Ghost stories 16-12-2018 14:16 (UTC)
   
 

Ghost stories
(Andy Nyman y Jeremy Dyson, 2017)






Ficha técnica

Título original: Ghost stories
Año: 2017
Nacionalidad: Reino Unido
Duración: 93 min.
Género: Suspense, Terror
Director: Andy Nyman y Jeremy Dyson
Guión: Andy Nyman y Jeremy Dyson
Reparto: Martin Freeman, Alex Lawther, Jill Halfpenny, Andy Nyman, Paul Whitehouse, Nicholas Burns, Daniel Hill, Kobna Holdbrook, Jake Davies, Ryan Oliva, Derren Brown, Samuel Bottom y Lesley Harcourt


Sinopsis

Un escéptico profesor se embarca en un viaje hacia lo desconocido...


Valoración

Lo mejor: la exquisita dirección de una dupla que logra centrar o desviar la atención del espectador a su completo antojo sin que éste tan siquiera se percate, quedando maravillado por sobresalientes interpretaciones (destacar a algún actor sería complicado e injusto pero Martin Freeman brilla con luz propia), significativas expresiones (“kajok”, “zloslivy”...) e ingeniosos conceptos (“síndrome del encierro”, “terror existencial”...) para sufrir la vida gobernada por el miedo supersticioso (o lo que es lo mismo, el pavor a lo desconocido) que se relata con la precisión propia de un cirujano, con cometido sosiego y abrumadora expectación, como un incesante goteo (se escucha uno ciertamente por ello) de emotivas, reflexivas e intencionales ideas en el que las creencias familiares y los prejuicios culturales dictan gran parte de la sentencia que separa al protagonista; la recreación de los incidentes (el fantasmagórico sobre un alcohólico vigilante con emocionales bagajes, el demoníaco sobre un psicótico mentiroso con una demenciales obsesiones y el espiritual sobre un insolente profeta con premonitorias sospechas) es realmente tenebrosa, consiguiéndose una atmósfera tan opresiva e hipnótica que el público deseará repetir el visionado incluso antes de concluirlo al tratarse de una agradable propuesta multireferencial que comienza como una oscura versión de la célebre serie Pesadillas y termina como psicológica dicción del inquietante metraje The inkeepers, todo ello con reminiscencias a Evil dead, Grave encounters y Paranormal activity (entre muchas otras) para reinventar libremente la homónima obra teatral en la que se basa; la metáfora como principal arma narrativa es un recurso maravilloso e inusual (desde la ventana entreabierta hasta la identidad ocultada, pasando por el psíquico farsante), invitando así a sumergirse en una estremecedora e incierta investigación construida a partir de geniales ocurrencias en detrimento de los clásicos efectos especiales, lo cual sorprende a la par que congratula al tratarse de una diferencial fórmula.

Lo peor: el innecesario comentario (uno de tantos de hecho, pues el humor negro abunda) sobre masturbarse pensando en John Travolta en un contexto estéril con lo que, por desgracia, dicho actor ha tenido que sufrir en su vida privada (omitiendo el terreno profesional, en el que el paulatino decrecimiento de su éxito desde aquella época dorada de finales de los setenta en la que firmó títulos de tanto renombre como Fiebre del sábado noche y Grease ha mermado notablemente su imagen hasta participar en bodrios como Campo de batalla: La Tierra y Dos canguros muy maduros, retomando el buen hacer en su dilatada carrera con El valle de la venganza y Hombres de élite), y es que alguien que ha perdido a un hijo de apenas dieciséis años de edad merece más respecto si cabe que cualquier otro individuo (ya de por sí digno del mismo sea cual fuere su ocupación y preocupación); los dramas personales de los personajes no despiertan demasiado interés y parecen (lo siguiente es solo una impresión prematura al restar estrechamente ligados a la postre peo conviene mencionarla) tener cabida apenas como sumatorio de minutos a un producto que, dividido por capítulos (a cada cual más perturbador que el anterior), se asemeja más a una serie compuesta por episodios independientes que a una película convencional formada por contenidos sustanciales, si bien resulta una curiosa antología de terror en la que el único elemento de un unión es el entrevistador y la relación que éste guarda con determinados números que van mostrándose en pantalla (6, 79, 19, 20, 48..., así como una hora exacta, las tres y cuarenta y cinco minutos) y éstos, a su vez, con un trauma del pasado que evidencia que “todo acto tiene sus consecuencias” (cobardía), “no todo es lo que parece” (percepción) y, sobre todo, “el cerebro ve lo que quiere” (simbolismo); la recepción de la misteriosa cinta de desconocida procedencia que precipita los sucesos, no por el remitente sino por el sentido, convirtiéndose pronta e inequívocamente en una mera excusa argumental de la que el sofisticado guión se vale sin más para hacer que propios y extraños pierdan la fe en el propio juicio común en virtud de una atractiva aventura sin sereno destino, precisando una importante apertura intelectual para deleitarse con ella como es debido.

Daniel Espinosa


Ghost stories Ghost stories





 
  Menú
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  Últimas publicaciones

Aterrados

Mandy

Wolfcop

  Publicidad
  Forma parte de Cementerio de Notícias

Colabora


=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=