El secreto de Santa Esperanza 09-06-2026 15:52 (UTC)
   
 

               “El secreto de Santa Esperanza”, de Rodrigo Roig



“En Santa Esperanza no hay hombres y nadie hace preguntas... Laura siempre ha vivido tranquila en el pueblo convencida de que es un lugar seguro para criar a sus hijos... pero una serie de sucesos cambiará todo... un secreto oscuro está a punto de cambiar la vida de todos sus habitantes”, así versa la intrigante sinopsis (parcialmente modificada para omitir ciertos spoilers en adelante desarrollados) de El secreto de Santa Esperanza; se trata de la ópera prima (al menos en el ámbito comercial de índole independiente) de Rodrigo Roig, que bajo el lema “la oscuridad siempre tiene testigos” hace valer su creencia de que escribir es una forma pura de dar vida a sus ficticios mundos con tino.

A continuación se resumirán (de manera ultracomprimida para mantener intacto el factor sorpresa pero ejemplificando la diversidad temática) los capítulos, evitando incidir en pormenores por el respeto que merecen ambas partes (tanto novelista como lector); en Carmen un delicado entierro acontece en la tranquilidad de la noche hasta que un súbito estruendo la interrumpe, en Santa Esperanza un pueblo en asombrosa armonía esconde un turbio tabú, en (1) Un día casi normal un silencio cálido en jornada de disfraces se tensa como un presentimiento, en (2) El susurro una siniestra retahíla de manifestaciones a modo de augurio advierte de un inminente percal...

...en (3) Una mañana diferente un mecanismo de defensa básico cede ante dos ausencias estudiantiles de preocupante razón, en (4) La grieta una sensación de familiaridad deriva en un viaje corporal por potente e irremediable atracción, en (5) No te resistas una emoción de pánico intenso invade cuando los fenómenos extraños comienzan a cobrar fuerza, en (6) Cuatro ausencias un número exponencial de desapariciones ahonda en una falsa calma carente de fundamento, (7) Bajo la luz rota una férrea norma mencionada entre amigables confesiones culminan en un parcial hallazgo vecinal presumiblemente sombrío juzgando tanto viles pesquisas como sosegadas reacciones...

...en (8) La raíz de todas las cosas una difundida convicción opaca la verdad recordando bajo sometimiento la preeminencia de los sueños lúcidos, en (9) Intermitencias una consigna repetida automáticamente con crisis de abandono ulterior dinamita convencionalismos, en (10) Lo que hay debajo un prolongado cuadro vagal origina recelo sobre la delgada línea que separa la mera creencia de la veracidad absoluta por pequeños detalles discordantes, en (11) La huida un camuflaje coral con sectosa coordinación efectúa una intrusión de órdago, en (12) Marta un reseteo comportamental enfatiza la vulnerabilidad lógica en virtud de la vocación de carácter estratégicamente pseudoinstructivo...

...en (13) La brújula un instinto maternal traspasa fronteras superando laberínticos obstáculos, en (14) El protocolo silencioso una barrera que actúa como deber revela un pasado memorial de suma importancia, en (15) Buscando una salida una huida desesperada activa trascendentales resquicios de vivencias para avanzar secuencialmente y en (16) La voz al otro lado un desolador panorama sirve de provisional despedida con un reencuentro estelar; el híbrido de productos televisivos (como la distópica Black mirror o la ilusoria La cúpula) con cinéfilos (como la segmentaria cinta Weapons) congratula, rindiendo tributo a figuras del género como el maestro Stephen King.

Parafraseando las palabras del propio responsable “lo que comenzó como un simple deseo de crear un misterio terminó transformándose en algo mucho más ambicioso”, ya que la aparentemente simple trama evoluciona hacia un absorbente thriller psicológico repleto de giros inesperados que deja al consumidor con ganas de seguir sin cesar; tras una sentida dedicatoria paternal (quien falleció antes de concluir la presente obra) empieza la misma, invitando tras el final a dejar un comentario en Amazon (la plataforma de difusión oficial del libro) sobre el parecer así como suscribirse al correo del autor (promete que solo se recibirán mails de relevancia) para tener actualizadas sus novedades.

Sin especificar la fecha concreta (aunque se deduce una aproximada) hasta el apartado cronológico ofrece gran libertad de interpretación, habiendo quienes aseguren que es una quimera atemporal ajustable a cualquier momento (los años venideros dictarán sentencia al respecto); las locuciones cortas (en ocasiones apenas un par o tres de vocablos) ayudan enormemente a asimilar lo narrado, focalizando la atención en somatizar con coherencia las múltiples referencias que dotan de loable profundidad a un fantástico (en el más amplio abanico de acepciones del término) elenco que reflexiona sobre asuntos de inexorable coyuntura porque por desgracia (o justicia divina) jamás dejan de serlo.

Los personajes (en algún caso haciendo honor a su nombre) recorren las páginas (exactamente ciento diecisiete netas restando las de rigor técnico) como almas en pena (literalmente aunque intenten disimular tan deleznable sentimiento) descubriendo lo que el entorno les depara (o lo que ocultan conscientemente) en un marco con obligaciones bélicas, ausentándose de sus hogares en pro de la nación; por supuesto el panorama está distorsionado para encubrir una realidad alejada de dicha excusa situacional, permitiendo una concepción abierta del mensaje que reside tras la intríngulis para que el respetable se sumerja no exclusivamente en la historia sino en su subconsciente.

El terror que despierta bebe directamente de un pavor subjetivo de cada cual (sugestionado a base de reconocibles escenarios e insinuaciones con connotaciones aparejadas) tan arraigado que oprime el corazón, debiendo ensalzarlo positivamente al denotar cuán logrado se antoja el propósito; los constantes dejà vú consiguen apresar e inquietar merced también a los apodos frecuentes elegidos (Laura, Clara, Carlos, Marta, Ana, Carmen, Tomás, Martina, Pablo, Elena, Sofía, Lucía, Dolores, Inés, Nerea, Iván, Álvaro, Daniel e Isabel en estricto orden de aparición), con frases de poca extensión (la metodología brilla) que impactan más que muchos trabajos completos.

Extrapolando el testigo de lujo sobre el que pivota la intríngulis (el árbol de la plaza) cuya sabiduría (simbolizada en sus gigantescas raíces) rezuma en contraposición de la inocencia infantil (el sector más perjudicado de las decisiones adultas), se ofrece un rompecabezas en el que cada pieza cobra más notabilidad (e interés) que la anterior; con algunos compases previsibles (la intuición sobre el devenir es dichosa para alguien medianamente curtido en la materia) pero otros dignos de alabar (como los elementos oníricos en el plano terrenal), la experiencia general suscita gratas impresiones en cuanto a distracción (especialmente creciente con precisión a partir del ecuador) se refiere.

Soslayando derramar (al menos explícitamente) ni una sola gota de sangre (somo se suele decir “hay que cambiar el chip”... teniendo dicha expresión más significado que de costumbre ciñéndose a otra dimensión aplicativa que maravilla por su paulatina introducción), las premeditadas lagunas argumentales (alternadas con flashbacks que ilustran la naturaleza subyacente) captan la curiosidad hasta del más impasible; las mismas obedecen a cierta permuta de registro en el guión, transitando de la fábula rutinaria a la crítica futurista con pasmoso dinamismo atribuyendo pleno sentido a (casi) todo lo ocurrido previamente desembocando en una solución de conflictos neoclásica.

El paupérrimo precio de venta al público (tres euros en formato digital para Kindle o diez con cuarenta en físico a día de la reseña que ocupa ya que siempre va fluctuando) evidencia la intención del artífice de alcanzar el mayor público posible, facilitándolo con tan escueto desembolso para que todo el mundo (sin descuidar que determinado contenido puede resultar algo limitante para algunas mentalidades caducas) disfrute su creación literaria; solo resta recomendar fervientemente la compra para adentrarse en el universo aquí relatado, pues ya está en camino una segunda parte (se titulará La Guarida) con el mismo ritmo frenético (así se asegura sin titubear) que esta primera.



Daniel Espinosa, a fecha 02 de abril del 2026

 
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