Stand by me Doraemon 25-06-2017 05:24 (UTC)
   
 

Stand by me Doraemon
(Takashi Yamazaki, 2014)


Stand by me Doraemon




Ficha técnica


Título original:
Stand by me Doraemon
Año:
2014
Nacionalidad:
Japón
Duración:
92 min.
Género:
Animación, Aventuras
Director:
Takashi Yamazaki
Guión:
Takashi Yamazaki
Reparto:
Wasabi Mizuta, Megumi Ohara, Yumi Kakazu, Tomokazu Seki, Subaru Kimura, Yoshiko Kamei, Marc Clotet, Alaska y Mario Vaquerizo


Sinopsis


Nobita es un niño patoso al que las cosas le suelen salir del revés; un día recibe la visita de Sewashi, un misterioso niño que afirma ser su tataranieto de un siglo todavía por alcanzar y le advierte sobre su futuro...



Crítica


El dos mil catorce será recordado por muchas cosas, entre ellas por suponer el vigésimo aniversario (así como el octogésimo de sus creadores, Hiroshi Fujimoto y Motoo Abiko, dupla que se ha dado a conocer desde sus orígenes bajo el alias Fujiko Fujio) de la llegada de una serie concreta de dibujos animados a las televisiones españolas, una centrada en un gato cósmico que desde la emisión de su primer capítulo cautivó a los más pequeños hasta convertirse en un auténtico fenómeno de masas (tal es asó que en la ya modificada por motivos estatales Festa dels Súpers celebrada anualmente en territorio catalán siempre se reservaba un espacio para la proyección de episodios y un posterior sorteo de peluches) y, lejos de haber perdido fuerza con el paso del tiempo, ahora se estrena en la gran pantalla una nueva aventura; lo hace presentando una novedosa tridimensionalidad que no precisa empleo alguno de gafas especiales para sumergirse en la trama que dicho felino y sus inestimables compañeros de viaje emprenden para la ocasión, teniendo como tema principal el primer trabajo discográfico del grupo musical Fiver (el cual acaba de fichar por la discográfica Sony Music, cuya carrera se iniciará en los próximos meses pese a que el videoclip clausure la proyección cinematográfica sirviendo de antesala de las ilusorias tomas falsas que acompañan a los créditos finales) y no olvidando la tan característica base de unión cómico amorosa que tan buenos frutos han cosechado a quienes han apostado por la franquicia.

Stand by me Doraemon  Stand by me Doraemon
Que en la versión adulta de los personajes sean la cantante Alaska y el difícilmente encasillable (al menos profesionalmente) Mario Vaquerizo quienes presten sus voces en la versión castellana (en la catalana hace lo propio Marc Clotet) no hace sino demostrar cuán bien considerada es la ya legendaria serie en todo el globo terráqueo, manteniéndose de hecho durante siete semanas en el número uno de la taquilla nipona (período en el que ha recaudado nada menos que ochenta millones de dólares, a los que habría que sumar otros dos y medio del percibo italiano); los mismos escenarios de siempre se recrean con diferente técnica (el uso del ordenador resulta fascinante en relación al aspecto primigenio, mas es la primera vez que se utiliza tecnología de última generación), logrando magnificar la belleza de los mismos y captando al máximo la hipnótica simpleza que desprenden cada una de las emblemáticas personalidades que desfilan por la trama, plasmadas de forma un tanto disímil a la acostumbrada (los detalles más básicos se mantienen pero con acabados más armoniosos que intensifican su incuestionable disfrute ampliando el universo con matices aclaratorios como el de la utilidad de la diminuta y redondeada nariz roja del servicial
viajero espaciotemporal).
Stand by me Doraemon  Stand by me Doraemon
Nobita, un eternamente torpe y escolarmente marginado niño de diez años de edad residente en las afueras de Tokio, recibe la visita de Sewashi, otro infante que asegura proceder del siglo veintidós y que se presenta como su descendiente (concretamente su tataranieto, el único rostro desvinculado a los episodios, apareciendo a lo largo de la película un sinfín de secundarios esporádicamente plasmados con anterioridad), advirtiéndole de que sus actos provocarán muchos problemas en su futura familia y que, de no invertir el supuestamente acontecido futuro, un desastre arruinará a la estirpe a la que ambos pertenecen durante generaciones; la solución para evitar el devenir de los teóricamente inalterables sucesos radica en la prestación de un autómata con aspecto de felino que responde al nombre de Doraemon que, tras serle implantado un programa para protegerlo, pone a su disposición un infinito arsenal de artilugios, a cada cual más extraño y salvador (todos ellos extraídos de su bolsillo mágico), una serie de aparatos sólo existentes en la mente más imaginativa que podrían ser la clave para evitar la consumación de un destino fatalista en el que amigos, familiares y demás personas cercanas no encontrarán sino aflicción, pobreza e infelicidad.

Stand by me Doraemon  Stand by me Doraemon
La unión de varios episodios (“Desde el país del futuro”, “Historia de amor en la montaña nevada”, “La noche de Nobita anterior a la boda” y “Adiós, Doraemon”, ninguno de ellos explícitamente mencionados) conforma una relación entre el desdichado joven y la recién llegada especia de mascota robótica con un nexo en común, el de percibir reciprocidad de pertenencia (o, en otras palabras, el amor en su más amplio y puro sentido), pero a medida que el objetivo parezca alcanzarse, el irremediable regreso a su época original por parte del androide pondrá en entredicho la validez humana de un chico cuyos valores morales resultan tan incuestionables como la escasa fortuna en la que derivan sus actos; podrían citarse situaciones y conversaciones de la trama pero se antoja más oportuno no desvelar absolutamente nada en cuanto a argumento se refiere, restando añadir que pocas ocasiones anteriores han albergado tantos mensajes trascendentales como la presente (de los más poderosos sendos fomentos del afán de superación y de la valía propia), en la que abundan las enseñanzas y escasean los momentos de aburrimiento (siempre habrá quien entienda como tales las redundancias educativas que se recogen pero no hay que olvidar a qué clase de personas va dirigida esta cuidada, plausible y renovada última entrega).

Stand by me Doraemon  Stand by me Doraemon
Aunque Stand by me Doraemon esté destinada a un público infantil los mayores también pasarán un rato agradable, sobre todo comprobando cómo sus hijos se divierten con una propuesta que no les trata como inservibles seres sino como futuras mentes pensantes (es de agradecer que este aspecto no se distorsione en ningún momento en virtud de comicidades propias de un circo sin feriantes como suele suceder en esta clase de cintas), algo a lo que de buen seguro no están acostumbrados y que, especialmente en estas fechas navideñas en las que ve la luz, deberían considerar una cita poco menos que obligada; añadir más elogios redundantes estaría de más, por lo que para concluir la crónica se destinarán estas últimas palabras a agradecer la confianza que desde Alfa Pictures (compañía que ha asumido la difusión patria del filme) se ha depositado en Cementerio de Notícias y a recomendar de nuevo acudir a una sala de cine (cuando esté disponible en formato doméstico se modificará la invitación trasladando el lugar de visionado al comedor), pues la experiencia (dentro del marco en el que se engloba y siendo conscientes de las limitaciones que estas producciones implican desde su propia concepción, tales como contener secuencias intrascendentales y gratuitas licencias en forma de guiños, albergando no obstante un mensaje tan enriquecedor como merecedor de ser comunicado), como no pod
ía ser de otro modo, nada decepcionará.


Daniel Espinosa




 
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