Proyecto X 24-08-2017 00:56 (UTC)
   
 

Proyecto X
(Nima Nourizadeh, 2012)







Ficha técnica


Título original:
Project X
Año:
2012
Nacionalidad:
EEUU
Duración:
91 min.
Género:
Acción, Comedia
Director:
Nima Nourizadeh
Guión:
Matt Drake y Michael Bacall
Reparto:
Thomas Mann, Oliver Cooper, Jonathan Daniel Brown, Dax Flame, Kirby Bliss, Brady Hender, Nick Nervies y Alexis Knapp


Sinopsis


Thomas, Costa y J.B. son tres alumnos del último año de instituto que pasan totalmente desapercibidos para todo el mundo; su misión, aprovechando la circunstancia de que uno de ellos está a punto de llegar a la mayoría de edad, es salir del anonimato y darse a conocer por todo lo alto, desconociendo las desastrosas consecuencias que comportará...



Crítica


Aunque en esta laboriosa y personal página no se suelen cubrir críticas pertenecientes exclusivamente al género de la comedia, Proyecto X supone tal locura que resulta imposible (y poco aconsejable, como los hechos que en ella se plasman) no escribir unas líneas acerca de ella para dejar patente la suculenta impresión que seguramente dejará en la mayor parte del público (unos pocos se sentirán insultados y encolerizados, sentimientos comprensibles y aplicables meritoriamente a la ocasión pero que no debieran ser tales al carecer de otra pretensión que no sea la de divertir y simpatizar con el espectador más alocado); siguiendo el exitoso patrón que dibujaron las dos primeras entregas de Resacón en Las Vegas (de hecho el productor de la cinta que nos ocupa, Todd Phillips, es precisamente el director de ambas), la trama se vale de un hecho aparentemente irrelevante como es la fiesta de la mayoría de edad de un adolescente para convertirlo en el absoluto centro de atención con la inestimable y gratificante ayuda del elemental equipo técnico precisado para la grabación (la calidad gráfica del filme se podría tildar de precaria si obviamos los últimos compases, algo más elaborados y dinerarios) y mucha imaginación, un suceso tan irrelevante como contradictoriamente transmisor del más amplio abanico de sensaciones (todas ellas creíbles a pesar del exagerado acento rocambolesco del que están dotadas numerosas escenas) que puede llegar a producir la locura personificada, estructurada en este caso gracias a las extensamente 
recurridas (así como presentes) drogas.
Proyecto X   Proyecto X
Thomas (Thomas Mann, muy entregado y sufridor de todo lo que su personaje conlleva) está a punto de alcanzar la mayoría de edad, por lo que sus inseparables amigos Costa (Oliver Cooper, extrovertido como el papel encomendado requiere) y J.B. (Jonathan Daniel Brown, el típico adolescente con exceso de peso que quiere agradar a todo el mundo pero lo único que logra generar es repulso, hecho que su persona invierte) están dispuestos a lo que sea necesario para cambiar el rumbo de sus vidas, y es que hasta el momento son el trío menos popular del instituto (edad equivalente a la del público que va destinada la obra, un factor muy a tener en cuenta a la hora de juzgarla); para tan ardua tarea han decidido publicitar de forma extensa (programas de radio, carteles al respecto, mensajes masivos por la red...) la fiesta que acontecerá entrada la noche en casa de Thomas, cuyos padres se ausentan dos días y por lo que dispone del amplio hogar para organizar el guateque en el inmenso jardín exterior dotado de una envidiable piscina (esta ubicación brindará grandes e hilarantes momentos durante toda la trama).
Proyecto X   Proyecto X
En teoría, su proyecto no deja de ser de lo más inocente e inofensivo, consistiendo en organizar la mayor de las fiestas para dejar huella entre todos sus compañeros y grabarlo todo en vídeo, inmortalizando los excesos y momentos de sensualidad (tornada posteriormente sexualidad) que la noche ofrezca; sin embargo, todo desemboca en un desmadre a raíz de una intoxicación general por éxtasis (previo paso por la ingesta de decenas de litros de alcohol), llamando la atención de los vecinos y la policía y continuando la apoteósica velada haciendo caso omiso de las innumerables advertencias de las autoridades, las cuales se verán obligadas a intervenir contundentemente al desmadrase por completo tanto los asistentes como actores secundarios (molestos vecinos, curiosos periodistas, extraños individuos que acuden para recuperar lo que es suyo, gnomos que esconden peligrosos secretos...).
Proyecto X   Proyecto X
Ópera prima de Nima Nourizadeh a partir de una historia de Michael Bacall (responsable de guiones como Scott Pilgrim contra el mundo, también protagonizada por adolescentes y derrochando imaginativo humor, semejante a ésta pero mucho más sosegado y aceptado moralmente), Proyecto X dispone de escenas de índole tan épica que tratar de describirlas sería quitarle la magia; lo más interesante y reseñable  de esta cinta reside en ver cómo todo mundo se termina comportando de forma descabellada, sin control alguno, siendo muy sencillo sentirse identificados con los personajes al ser de lo más reales aunque magnificados en cuanto a comportamiento (es precisamente en su exagerada caracterización en la que se haya el núcleo valorativo de la historia, porque se explota la tan humana necesidad de sentirse aceptado socialmente y al menos creer formar parte de la sociedad).
Proyecto X   Proyecto X
No solamente a sandeces e inoportunas a la par que sexuales secuencias se remite el filme (adjetivos aplicados positivamente y en absoluto peyorativos), sino que también tiene cabida el aspecto romántico gracias a la relación entre Thomas y Kirby (Kirby Bliss, cercana pero inaccesible al mismo tiempo) y la destilación errática que se desprende del compartimento de éste con ella, tan recurrente como poco aconsejable en la vida cotidiana; el tono hilarante es una constante en la producción (de hecho podría enmarcarse dentro del género fantástico sin demasiadas discusiones merced a unas desavenencias impresionantemente ficticias pero reconocibles), pero es tal el grado de diversión que se alcanza que por encima de todo la sensación que acaba impregnando al espectador es la de gozo e incluso celos imaginativos, desenado vivir alguna vez algo semejante (no de tal calibre quizá) pero en casa ajena, ya que el descomunal destrozo que ello implicaría provocaría un contrato hipotecario de por vida tanto para los padres como para la propia persona (algo que incluso se recoge en el filme, detalle que termina de encuadrar la ficticia trama en una posible realidad creíble).


Daniel Espinosa




 
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