Día 1 (Cryptshow Festival 2012) 26-09-2017 07:29 (UTC)
   
 

Al final de la escalera  (largometraje)
(Peter Medak, 1980)




Una noche, el compositor John Russell se despierta bañado en sudor como consecuencia de una pesadilla, y vuelve a oír el extraño ruido procedente de una de las habitaciones del piso de arriba. Desde la terrible muerte de su familia, John ha estado viviendo en esa casa solitaria a la que se trasladó con la esperanza de recuperar la paz interior, pero paz es algo que no ha hallado, pues en numerosas ocasiones ha creído ver el cadáver de un joven...



Horny house of horror  (largometraje)

(Jun Tsugita, 2010)




Durante el regreso de un partido de su equipo de béisbol, Nakazu, Uno y Toshida han bebido demasiado y terminan visitando el salón de sexo Shogun; Nakazu nunca ha estado en un salón de relaciones sexuales antes y se siente culpable por traicionar a su novia, Misa, por lo que intenta abandonar el lugar, pero los otros dos ya están demasiado emocionados para salir. Uno elige a Nonoko, muy atractiva con su uniforme escolar, mientras que Toshida escoge a Kaori, que está vestida con un traje de pitonisa; los dos amigos desaparecen con sus parejas, dejando a Nakazu tranquilamente sentado en la sala de espera en la que permanece sosegado hasta que comienza a escuchar gritos.



La granja  (cortometraje)

(Ignacio Lasierra, 2011)




Joaquín y Eva, dos Guardias Civiles, están de guardia en las fiestas del pueblo. La noche transcurre en calma hasta que Paco llega al cuartel y afirma que algo extraño ocurre en su granja.



Last seen on Dolores Street  (cortometraje)

(Devi Snively, 2010)




La mejor manera de obtener más de una mujer es convertirla en literatura, al igual que sucede con el mal, aunque éste pueda resultar mucho más letal...



La última víctima  (cortometraje)

(Ángel Gómez Hernández, 2011)




¿Cómo te sentirías si despertaras una mañana desplomado en mitad del bosque, malherido y desorientado? ¿Y si, además, descubrieras que tu mujer ha desaparecido en un pueblo apartado en la montaña que ha dejado de ser apacible?



Bobby yeah  (cortometraje)

(Robert Morgan, 2011)




Bobby Yeah es un pobre maleante que malvive su miserable existencia robando bienes ajenos. Un día, roba la mascota favorita de unos peligrosos individuos encontrándose por ello en un gran problema. Debería aprender, pero no puede evitarlo.



Vadim  (cortometraje)
(Peter Hengl, 2012)




Una joven pareja alquila un piso antiguo en Viena; en la mudanza descubren una caja misteriosa que dej
ó el anterior inquilino, la cual se encuentra atornillada al suelo del salón...


Intercambio  (cortometraje)
(Antonello Novellino y Antonio Quintanilla, 2010)




En un pueblo del Este de Europa, asediado por los soldados, sus habitantes buscan distintas estrategias para sobrevivir. Poco a poco la situación se complica hasta límites que nunca llegaron a sospechar.



Fase terminal  (cortometraje)

(Marta Génova, 2010)




En un mundo militarizado y post-apocalíptico, asolado por la extraña infección que convierte a las personas en monstruos letales, un niño desafía todos los obstáculos, militares y familiares para encontrar a su madre. Sólo tiene una meta: llegar hasta su celda y averiguar si aún se acuerda de él.



Alastor  (cortometraje)
(Rafa Dengrá, 2011)




¿Cuál es tu historia de miedo favorita? ¿Cuál te gustaría escuchar? Rob cuenta una y espera otra a cambio; lo que no sabe es que él va a ser el protagonista de la historia que le cuenta la persona que le acompaña.



Io sono morta  (cortometraje)
(Francesco Picone, 2011)




Una joven pareja de amigos se dispone a pasar un tranquilo día de senderismo en plena naturaleza, relajarse, desconectar de todo, declararse... pero el día se tuerce y todo se convierte en una pesadilla.



Kill the Crypt: Episodio 1  (miniserie)

(David González, 2012)




Haciendo honor a los clásicos del género, un serial killer será el encargado de acabar con los Crypts, los miembros del Cryptshow Festival. La acción de la serie arranca pocos minutos antes del festival, mientras la organización del mismo ultima los últimos detalles... pasen y vean, ustedes deciden quién es el siguiente.


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El Cryptshow Festival 2012 ha dado comienzo dando muestras del repertorio de buen género de terror y fantástico que depara en los cinco días que comprende, inaugurando dicho certamen el clásico de las casas encantadas Al final de la escalera, película canadiense de Peter Medak protagonizada por George C.Scott y Trish Van Devere que cuenta la historia de un compositor y profesor de música que pierde a su mujer y su hija en un trágico accidente y que, para recuperarse, se traslada a una vieja mansión que ha permanecido desocupada durante largos años, encontrándose con algo irreal, con una serie de extraños acontecimientos que parecen indicarle que algo para él intangible quiere revelarle un secreto; se trata de una verdadera joya del terror añejo que ha servido de pauta (incluso plagiándola en ciertos recursos) para centenares de películas posteriores de temática semejante, y es que solamente hace falta mencionar cintas como Insidious o El último escalón para darse cuenta de ello, aunque éstas optan por una acción mucho más directa y menos tediosa, hecho que tal vez pueda reprocharse al filme en cuestión (evidentemente corrían otros tiempos y otras maneras de plasmar y desarrollar los acontecimientos se producían, pero en la actualidad resulta engorrosa y, en especial, lenta en su tramo medio), aunque la sobrecogedora atmósfera y la complicada trama es de admirar (cuesta visionar un proyecto que guarde relación con una lógica medianamente asumible durante los minutos que abarque, y menos si ésta se centra en una herencia fraudulenta a través de una suplantación de identidad, temática que parece complicada incluso imaginarla en los años ochenta), amén de unas interpretaciones envidiables y un trasfondo que de buen seguro apasionará a quienes ya la hayan visto y sorprenderá a quienes todavía no lo hayan hecho.


La locura de la jornada, obra japonesa con alto grado sexual, ha sido Horny House of Horror, producción de Jun Tsugita que supone el adentramiento en el más oscuro placer carnal de tres jóvenes que buscan masajes sexuales en centros especializados y, en lugar de tan ansiado objetivo, encuentran un sitio repleto de lujuria y del que resulta imposible escapar con vida; contando solamente con ocho actores (teniendo en cuenta el primero de ellos, Takashi Nishina, que muere en apenas dos minutos), el director logra entretener y divertir a partes iguales en un filme poco recomendable a menores de edad y al público en general en su sano juicio, y es que la perversidad y número de pechos (así como de nalgas e incluso penes y vaginas dentadas) es tan alta como la ironía y sarcasmo que destila la cinta, aunque ello no implica que resulte simpática y alocadamente disfrutable, pues la labor de Asami, Saori Hara y Wani Kansai en sus respectivos papeles sensuales y atractivos es tan correcta que Yuya Ishikawa, Akira Murota y Toshi Yanagi queden impregnados e incluso disfruten de su dolor mientras se aproximan a una muerte repleta de vejaciones no se antoja tan imposible, todo ello bajo la atenta mirada (a través de cámaras ocultas situadas en lugares estratégicos a lo largo y ancho del centro de masajes) de Demo Tanaka, una clara crítica a la sociedad apasionada con programas del estilo de Gran Hermano que gozan con el mero hecho de presenciar lo que otros viven en tono de comedia surrealista mediante un festival de gore fechitista cargado de abundantes dosis de humor cafre.


El primer bloque de cortometrajes a competición lo ha inaugurado La granja, una curiosa historia propuesta por Ignacio Lasierra al más puro estilo Señales que si bien no muestra ninguna presencia alienígena la insinúa de excelente forma durante su duración, sirviendo además para dibujar la común sensación del terror compartido, aquel que se extiende a los demás al ser creído con tanta fuerza que aún no existiendo en realidad sí lo hace la propia mente (a pesar de ello, la trama en sí misma podría estar mucho más conseguida e infundir más temor y realismo); Last seen on Dolores Street es una breve historia acerca de la licantropía, que aún no siendo especialmente incidente y objetiva, sirve para sorprender en el desenlace y agradar en el resto, sin hacer alardes de efectos especiales costosos ni arriesgados planos, todo resulta completamente correcto y asegurado; Ángel Gómez Hernández pretende con La última víctima plasmar la cruel y arriesgada vida con la que un hombre lobo debe lidiar en su cotidianeidad, una gran idea que sin embargo encuentra sus mayores defectos en intentar hacerlo mediante un ambiente devastador y unas consecuencias del comportamiento en cuestión nada claras, un cúmulo de despropósitos que más allá de las actuaciones (como no, la m
ás destacada la de la preciosa y talentosa Macarena Gómez) terminan convirtiendo la producción en poco menos que limitada (no obstante cabe señalar que los escenarios están perfectamente decorados para la ocasión, algo muy de agradecer que junto a la escena virulenta escena en moto del protagonista salvan la decencia de la obra) pero igualmente refrescante, un trabajo muy profesional que ejemplifica el hecho que una obra cuidada y elaborada concienzudamente permite valorar la calidad sin limitarse al argumento y desarrollo gracias al sacrificio que patenta la dificultad de producir semejante hazaña; extraña, insólita e incomprensible, así es Bobby yeah, la peculiar visión virtual de Robert Morgan que juega con las texturas habidas o por haber para presentar una verdadera joya visual pero precariamente argumental, indescriptible cuanto menos y fascinante a lo sumun si se logra ver el trasfondo de la cuestión (un servidor no lo ha conseguido, aunque sí ha disfrutado de las rarezas físicas que se plasman en pantalla, claro símil al afán por experimentar cosas nuevas, aún sin conocer sus consecuencias, a las que el ser humano suele verse obligado impersonalmente).

El segundo bloque a competición ha comprendido títulos de lo más variopintos, empezando con Vadim, una interminable propuesta que gira en torno a la magia representada por una antigua caja que años atr
ás sirvió como elemento principal en las ilusiones de unos magos (tal hecho se descubre al término del cortometraje, en las capturas que se muestran), extraño inconveniente con el que deberán lidiar a pesar de que les despierte suma curiosidad y, a la vez, los miedos más internos de cada uno de ellos, una estupenda simbolización llevada a cabo por el australiano Peter Hengl de las cosas que la imaginación puede hacer realesIntercambio, de la dupla formada por Antonello Novellino y Antonio Quintanilla, pretende recoger las dificultades que la hambruna comporta y las drásticas y desesperadas medidas que las familias afectadas por ella deben adoptar, temática presentada desde una perspectiva bélica que no agrada en exceso aunque simplifican los ejemplos que se ejecutan; los infectados deben tener siempre un lugar en todo festival de terror y fantástico que se precie, y Fase terminal supone éste dibujando un mundo azotado por el apocalipsis en el que una extraña infección convierte a las personas en monstruos letales, marco del que se sirve Marta Génova para desarrollar una odisea que encuentra su fundamento en la superación personal y las locamente comprensible posturas que se adoptan para afrontar un objetivo imposible y, tras conseguirlo, la difícil tarea de enfrentarse a la cruel realidad que puede esconderse tras él; uno de los más grandes y exitosos directores de cortometrajes del momento es sin lugar a dudas Rafa Dengrá, quien tras obtener un sinfín de reconocimientos por Brutal relax vuelve a la carga con una historia mucho más oscura y siniestra, Alastor, la cual aún empleando recursos y medios muy parecidos a aquella, disfruta de un desarrollo completamente diferente aunque igualmente impactante, dotado de una violencia y singularidad propias de un genio (lástima que al término de la trama se muestre ésta un tanto escasa en cuanto a contundencia); cierra este segundo y último bloque del día Io sono morta, una propuesta de lo más profesional (aún contando con ínfimos recursos) que logra estremecer a la par que absorber, y es que la historia de un enamoramiento imposible siempre es interesante y de disfrute fácil, y mucho más si ésta se ve impregnada de una tétrica y oscura entrono (sospechosamente idéntica en su tramo final a la galardonada Buried, algo a lo que su inesperadamente inapropiado final no ayuda precisamente); por última, y colofón, los integrantes del Cryptshow Festival han presentado su particular tributo a la Splatter de Joe Dante, miniserie de elección popular cuya temática y modo de acontecer sirve de punto de partida (y llegada) a Kill the Crypt, un divertido trabajo que más allá de durar apenas dos minutos por capítulo sirve para mostrar los rostros de los responsables de un certamen que conlleva mucha más implicación de la que podría parecer a simple vista.

Paralelamente al festival se ha llevado a cabo la mesa redonda sobre el crowfunding, la alternativa de financiamiento basada en la recolección de pequeñas aportaciones para lograr un objetivo más o menos cuantiosamente dinerario (es decir, un micromecenaje colectivo), un debate que dejó grandes ideas expuestas y dio una idea de la suma importancia que estas nuevas estrategias de recaudación financiera pueden suponer para trabajos (y directores de los mismos) que no gozan del apoyo que precisaran para poder desarrollarse como debieran; solamente recordar que durante el festival se proyectarán un total de 48 cortometrajes (tras una complicada y laboriosa selección entre los 240 que se presentaron) que competirán en la Sección Oficial, optando a un premio del público que si bien no supone un reconocimiento metálico sí se convierte en un gran galardón moral para el director que se alza con él, una amplia gama de trabajos que merecen (y de hecho deben) ser disfrutados por el mayor número de espectadores, que además podrán hacerlo en una inmensa pantalla que ocupa todo el ancho inferior de El Círcol, lugar en el que se desarrollará el festival los cinco días que comprende el mismo.


Daniel Espinosa

 
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