéndose insostenible la situación paulatinamente y generándole un sentido de incontrolable desasosiego, solamente parece ser capaz de desconectar con la realidad y apaciguar su sufrimiento con la pasión que muestra hacia los muertos (con los que comparte desafortunados vicios y confesiones varias), sintiéndose junto a ellos verdaderamente realizado e incluso comprendido y respetado.


Cuando parece encontrar la estabilidad que siempre ha ansiado, Jung descubre que las personas que le rodean también albergan sus propias inquietudes y temores (especialmente relevantes en el caso de los seres queridos), interfiriendo en su insustancial aunque subjetivamente plácida existencia y propiciando que deba involucrarse socialmente en numerosos asuntos de ineludible incumbencia, algo que siempre ha tratado de evitar sosteniendo que no hay mayor soledad que la compañía banal; necrofilia, violaciones y sórdidas situaciones irán sucediéndose hasta desembocar en el trágico (aunque esperado) final urdido por el atrevido aunque aborrecible director, en el que la ironía y el cinismo mantenidos se radicalizan plasmando una bella poesía.


La tormentosa y desmesuradamente enrevesada intríngulis que subyace tras la trama resulta en su esencia interesante como pocas, aunque al verse desvirtuada por la constante reducción de cualquier tipo de situación al aspecto meramente sexual se traduce en la forzosa añadidura de personajes secundarios que poco aportan a la historia (el motorista cuyo rostro permanece en el anonimato por portar el casco hasta el tramo final es un claro ejemplo de ello, acostándose con una recientemente acicalada difunta tras derramar las oportunas lágrimas por la muerte de su madre, de cuerpo presente mientras realiza el acto sexual, significativamente explícito en relación con la conclusión fílmica pero prescindible de ser plasmado en los compases iniciales); es una auténtica lástima que el filosófico desenlace (elaborando durante todo el filme mientras desconcertantes sucesos van resolviéndose) se vea entorpecido por excesivas recurrencias simbólicas que se resumen en la imposibilidad de concebir lo bello sin lo monstruoso, el bien sin el mal, la vida sin la muerte, mensaje para el cual no hubiese sido preciso (ni aconsejable a tenor de la composición manifestada) emplear la ingente cantidad de representaciones de las que curiosamente el autor presume.




Daniel Espinosa




Wrong

(Quentin Dupieux, 2012)


Wrong




Ficha técnica


Título original:
Wrong
Año:
2012
Nacionalidad:
Francia
Duración:
88 min.
Género:
Comedia, Fantástico
Director:
Quentin Dupieux
Guión:
Quentin Dupieux
Reparto:
Jack Plotnick, Eric Judor, William Fichtner, Alexis Dziena, Steve Little, Arden Myrin, Maile Flanagan, Todd Giebenhain, Barry Alan Levine, Zia Harris, Price Carson, Gary Valentine, Charley Koontz y Nealla Gordon


Sinopsis


Un día, Dolph despierta para descubrir con estupefacción que aquello que más ama en el mundo, su perro Paul, se ha desvanecido; desesperado, se embarca en una búsqueda repleta de encuentros.



Crítica


Las películas cuyo humor se basa en situaciones que desencajan al espectador por ser delirantes, ridículas o inesperadas suelen gozar de bastante éxito, pero también son las que tienen límites delicados cuya principal complicación reside en no cruzarlos (es decir, en el caso de que el filme se convierta en un continuado de escenas sin sentido y no exista una interpretación al alcance del público se tratará del más puro surrealismo, exclusivamente dirigido a un selecto y minoritario sector); Wrong, el último largometraje de Quentin Dupieux, quien sorprendió hace escasos dos años con la magnífica Rubber, (la cual supuso una experiencia religiosa de incalculable calidad que fascinó a los presentes en la proyección llevada a cabo en la Sección Oficial del Sitges Film Festival 2010, certamen en el que se alzó con el prestigioso premio a la Mejor Película) con la que la presente guarda multitud de similitudes (las sintonías empleadas, el desconcierto general que provoca la propuesta...), difícilmente podría resumirse en un adjetivo, pues algunas de las ocurrencias que propone son un absoluto sinsentido y otras albergan un potente mensaje crítico, siendo el mismo título un anticipo de tal característica (se podría traducir como algo que está mal, que es incorrecto o equivocado, algo que no encaja con la realidad) y un hito que da una nueva vuelta de tuerca al concepto humor al tiempo que el director prosigue con su particular sabotaje a las convenciones siendo éstas susceptibles de desembocar en el desconcierto generalizado más absoluto (hecho que, lejos de desagradar, entretiene soberanamente).


Dolph Springer (Jack Plotnick, superlativo a pesar de la complejidad del personaje que interpreta, demostrando que puede convertirse en el hombre de las mil caras sin apenas esfuerzo) es un soltero que roza la treintena de edad cuya plácida existencia se basa en gran medida en la asistencia diaria a la empresa en la que prestaba servicio hasta hace tres meses (entonces fue despedido pero aún así sigue acudiendo, aunque lo más llamativo es el hecho de que en dicha oficina los detectores de fuego están siempre activados empapando a los empleados) simulando trabajar y a la compañía que le ofrece Paul, un cariñoso perro al que ama incondicionalmente y con el que vive en un barrio y una casa muy agradables; un día se despierta y se encuentra ante la complicada e inesperada asimilación de que su alma gemela, ha desaparecido misteriosamente, sin motivos aparentes, convirtiéndose en un reto (y una imperiosa necesidad) personal encontrarlo, pues su predilecta mascota es aquello que más aprecia y sin ella lo único que le queda es la curiosidad (así se cuestiona infinitas ambigüedades como la pertinencia de un conejo montado en una moto como logotipo de un restaurante, ya que el animal deja de ser la causa de la alta velocidad).


En su ardua y concienzuda tarea de querer volver a la cotidianeidad, de retomar su normalidad, recurrirá a Victor (Eric Judor, comediante que demuestra sus dotes televisivas y carencias fílmicas), su oportunista jardinero francés cuya pasión es dibujar cuanto observe, a Emma (Alexis Dziena, sutilmente fabulosa pero algo cargante), una empleada de pizzería que actúa de manera totalmente irracional con tal de abandonar a su marido, al detective Ronnie (Steve Little, desagradable y sobrante tanto el personaje como su interpretación), un investigador de alto nivel que trata de resolver desapariciones de mascotas con un original dispositivo para conocer el pasado de éstos mediante los desechos de los animales e incluso a Master Chang (William Fichtner, inmaculado, cuya familiaridad se desprende sin estupor), un experto en psicología canina que ha desarrollado un avanzado método de hipnosis; éste último se dedica a secuestrar de forma aleatoria a mascotas para demostrarles a sus dueños lo importante que es cuidarlas, protegerlas y nunca abandonarlas, peculiar dedicación que le convierte en el personaje más intrigante, original y mejor logrado, de enigmática e importante relevancia tanto para Dolph como para el propio desenlace de la trama (rebuscada de principio a fin, llegando a tornarse insoportable en su último tercio).


Wrong
está construida a partir de escenas recurrentes basadas en elementos incorrectos (ejemplos de ello son el reloj despertador digital que pasa de marcar las horas exactas a indicar la misma junto a sesenta segundos, la inesperada cita que Dolph mantiene mediante latitudes, la palmera que se convierte repentinamente en pino, la carta sin destinatario ni remitente que aparece en el buzón del protagonista...), planificadas inexactitudes que se extienden a algunos espacios de la cotidianeidad del protagonista (como es el caso de su oficina, en la cual llueve torrencial y constantemente) y a las actitudes que los diferentes personajes adoptan (un hecho fantasioso y principal en el relato como el de la palmera que de repente se convierte en pino es el paradigma más significativo, provocando la resignación de éstos viéndose obligados a tomar tal hecho como una reparable incoherencia y adoptando la solución de volver a plantar una palmera); no cabe duda, el desconcierto prima en la historia, y es que los recursos surrealistas puramente desestabilizadores no son cuestionados y dejan al espectador con la duda de si lo que está ocurriendo va a pasar a ser el sueño o el fruto de la imaginación de alguna de las caracterizaciones (la confusión alcanza su nivel más álgido cuando una de ellas tiene un sueño y se da por muerto, siendo en realidad la pesadilla de un hombre que se niega a ser padre).


Los títulos iniciales, que tienen de fondo un bombero haciendo sus necesidades fisiológicas en la vía pública ante la mirada impávida de sus compañeros del camión autobomba, son un preludio de en lo que la obra se traducirá, una laboriosa película en la que los colores pastel de la puesta en escena, los planos con elementos fuera de plano y los diálogos absurdos (pero cargados de intencionalidad) crean constantemente una atmósfera onírica que complica la tarea de discernir la realidad de la ficción que supondría pertenecer a un sueño (otro aspecto que contribuye a crear dicha sensación es que varios personajes masculinos se parecen bastante entre sí, sorprendente aunque meticulosamente buscado); es todo un misterio, más que la propia propuesta, la acogida que entre el público tenga la película y la multitud de lecturas del mismo, pero la realidad es que la originalidad que desprende y las exclamaciones de agradable divertimento que propician los delirios de Quentin Dupieux son todo un regalo de indiscutible genuinidad hasta el momento (si bien es cierto que son solamente dos los metrajes que pueden atribuírsele en el ámbito internacional) aun debiendo entender el peculiar sentido del humor que presente en ellos (ardua tarea si no se comparte con el autor las incertidumbres originarias de complejas conductas pensantes).




Daniel Espinosa

 
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