Thanatomorphose 22-06-2017 16:40 (UTC)
   
 

Thanatomorphose
(Eric Falardeau, 2012)


Thanatomorphose




Ficha técnica


Título original:
Thanatomorphose
Año:
2012
Nacionalidad:
Canadá
Duración:
100 min.
Género:
Drama, Terror
Director:
Eric Falardeau
Guión:
Eric Falardeau
Reparto:
Kayden Rose, David Tousignant, Erika Cantieri y Karine Picard


Sinopsis


Laura se despierta un día y se encuentra con que la carne de su cuerpo se ha corrompido; sexo, horror y muchos fluidos será lo que experimente.



Crítica


Para muchas culturas la muerte ha sido (y sigue siéndolo) un gran tabú al significar el deber de enfrentarse a su sentencia y a todo lo que ello conlleva, generando angustia e incomodidad debido al vacío existencial que supone afrontar lo desconocido, la distancia entre el cuerpo y el alma (metafísicamente entre lo tangible por un lado y la nada por otro) son conceptos filosóficos que a un nivel puramente espiritual forman parte de un gran misterio indescifrable, siendo el organismo el enlace directo a través del cual el ser humano experimenta el placer y el dolor y, por ende, el sexo, la vida y la muerte son tres conceptos que dialogan entre sí y a los que el debutante Eric Falardeau (quien concedió entrevistas solucionando multitud de dudas en el marco de la presentación de la película del Cryptshow Festival 2013 expresándose en catalán en un alarde de premeditada simpatía y posteriormente en su idioma nativo en el evento del formato doméstico planificado por Tyrannosaurus Entertainment estando el director de dicha compañía también presente en la cita) recurre; el objetivo autoimpuesto desde un inicio y consumado prácticamente desde el primer segundo es componer una visceral (el término pocas veces se adecúa tanto) y personal historia no apta para todos los estómagos titulada Thanatomorphose (a pesar del dispar parecer que suscita tuvo una espléndida acogida en el Sitges Film Festival 2012 y se alzó con el premio a la Mejor Película concedido por el jurado del Festival de Cine de Terror de Molins de Rei 2013, amén de haber congregado a decenas de personas en el presente festival debido a la descomunal expectación que ha generado en clara correspondencia a la calidad que alberga tan atrevida propuesta), rareza fílmica sin igual.

Thanatomorphose  Thanatomorphose
Pese a que muchos la han catalogado de mediocre proyecto de final de carrera de alguien que cursa audiovisuales, la fabulación es el divertimento preferido de largos períodos de aburrimiento en los que lo único que importa es escapar de la realidad, buscando continuamente, dentro o fuera de uno, algo para engañarse a sí mismo, para distorsionar el contexto envoltorio que tanta fatiga le crea, fardo que puede extenderse (a colación de la temática narrada) a la corporeidad misma, adivinándose erráticamente los músculos firmes debajo de la piel, una de tantas reflexiones a las que invita el autor plasmando de un modo sumamente particular que el mañana se convierte en hoy e incluso en ayer asiduamente, cavilación próxima a la locura que, sin embargo, se antoja más asumible que la autoconvicción; al término de la película se evidencia que toda máquina, por muy perfecta que sea (o cuanto menos lo parezca), tiene sus mecanismos de autodestrucción, obsolescencia programada que obedece a un sabio orden natural que prevé que después de la expiración el mecanismo de autoaniquilación, la tanatomorfosis en definitiva, empiece a funcionar inexorablemente, y esto es precisamente lo que se forja aquí de arriesgada e inquietante manera hasta llevar al espectador al límite, bebiendo en cierta medida de obras a las cuales pretende emular o cuanto menos ampliar sus horizontes (tales como A l’interieur y Martyrs, dos de las piezas francesas más escatológicas y laureadas de la última década) sin percibirse pretenciosa, lo cual la hace muy atractiva aunque irregular merced a la poca flexibilidad (o lo que es lo mismo, sumo rigor) del puritano rodaje.

Thanatomorphose  Thanatomorphose
Aun llegando a ser soberanamente lenta y contemplativa, el proceso narrado, que incluye vómitos y todo tipo de líquidos provenientes del interior del cuerpo humano (curiosamente la idea surgió de una tesis sobre fluidos en el cine para adultos y gore por parte del propio autor tal y como reconoció en la rueda de prensa del antedicho certamen badalonés) en el que el trabajo de David Scherer y Remy Couture en el apartado de maquillaje y efectos especiales (totalmente artesanales) solamente se puede catalogar de excelente, no sólo a nivel visual sino también en el artístico, consiguiendo un escenario acorde con la degradación de la protagonista que, al fin y al cabo, es la ejemplificación más radical de la fragilidad de la carne confirmando la máxima de que a veces es peor lo que se intuye que lo que se ve (sin embargo en esta ocasión se ve y se oye, para beneplácito de aquellos más extremistas e incomodidad del resto); la simple y única premisa que se recoge en la cinta canadiense de corte independiente y muy ajustado presupuesto protagonizada por la actriz y modelo Kayden Rose (la cual se enfrenta al difícil papel de mostrar su desnudes desde el primer minuto y carga prácticamente con todo el peso de un metraje explícito en todos los sentidos) encarnando a una joven y bella (adjetivación discutible donde las haya al ser subjetiva) mujer que mantiene una relación con un tipo mezquino, desinhibida dama de la que no se sabe nada excepto que es escultora y que tiene un grupo de amigos entre los cuales se encuentra un chico que intenta seducirla para acostarse con ella (en todo momento se magnifica la importancia del cómo y se desvaloriza la del por qué), manteniendo una rutina en la que reina la apatía y la insatisfacción plasmándose sin reparos y con todo tipo de detalles su intimidad (el público la verá comer, dormir, ducharse, compartir una velada con amigos, mantener relaciones sexuales e incluso ir al baño) en una cotidianidad continuada a través del silencio y la contemplación, hasta que algo desordena el curso normal de su efímera existencia, una evolución retrospectiva que la remontará hasta la génesis más primitiva...

Thanatomorphose  Thanatomorphose
A nadie puede sorprender que en un intervalo de apenas siete años que del uno de cada diez menores españoles de veinticinco años que ni estudia ni trabaja se haya pasado en la actualidad a uno de cada seis (lo que se traduce en el diecisiete coma dos por ciento, o lo que es lo mismo, más de seiscientos noventa y siete mil jóvenes, sin tener en consideración los cientos de miles de mayor edad que, aunque por motivos bien diferentes, se encuentran en idéntica situacional no ocupacional), y es que el derrumbe social que ha afectado a todos y cada uno de los aspectos cuotidianos conlleva una disminución del interés general y de la cultura en articular, porque el cine es la máxima expresión creativa del ser humano y un certero termómetro del padecer comunitario y que la cifra proporcionada anteriormente, unida al hecho de que los desahucios multipliquen por diez la petición de abogado de oficio (ambas noticias las recogía el diario gratuito 20 minutos), confeccionan un catastrófico contexto en el que propuestas como ésta se tornan más necesarias si cabe, pues imperan las comerciales y se agradecen otras menos fundamentalistas pero reivindicativas en la medida que no se rigen por los cánones habituales; la producción mantiene más alerta que cuando anuncian por la megafonía del transporte metropolitano la advertencia de vigilar las pertenencias para evitar que algún carterista se apropie de ellas (mensaje que se emite, como bien enseñan en los cursos preparatorios de vigilancia, cuando algún malhechor merodea por las cercanías de incautos usuarios propensos a convertirse en inminentes víctimas de hurto o incluso robo si se da la casuística de la violencia), esto es un hecho irrefutable, y la mayor de la virtudes de ello es que se logre a partir de tediosas imágenes que de buen seguro permanecerán grabadas en la retina durante mucho tiempo y, además, sin embelecos.

Thanatomorphose  Thanatomorphose
Es precisamente en el anteriormente comentado choque entre la aparente normalidad y el inicio del insólito proceso de descomposición donde la producción capta la atención del espectador que observa cómo la sensual figura hasta el momento mostrada experimenta todas las fases de descomposición de un cadáver mediante planos largos y estáticos en los que el autor obliga a éste a ser testigo del deterioro y el sufrimiento ajeno y, más adelante recurriendo al desenfoque y el movimiento abrupto de la cámara enfatizándose la sensación de desasosiego y estado cercano a la locura (inusualmente controlada) al emplearse un ritmo que avanza merced a la descomposición gradual del físico y se ve interrumpida en varias ocasiones por la incursión de unos fragmentos oníricos estridentes y psicodélicos donde se reproducen a modo de videoclip imágenes saturadas de escenas de sexo para satisfacer el paladar de los semióticos; el detallado cúmulo de teologales y desagradables (o hipnóticas) particularidades implica que el posicionamiento del público sólo pueda ser a favor o en contra, ya que agradarán infinitamente o disgustarán por completo, pero en todo caso se distancia de cualquier otra cinta siendo la fotografía, de Benoit Lemire, de una belleza tal que bien merece por sí sola conceder un visionado al metraje, el cual no dejará indiferente a nadie, eso seguro.



Daniel Espinosa




 
  Menú
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  Últimas publicaciones

Southbound

I am not a serial killer

Tickled

  Publicidad
  Forma parte de Cementerio de Notícias

Colabora


=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=