Operación E 21-11-2017 23:06 (UTC)
   
 

Operación E
(Miguel Courtois, 2012)


Operación E




Ficha técnica


Título original:
Operación E
Año:
2012
Nacionalidad:
Colombia
Duración:
110 min.
Género:
Drama, Suspense
Director:
Miguel Courtois
Guión:
Antonio Onetti
Reparto:
Luis Tosar, Martina García y Gilberto Ramírez


Sinopsis


Una mujer secuestrada por las FARC da a luz a un niño en medio de la selva colombiana y, en el momento del parto, la guerrilla se lo arrebata y entrega a Crisanto, un campesino que sobrevive con su familia en la jungla y que deberá hacerse cargo del bebé bajo amenaza de muerte; el pequeño está gravemente enfermo, pero Crisanto y los suyos están dispuestos a todo por salvarle la vida, que es también la suya.



Crítica


Repasando la escueta filmografía del siempre polémico (en algunas ocasiones voluntariamente y en otras sin pretenderlo) Miguel Courtois, se hace patente que el tema del terrorismo es tratado en la mayoría de sus películas desde una perspectiva casi enfermiza al ahondar en la materia sin escrúpulos y con todo tipo de detalles (aun sin estar vinculados a la realidad); si en Gal y El Lobo el argumento se centraba en la ETA (Euskadi Ta Askatasuna), en director de Operación E lo hace en referencia a las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) elaborando una cinta que ha causado controversia desde sus orígenes, pues la abogada colombiana secuestrada seis años por la mencionada organización en la cual teóricamente se basa el metraje ha declarado sentirse muy ofendida con la producción a causa del desvirtuado enfoque que se ha hecho sobre el indeseado acto, señalando que ni siquiera la consultaron antes de rodarla (hecho que en caso de ser cierto se antoja una absoluta irresponsabilidad detonadora de la más cruel inhumanidad de insostenibilidad parcial sino total).

Operación E  Operación E
Cuando se anunció el desarrollo del proyecto, la citada víctima criticó la película sosteniendo que está centrada en la horrible experiencia que vivieron los rehenes, evidenciando su malestar al manifestar que “mi niño tiene una serie de derechos, como los tienen todos los niños, a tener una vida tranquila, un respeto por su integridad personal y obviamente por su vida pasada, por su presente y por su futuro, y una información que se teje en torno a su propia historia obviamente nos afecta en nuestra tranquilidad personal” (los productores de la cinta se defendieron criticablemente ante tan empáticas palabras alegando que ni ella ni su hija eran protagonistas del argumento, por lo que su vida no se vería directamente afectada); sea como fuere, lo cierto es que la trama que se narra es más cercana a la ciencia ficción que al drama, aunque bien es cierto que la utilización de datos históricos (en prácticamente su totalidad proyectados a través de imágenes en televisiones locales) mantienen al espectador en una existencia próxima que fielmente recoge las fatídicas vivencias de un grupo de personas indudablemente dañadas a causa del beneficio de un tercero que al parecer ha carecido de escr
úpulos.
Operación E  Operación E
Clara Rojas (impersonalmente recogida, una muestra más de la poca delicadeza mostrada hacia la misma) da a luz en mitad de la selva a Emmanuel, cuyo padre es uno de los guerrilleros que la mantienen cautiva (junto a ella también está secuestrada la política colombiana Ingrid Betancourt, igualmente inadecuada resulta el trato que recibe la personalidad veraz); José Crisanto (Luis Tosar, tan despoblado como inconmensurable, demostrando una vez más que su talento no parece conocer límites aun asumiendo un acento de costosa pronunciación) es un campesino que vive junto a su mujer (Martina García, salvaje a la par que inexpresiva), su suegro (Gilberto Ramírez, certero en su representación m
ística, cargante en su habitualidad) y sus cinco hijos (seis una vez superado el ecuador de la trama, momento en el cual acontece satisfactoriamente un anunciado parto) en mitad de la selva y que mantiene una estrecha relación con las fuerzas militares que pueblan el lugar, hecho que ayuda a que cuando Emmanuel tiene ocho meses reciba la visita de los guerrilleros obligándolo, bajo amenazas de muerte, a que se haga cargo de la custodia si no desea (más) problemas.
Operación E  Operación E
Un tiempo después, Crisanto lleva al niño al hospital porque padece una grave enfermedad, ante la cual los médicos piensan que el retoño ha sufrido malos tratos y le quitan la custodia; tres años después de los acontecimientos, el humilde ciudadano se entera por los medios de comunicación de que la guerrilla va a liberar a Clara Rojas y a su hijo, lo cual le hace empezar a temer por su vida y la de toda su familia, ya que las FARC volverán a por el niño, del que desconoce su paradero; los gobiernos de Colombia y Venezuela comienzan la Operación Emmanuel (aquí reside la explicación del título elegido) para rescatar a Clara y a su hijo, liberación se retrasa porque los miembros de las FARC no localizan al pequeño Emmanuel; Crisanto, por su parte, iniciará una lucha sin descanso que le llevará a él y a su familia río abajo sorteando toda clase de adversidades desconociendo qué se esconde tras el interés de la guerrilla por el pequeño y quién realmente podrá ayudarles o espera traicionarles (militares, gobierno y dem
ás corporaciones entran de este modo en un conflicto turbio como pocos pero magnificado como otros).
Operación E  Operación E
Si la propuesta no hubiera provocado tanto revuelo se podría catalogar como uno más de los títulos que el director ha dirigido en el que los conflictos armados y políticos son la base de la historia, primando el último de éstos sobre el primero y haciendo del trabajo una implicación loable pero no creíble, pues la alta (y eficaz) carga emocional se ve fuertemente perjudicada por bochornosas secuencias como las que suponen la comprobación de la vitalidad con un puro encendido (sin inmutarse ante ello, aunque implica consecuencias posteriores fatalmente relevantes), el pago de una carrera de taxi con una caricatura (aceptada magníficamente por el profesional) o la huída de coches en bicicleta (para más inri en línea recta), recursos que simbolizan la más inasumible ridiculez; contando con un presupuesto que supera los tres millones de euros, Miguel Courtois se posiciona como un provocador nato consolidado, pero para ello precisa aprovecharse del padecimiento de numerosos afectados de catástrofes en aras de la comercialidad que actualmente exige la cinematografía, por lo que la excelente labor interpretativa de los actores y el medianamente disfrutable primer tercio del filme, junto con unos apasionantes paisajes vírgenes (nada aprovechados al frecuentar la cámara un movimiento continuo de frenetismo desesperante) desmerecen por completo la premisa sobre la que injustificablemente se construyen tan
soberbias estampas.


Daniel Espinosa




 
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