Torrente 5 23-06-2017 03:22 (UTC)
   
 

Torrente 5
(Santiago Segura, 2014)


Torrente 5




Ficha técnica


Título original:
Torrente 5: Operación Eurovegas
Año:
2014
Nacionalidad:
España
Duración:
102 min.
Género:
Acción, Comedia
Director:
Santiago Segura
Guión:
Santiago Segura
Reparto:
Santiago Segura, Jesús Janeiro, Alec Baldwin, Julián López, Angy Fernández, Anna Simon, Carlos Areces, Florentino Fernández, Pablo Motos, Andreu Buenafuente, Fernando Esteso y Andrés Pajares


Sinopsis


Torrente se encuentra aturdido ante una España convulsa y dividida; debe encontrar respuestas en su interior para despejar su confusión y salir de la encrucijada en la que se encuentra... y mientras tanto, también intenta atracar un casino comandando a una banda de incompetentes.



Crítica


La saga más longeva y taquillera del cine español (sumando los cuatro títulos lanzados lleva aproximadamente unos sesenta millones recaudados, veintidós de ellos fruto del segundo) regresa a la gran pantalla coincidiendo con la anecdótica pero significativa celebración de la aplicación Whatsapp (propiedad desde el mes de febrero del presente año de la marca Facebook), con motivo de los seiscientos millones de usuarios activos, en la que supone la secuela de mayor presupuesto (concretamente ocho millones y medio) con un guión más elaborado que en las predecesoras, confeccionándose medianamente una trama que, sin embargo, de poco refrescante que resulta hace que, una vez más, el único reclamo sea el desfile de rostros populares (mayormente habituales de la prensa rosa y títeres de una sociedad que ansía vejar al prójimo sin compadecerse lo más mínimo de él pero también cantantes, futbolistas y demás celebridades nacionales), siendo el fiel escudero del irrebatible protagonista Jesús Janeiro (alias “Jesulín”, tan nefasto aunque perfecto para el cometido de despertar vergüenza ajena como el anterior, Francisco Rivera, más conocido como “Paquirrín”); si la primera se percibía novedosa, la segunda (la mejor sin duda, espectacularmente dinámica gracias, en gran parte, al buen hacer del gran Tony Leblanc, a quien por cierto se le echa mucho de menos desde que muriera por causas biológicas y al que se le dedica un fugaz pero costoso, debido al desembolso de la obtención del material que se emplea para llevarlo a cabo, homenaje) imperdible, la tercera estuporosa y la cuarta apática, ésta quinta sigue la estela de la original sumándole tintes aventureros, transcurriendo con buen ritmo y parcial sentido hasta provocar una satisfacción tan grande como el vientre del autodenominado “brazo tonto de la ley”, ahora ya fuera de la misma por difundidas insostenibilidades.

Torrente 5  Torrente 5
Tan llamativamente peligroso como que el noventa y cuatro por ciento de los billetes en circulación estén contaminados y puedan causar neumonía e infecciones en la sangre (según el reciente análisis llevado a cabo por profesionales de la Sociedad Americana de Microbiología), el director, guionista y productor ha apostado por no innovar ni evolucionar en ningún sentido, lo cual al fin se ha percatado, tras cuatro incursiones detrás de las cámaras, que reducir todo a lo escatológico no es una opción válida (los que aquí se dan sirven para complacer a los radicales y no se dan en exceso) y que la vuelta del confesado adulador número uno del ya difunto José Cantero (pese a que su documento nacional de identidad reflejaba dicho nombre y apellido de popularizó como “El Fary”), aludido constantemente (ya sea mediante enfáticas entonaciones o indebidas defecaciones), acérrimo seguidor del Atlético de Madrid (cabe destacar la imagen que presenta el estadio de dicho equipo de futbol en el filme), igual de perspicaz (refiriéndose así al hecho de despotricar contra todo el sistema patrio) que en sus orígenes; las diferencias respecto a las otras no se limitan sólo a la presencia de un invitado de lujo, Aden Baldwin, quien se suma a la larga lista de las (mal) denominadas viejas glorias que prestan sus servicios rebajándose escénicamente (la trilogía de Los mercenarios es el máximo exponente de dicha especie de corriente ridiculizante sino insultante de actores que antaño catalogados de imprescindibles y en la actualidad olvidados), sino que las críticas sociales son más referenciales que nunca (la correspondencia temporal es determinante) en una creíble y próxima realidad alternativa (
España ya no forma parte de la unión Europea, Cataluña se ha independizado, la peseta es la moneda oficial, Lionel Messi habilita en las filas del real Madrid y un largo e ingenioso etcétera que entusiasma sin remedio).
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Hace ya tiempo que el incompetente (de las funciones propias de la policía nada se observa amén de supuestas técnicas periciales) funcionario José Luis Torrente (Santiago Segura, su encarnación insignia, confeccionada por él mismo, luce tan debidamente desagradable como siempre) abandonó la rama de la justicia para franquearse en la contraria (por antomasia podría deducirse de tal manera), la del robo (una larga estancia en la cárcel al ser traicionado acusándole y condenándole por un crimen que no cometió, con fuga incluida y opción de visionado tridimensional, daba buena fe de las consecuencias de su mala praxis tres temporadas atrás), pero hasta el momento no se le ha presentado una oportunidad para poder, por fin, lucrarse ajenamente y jubilarse (el pensamiento inmediato que le anima a ello es el de no tener que hacer ejercicio ni para levantarse del sofá); el antidemocrático apreciado por una minoría limítrofe, cumple condena y sale allando la ansiada oportunidad en la apertura de “Eurovegas”, un gigantesco macrocomplejo turístico y de ocio (aquella reclamadora advertencia de “basada en hechos reales” puede aplicarse a la película, pues cabe recordar que el empresario estadounidense Sheldon Adelson y su empresa Las Vegas Sands fueron los promotores de tal proyecto que, finalmente, fue declinado debido a la no tolerancia de las condiciones que les fueron impuestas para proceder a la edificación del mismo en el territorio en cuestión, Madrid, más concretamente en la ciudad de Alcorcón), un casino repleto de mesas de apuestas, maquinas de azar y, sobre todo, una insana cantidad de billetes, en definitiva, el lugar propicio para que un coral, curioso y vulgar grupo de ladrones comandado por tan peculiar antigua autoridad de el golpe del siglo...

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Sin perder un ápice de su demagogo, racista, sexista y calificativos varios criterio artístico y comercial ni una de sus señas de identidad, la recuperación de grandes mitos (por petición expresa del autor se han tratado de citar exclusivamente, incluso en la ficha técnica, a aquellos actores que han formado parte del material promocional de la película o que apenas contraigan verdadero inter
és, pues entiende que tales breves apariciones de los que considera los mejores rostros del panorama según su faceta de espectador son regalos que no deben ser abiertos hasta el estreno), Santiago Segura firma el enésimo ejemplo de cómo reinventarse a uno mismo con cometido acierto, ofreciendo cien minutos de inconsistencias argumentales y otros tantos de diálogos nulamente trascendentales en los que los intérpretes se complementan maravillosamente (en la vertiente negativa del término)un producto que el maestro de ceremonias, cuya carrera profesional ha ido creciendo (y de qué forma) a medida que han pasado los años, hace del montaje del filme algo tan personal que no cabe la menor duda de la valía que alberga, pudiéndose destacar de entre los muchos personajes que aparecen en la inconexa historia la adaptabilidad y simpatía naturales tanto de Carlos Areces como de Julián López, ambos integrantes de ese grupo de amigos ensalzados por críticos y público al combinar humor y sagacidad adaptándose a lo que las nuevas generaciones exigen, agilidad mental y humor de doble (e incluso triple) sentido, distanciándose así, tanto en este caso como en los programas televisivos que han patentado, de otros semejantes pero mucho más odiables por mostrarse artificiales, balbuceando el texto que se han aprendido; sin embargo, mucho más interesante que la producción en sí misma fue la entrevista colectiva concedida a los medios asistentes a la rueda de prensa barcelonesa en la que trató temas tan controvertidos como el proceso soberanista (sentenciando que “un gobierno que no escucha a su pueblo está destinado al fracaso”) y derrochó inteligencia, raciocinio, simpatía y sinceridad (con varias imitaciones incluidas) para responder a todas las cuestiones que le fueron preguntadas durante más de una hora revelando, entre otras cosas, el enorme esfuerzo que la trama ha contraído a pesar de percibirse simple, la consideración que tiene de él mismo de domador, el descarte de repetir rodaje tridimensional al ser un caramelo envenenado que se traduce en un aumento tanto de tiempo como de inversión y lo miedoso y vulnerable que es frente a las críticas.
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Partiendo del eterno (por aquello de que ahora vuelve resurge al haber declarado Mariano Rajoy que podría aceptar un pacto chino se semejante previas) debate que generó la idea de que una gran estructura destinada al juego se inaugurara en la capital (los defensores sostenían que conllevaría una considerable oferta de empleo y los detractores que se convertiría instantáneamente en un criadero de mafiosos), el realizador retoma la senda con la que se inició (firmando en aquel ya lejano mil novecientos noventa y ocho con menos de dos millones una pieza que a día de hoy es considerada por muchos de culto) arriesgando poco para asegurarse que la taquilla responda como se espera (cuadriplicando la inversión) pero incidiendo en aquellos aspectos (básicamente políticos) que más preocupan al ciudadano de a pié con poco sutiles sátiras; respetando en demasía la fórmula inicial (en esencia una sucesión de extravagantes situaciones resueltas cómicamente, varias escena de acción técnicamente lograda y composiciones, corriendo a cargo de Joaquín Sabina el tema principal después de que lo hiciera asimismo en la tercera, intercalándose entre ambas David Bisbal y encargándose de lo propio anteriormente el ya citado “El Fary” y Miguel Rafael, es decir, “Raphael”) por la que tan buenos resultados ha cosechado (en especial en cuanto a beneficios se refiere), en Torrente 5 no todo se reduce a lo soez y anticultura, también tienen cabida concienciadores comentarios, majestuosas animaciones (concretamente la de los créditos iniciales, que nada tiene que envidiar a las hollywoodienses) y caricaturescos personajes que posibilitan gozar de un rato altamente divertido (omitiendo carencias intelectuales), lo cual siempre es agradecible, por supuesto, aun vulgarizándose incluso cuestiones que exigieran tratarse con escrupulosa
serenidad, seriedad y extensión.


Daniel Espinosa




 
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