- Coto de caza 17-05-2026 15:05 (UTC)
   
 

                              “Coto de caza”, de Xavi Fuentes



La última novela de Xavi Fuentes (después de firmar la trilogía Bigfoot y El monstruo del Guadalquivir) se titula Coto de caza, conservando intacto su proceder habitual el englobarse en el marco del pulp puro (más adelante se recogerán las consignas típicas de este) con un robo (o mejor expresado atraco) como premisa (plasmada visualmente de manera complementaria con la gloriosa portada en la que luce un ejemplar de la raza que ejerce de némesis rememorando la cinta Dog soldier con un acabado digno de alabar suave al tacto e hipnótico a la vista); el punto de partida resulta potente pero carente de profundidad posteriori tornándose una mera excusa argumental que obedece al dinamismo de la trama, soslayándose pausa alguna para ofrecer una adrenalítica experiencia (ciertamente vehemente e imprudente desde la objetividad absoluta) con frases ultracomprimidas (cada pocas palabras se cierra una) facilitando al máximo la comprensión evitando sectorizar el público destinatario como normal e ínfimamente sucede por doquier.



El contexto situacional se ubica en un año indeterminado de los ochenta (así lo confirma la alusión a la cuadrilla), fomentando la tensión (amenizada con cómicos e intrascedentales impases) el radical e interesante cambio de perspectiva en cuanto a presa o cazador con hechos al unísono con opuesto calado denotando la sensibilidad hasta de la criatura más despiadada; el siguiente resumen de los diecinueve capítulos (obviamente omitiendo detalles relevantes para preservar las sorpresas que depara tamaña aventura) evidencia la valía de la obra, escenificándola magistralmente los lugares (el banco Forzanegra, la gasolinera El desfiladero, la construcción Puente viejo, la montaña Peña Umbría, el cuartel Santa Bárbara…) así como las alusiones a coches (el Simca 1100, el Seat Ritmo...) o conceptos militares (la brigada Basilio Ardanaz, la Acedemia General Básica de Suboficiales, CETME, CLAP…) fundamentando la esencia de la intríngulis con el avance de Proyecto Iberodonte como oportunista easter egg póstumo.



(1) Dos ladrones improvisan una huida lamentando la muerte de un tercero (hermano de uno de ellos) adentrándose en un sinuoso sendero en el que escuchan una extraña algarabía proveniente del gran pinar.

(2) Un flashback revela lo que ocurrió instantes antes en un conflicto policial en pleno abarrotado mercado frente a una entidad financiera golpeando en la frenética huida con algo de gigantescas dimensiones.

(3) La exploración del opresor entorno para dilucidar la causa del accidente siguiendo las marcas de sangre (junto a otras pesquisas) desbarata la ventaja respecto a los agentes que tratan de alcanzarles.

(4) El rastreo muta en acoso cuando un grupo en plena instrucción de servicio es asaltado por un par de intrusos (ya conocidos) que ponen en entredicho sus pilares (crueldad, castigo y dolor) con brutal fuerza.

   
(5) La zona se convierte en confluencia de intereses enfrentados con orgullos heridos por tener que ceder ante exigencias ajenas en medio de un ejercicio táctico en el que el eco engañoso detona el caos global.

(6) La hostilidad prolonga la emboscada (nunca mejor traído a colación) con un nauseabundo hedor que profana el olfato de las víctimas bajo un épico prisma de dominio e intimidación por frustración e impotencia.

(7) El regreso al vehículo desvela el desgarrador (no solo en la acepción figurada) poder de las fieras persecutorias con una advertencia tangible como rastro aguardando el tétrico ajusticiamiento.

(8) La desesperación va en auge cuando la única vía de comunicación factible no está operativa al faltar el alcance suficiente derivando en un largo (casi interminable) camino por la espesura silenciosa de la noche.

   
(9) Un terreno abrupto corta el paso obligando a bordear el abismo con una agitación sostenida que estremece suscitando otra rencilla ante un amago de salvación en un descubrimiento realmente poco halagüeño.

(10) El ruido blanco profiere conversaciones difusas que incitan a (re)dirigir el rumbo hacia una vieja borda por inercia común mientras las vejaciones continúan con una fugaz rebeldía rápidamente desbordada.

(11) Los destellos oscilantes hastían el ambiente remitiendo entre gruñidos de pánico como consecuencia de un repentino duelo tras un ataque de lógica aplastante (valga la simbólica redundancia) e inerte.

(12) Un crujido eléctrico áspero invita a un pensamiento de negociación de redención inmediatamente declinado por el orgullo que tantos (sub)problemas ha originado por multitud de elecciones equivocadas.

   
(13) Los haces de luz de las linternas dejan entrever vagamente una amenaza aprovechándose de la distancia e inquietud por curiosidad como empática demostración con densa maleza como testigo de lujo.

(14)
La esperanza de sobrevivir hasta el amanecer para gozar de posibilidades se difumina al sucumbir ante el agotamiento cayendo exhaustos en una relativa calma aderezada con habladurías populares.

(15) El escepticismo sobre leyendas folklóricas condesciende ante el delirio de uno de los integrantes humanoides con la imperiosa necesidad de hidratación apremiando atisbando un vil e irritante motín.

(16) El ansiado riachuelo se resiste bajo la atenta e inquisitiva mirada de las moles camufladas entre la vegetación disimulando su presencia para atacar en el momento propicio cuando la protección se disminuya.

   
(17) Una súbita alianza con irremediable traición aparejada hace aflorar la anunciada volatilidad e impulsividad actitudinal despreciando rangos o lealtades al revelarse lo que uno de los petates alberga en su interior.

(18) El lastimoso transporte de la bolsa de deporte con el botín acopiado al inicio recuerda las adversidades restantes con persuasión e intuición subyacentes imponiéndose la ferocidad innata a la codicia.

(19) El refugio es el epicentro de la reyerta más salvaje en la que la camada canina lleva a cabo la masacre por antonomasia en el segmento más gore desembocando en el teórico cierre (no) conclusivo.

(Epílogo) El trayecto de un sujeto recuperado pasando por la comarcal estudiando exculpatorias coartadas se torna quimérico en la agresiva e incómoda brisa matinal con la deseada e instintiva celebración triunfal.

   
Asignar a los personajes (hasta a los secundarios) de apellidos (el flexivo sargento primero Martín Aibar, el rígido brigada Basilio Ardanaz o los dispares reclutas Ernesto Lumbier, Diego Gascón, Sergio Ferrer, Manu Cid) incrementa ostensiblemente la empatía en el consumidor, al igual que la dualidad de comportamientos de los protagonistas (la ferviente temeridad de Iván Latorre contrasta con la mesura analítica de Raúl Sanz) con un sutil e inteligente componente bélico que acredita las partes armamentísticas; en dicha línea la exigua munición de quince cartuchos de fogueo para los fusiles de prácticas (además de las balas de las pistolas que se mantienen en secreto) como única defensa útil aumenta la sensación de vulnerabilidad, aliándose en pro de la supervivencia de unas bestias descritas a gran escala (anchos hombros, pétreos músculos, erguidas orejas, ámbares ojos, babosas fauces, afiladas garras, erguido caminar, descomunal fuerza e imponente altura) flirteando con la licantropía de corte bastante clásico.



El trabajo (sincera predilección a parte) técnicamente no aporta novedades al género (caracterizado por ser extrovertido centrándose en la acción misma haciendo poco hincapié en los resortes que la mueven al dar prioridad al qué o al cómo sobre el por qué) pero lo homenajea plausiblemente, introduciendo algunos elementos diferenciadores entre los que destaca una revisión del juego del gato y el ratón al estilo Predator (la lapidaria sentencia “si sangra podemos matarlo” disipa cualquier duda del reminiscente tributo) sin progresos tecnológicos ni alardes argumentales, dotándolo de arrolladora notabilidad para beneplácito de los amantes del mismo; el ágil ritmo permite consumirlo en pocas horas, mas el visceral (en el más amplio sentido del vocablo) contenido apenas concede segundos para la asimilación de una narrativa escasamente compleja para llegar e impactar desatendiendo barreras de aprendizaje o lenguaje previos antojándose por ello altamente aconsejable en formato digital o físico.



Daniel Espinosa, a fecha 11 de marzo del 2026

 
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