Título original: Leviticus Año: 2026 Nacionalidad: Australia Duración: 83 min. Género: Drama, Suspense Director: Adrian Chiarella Guión: Adrian Chiarella Reparto: Joe Bird, Stacy Clausen, Mia Wasikowska, Jeremy Blewitt, Ewen Leslie, Davida Mckenzie, Rose Flanagan, Julia Grace y Ed Wren
Sinopsis
Dos adolescentes enfrentados deben escapar de un ente violento que adopta la forma de la persona que más desean siguiendo a ambos...
Valoración
Lo mejor: el simbolismo del rompecabezas del macho cabrío en pleno proceso de construcción por piezas como fragmentos de guión se antoja el mejor ejemplo de cuán suspicaz e imaginativo es el director para abordar una delicada dualidad de percepciones paulatinamente tornada bifurcación mental e ideológica respecto a varias decisiones conductuales, generando tremenda tensión a partir de efectos sumamente sencillos pero tremendamente eficaces para despertar desconcierto e inseguridad a raudales; la retrógrada e inflexible mentalidad de algunas sociedades todavía a día de hoy sobre la toxicidad amorosa entendida como polo apuesto a la pureza original abre un profundo e interesante debate a estudiar en aulas, tildando de poco menos que profanación ancestral a erradicar los pensamientos o sentimientos de los marginados e incomprendidos sujetos que simplemente piensan diferente en determinados aspectos de la vida para más inri de índole privada; la curiosa e impopular escenografía elegida para criticar severamente la divulgación e inculcación del miedo como necesario para sobrevivir trasciende la mera estética visual para situarse en un plano poético, desde fotomatones hasta gasolineras pasando por un icónico molino abandonado en el que se expían los afrontan los problemas personales en el fuego purificador recordando vaga pero potentemente a It follows aunque esta alberga un mensaje menos ambicioso para canalizar e instaurar en cada cual para crecer.
Lo peor: el estigma religioso de la homosexualidad como representación de lujuria e indecencia bíblica extrema puede herir sensibilidades entre los más devotos por la con sensibilidad e intimidad pero provocación e insinuación con la que se plasma, (des)dibujando la creencia como medio curador de los demonios que cada cual alberga en su interior para tratar de hallar una redención (auto)impuesto que jamás llega a través de cierta figura parroquial que ejerce de antítesis de la teórica curación carnal para con el ser humano indebido; la serie de lagunas argumentales como a dónde se dispone a ir la madre del protagonista al ausentarse del hogar dejándolo solo ante su súplica de acompañamiento cual símil de la escasa atención recibida en tan compleja e impredecible etapa requeriría mejor labor de montaje para lucir como merece al observarse preocupantes reiteraciones conceptuales pese a la escasa duración de la película; la crudeza visual de aquellas situaciones relativamente cuotidianas reconvertidas en reflexivas cuestiones de falsa moralidad e imperante necesidad reivindica la libertad sexual con una sistemática evolución de maduración biológica demasiado acentuada, incidiendo en exceso en la decadencia e inestabilidad de quien desea mostrarse como es pero le resulta imposible por presiones externas que oculta una atracción primitiva carente de correspondencia sana disfrazada de animadversión parcial enfatizando el odio extremo real por desgracia.