“Captain Flip” e “Isla bomba”, de PlayPunk y Zacatrus
Captain Flip (base)
La escueta pero reveladora introducción versa “¡ahoy capitanes... izad la bandera... enrolad piratas... llenad la bodega de brillantes monedas de oro”, resumiendo magistralmente la esencia (e incluso las misiones) del trabajo aquí reseñado; la cuna magníficamente customizada para la ocasión (con parte de la tripulación descansando o entreteniéndose amén de motivos náuticos con objetos típicos de dicho lore simulando un navío) sumerge en la tematización desde el segundo cero, aumentando la inmersión un contenido (72 fichas, 58 monedas, 10 tableros, 3 ayudas, 1 mapa, 1 bolsa, y 1 reglamento) estupendamente estructurado para que la fugaz preparación sea meramente anecdótica.
Al completar cuatro columnas de las localizaciones (balsa, barco, kraken e isla desierta) acontecerá el inicio de la última ronda, interviniendo constantemente los diferentes elementos de distorsión e impacto (buscatesoros, cañonazos, ebanista, grumete, loro, mono, pinche o vigía) para que la travesía resulte bastante impredecible; en este aspecto cabe señalar que la dificultad es tan asequible que hasta los menores del hogar disfrutarán de las veladas sin padecer clásicas desventajas por incomprensión (obviamente la destreza táctica dicta algo de sentencia pero no absoluta como suele suceder en esta clase de obras), logrando una inusual armonía lúdica atisbada en el mercado.
Isla bomba (expansión)
Con apariencia de vinilo (el medio de almacenamiento analógico de señales sonoras caracterizado por utilizar como soporte un plástico denominado policloruro de vinilo del que recibe el nombre), se trata de la primera expansión oficial (no es descartable que más vean la luz en fechas próximas juzgando las enormes posibilidades del juego base) que incrementa la diversión ostensiblemente; los materiales (cuatro losetas de aventura junto a cinco atlas del tesoro nuevos de veinticuatro centímetros cuadrados a los que obedecen las dimensiones) están diseñados para ocupar a la perfección el interior de la caja original, permitiendo introducirlos para portarlos conjuntamente.
La escenografía (observatorio, prisión, submarino e isla) respeta escrupulosamente el diseño ya conocido (Jonathan Aucomte vuelve a firmarlo para enamorar sin remedio al respetable), manteniendo también tanto edad mínima aconsejada (a partir de ocho años) como tiempo estimado por partida (alrededor de veinte minutos) como consignas técnicas; en cuanto a participación siguen siendo de dos a cinco personas, extrañándose no ampliarse (o reducirse para una modalidad solitaria) con algún recurso o mecánica adicional (para dinamizar todavía más las contiendas sí se añaden efectos finales e inmediatos inéditos) para potenciar el sentir de justificación adquisitiva.
Valoración general
La creación de Paolo Mori junto a Remo Conzadori ya ha gozado de grandes reconocimientos internacionales (como el premio popular en el LYS 2025 o el galardón profesional en el American Tabletop Awards Early Games entre otros reconocimientos igualmente meritorios como sendas nominaciones en los prestigiosos Spiel Des Jahres de Alemania o el As d'Or Jeu De L'Annee de Cannes), aunque todo hace presagiar que el listado aumentará a medida que pase el tiempo cosechando críticas positivas; defender semejante afirmación se presume sencillo atendiendo a las características propuesta, la cual aúna vistosidad física con planificación estratégica en el atractivo e ideal telón de fondo.
Sorprende que las ubicaciones estén fabricadas en cartón fino (cuya robustez deja mucho que desear) en lugar de grueso como sí ocurre con los tokens (de gran calidad en comparación a las anteriores) invitando (sino implorando) a la cautela en su manipulación, así como la ausencia de una versión premium con galeones metálicos (con el consecuente aumento del montante a desembolsar siendo menos económica); no obstante, por apenas cuarenta y siete euros (el precio recomendado de venta al público es de veintisiete o quince respectivamente) la compra merece la pena sin titubeos al ofrecer horas de esparcimiento (por supuesto de caracter familiar) por doquier.