Rock of ages 16-08-2017 21:53 (UTC)
   
 

Rock of ages
(Adam Shankman, 2012)


Rock of Ages




Ficha técnica


Título original:
Rock of ages
Año:
2012
País:
EEUU
Duración:
123 min.
Género:
Comedia, Drama
Director:
Adam Shankman
Guión:
Justin Theroux, Chris D’Arienzo y Allan Loeb
Reparto:
Tom Cruise, Julianne Hough, Diego González Boneta, Alec Baldwin, Catherine Zeta-Jones, Russell Brand, Malin Akerman, Bryan Cranston, Paul Giamatti, Will Forte, Kevin Nash, Jessica Guadix, Mary Blige, Jeff Chase, Veronica Berry, Juliana Harkavy, Antonio Padin, Frene Erica, Terra Dawn, Frenchi Dourbecker, Eli Roth y Tracy Weisert


Sinopsis


Sherrie, una chica procedente de un pequeño pueblo, conoce a Drew, un empleado del bar donde comienza a trabajar; pronto la joven aspirante a actriz y su desafortunado compañero empiezan a salir como pareja, sumergi
éndose en una espiral de sueños, fama y, sobre todo, rock & roll.


Crítica


Inspirada en el inconmensurable y alabado musical homónimo de Broadway que trataba de revivir el espíritu de las grandes bandas de rock de los ochenta, Rock of ages pretende (con relativa culminación) rememorar los solos de guitarra, las largas melenas, los altos decibelios y la actitud desafiante, es decir, todo aquello que caracterizó la etapa dorada por excelencia del rock and roll en plena defensa de un espacio cultural amenazado por el fanatismo conservador, ejemplificando dicha lucha frente a la depredación recurriendo a la nostalgia, a la tradición del show escénico, a la música y al espectáculo en su más amplio sentido como elementos agitadores; el filme, sin embargo, banaliza recurrentemente la tradición a la que presuntamente rinde tributo, quedando ésta reducida a un absurdo disfraz paródico e inconcebible.

Rock of Ages   Rock of Ages
A pesar de lo reprochado con anterioridad, el aborrecible y típico enamoramiento adolescente por parte de dos jóvenes amantes de la música (clara trama principal del metraje) no se muestra como tal gracias al enfoque del que Adam Shankman ha dotado a la película, cuya composición se basa en numerosas historias paralelas (la mayoría de ellas vacías e intrascendentes) que se traducen tanto en divertimento como en entretenimiento, ansiadas cualidades de las que el director puede alardear haber abastecido a la historia; no obstante, más allá de los ingeniosos juegos de palabras que se suceden (uno de tantos motivos por los cuales es inmensamente aconsejable su visionado en versión original), poco novedosa resulta la producción, ya que los elementos empleados son exactamente los mismos a los contemplados en decenas de propuestas presentadas con anterioridad (el ejemplo más inmediato sería la incomparable Grease, pero también podrían citarse otros como ¡Mamma mía!, Chicago e incluso Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet, todas ellas considerablemente mejor narradas y más agradables en la mayoría de aspectos).
Rock of Ages   Rock of Ages
Sherrie (Julianne Hough, angelical y entrañable tanto física como vocalmente, cómodamente centro de cualquier sueño calenturiento juvenil) es una chica procedente de un pequeño pueblo de Kansas que decide embarcarse en el viaje de su vida en busca de fama y éxito profesional dirigiéndose a Los Ángeles, turística ciudad en la que conoce (de modo casual, como no podía ser de otro modo) a Drew (Diego Boneta, quien posee una voz codiciable) en el bar donde entra a trabajar, el The Bourbon Room, el antiguo emplazamiento por excelencia del rock cuyos responsables, Dennis (Alec Baldwin, algo desvirtuado pero esencial) y Lonnie (Russell Brand, indudablemente el reto no supone un problema para él), pretenden relanzar a raíz de la esperada actuación del famoso y aclamado popularmente Stecee Jaxx (Tom Cruise, magnificado y obsceno como nunca, confiable como siempre) a pesar de la oposición del representante de éste, Paul, (Paul Giamatti, convirtiéndose de nuevo en odiable) y del alcalde Mike Whitmore (Bryan Cranston, ridículo a pesar de intentar por todos los medios atribuir algo de criterio a su mezquino personaje) y su mujer Patricia (Catherine Zeta-Jones, excesivamente adulterada y exagerada), quienes se encargan de enfurecer a las masas radicalizando el lado oscuro que supuestamente esconde el rock; la música será su nexo de unión, que se materializará en su amor por las grandes bandas del momento y en los apabullantes conciertos que hicieron época en tiempos duros, con constantes cambios y también demasiado desfase y excesos en los que intentarán disfrutar al máximo y no decaer ante las adversidades.
Rock of Ages   Rock of Ages
El montaje deja mucho que desear, pues precisamente el director responsable del mismo se dio a conocer de manera notable a partir de la muy recomendable comedia romántica a modo de remake Hairspray cinco años atrás, cinta que amén de la sorprendente caracterización de un John Travolta travestido realizando el papel de mujer protagonista supuso una frescura envidiable al demostrar el talento innato que posee, el cual no se avizora lo más mismo en Rock of ages; sí destaca, por encima de cualquier otro aspecto, la recopilación de temas escogidos para ser versionados vocalmente (con mayor o menor acierto), canciones como “We built this city” de Starship, “Nothing but a good time” de Poison, “I wanna rock” de Twisted Sister y “More than words” de Extreme que harán las delicias de los amantes de las mismas; si bien es cierto que tales melodías eran una apuesta segura y han sido perfectamente introducidas en la trama, no es menos cierto que las elaboradas por el equipo técnico se convierten en poco menos que sonidos inconexos, pues todas ellas desesperan por ser repetitivas y poco elaboradas.
Rock of Ages   Rock of Ages
Adam Shankman emula la quimera lograda por Randal Kleiser con la internacionalmente apreciada Grease sin tanto acierto como éste pero con similar aceptación y generación de gratitud, pues a pesar de la larga lista de carencias que muestra el filme (especialmente en su apartado argumental) la química entre los dos protagonistas, Julianne Hough y Diego González Boneta, los cuales dan vida a la imprescindible pareja ideada para la ocasión (análoga a la encarnada por John Travolta y Olivia Newton-John en la mencionada cinta de rayana índole, aunque incomparable sea su carisma y éxito cosechado por la obra), resulta tan acertada como los papeles asignados al resto del reparto, actores de reconocido prestigio que muestran su cara menos popular para brindar al espectador la oportunidad de presenciar sus dotes cantoras y al mismo tiempo gozar de una equilibrada importancia en la trama; así, personalidades como Alec Baldwin, Catherine Zeta-Jones y Paul Giamatti ofrecen al público un verdadero espectáculo secundario (inclusive el provocador director Eli Roth hace acto de presencia durante escasos segundos) en el que no faltan las relaciones emocionales (tanto previsibles como inesperadas) y los momentos cómicos, aunque la absoluta atención de la propuesta se centra, irremediablemente, en la presencia del irreconocible Tom Cruise, tan poco ortodoxo como magnífico sobre el escenario en las escenas relativas a la legendaria figura de su personaje, merecedora de todo reconocimiento como la propia película al provocar ésta (mediante un más que discutible respeto hacia la época que representa y reproduce) entusiasmo, empatía y sensaciones de felicidad raramente transmitidas en una película.


Daniel Espinosa




 
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