Kiss of the damned 23-09-2017 09:03 (UTC)
   
 

Kiss of the damned
(Xan Cassavetes, 2012)


Kiss of the damned




Ficha técnica


Título original:
Kiss of the damned
Año:
2012
Nacionalidad:
EEUU
Duración:
92 min.
Género:
Drama, Suspense
Director:
Xan Cassavetes
Guión:
Xan Cassavetes
Reparto:
Jesaphine de la Baume, Roxane Mesquida, Milo Ventimiglia, Anna Mouglalis, Michael Raport, Riley Keough, Juan Acevedo y Jay Bran


Sinopsis


Djuna, una bella vampira que trata de resistirse al encanto de Paulo, de profesión guionista, finalmente sucumbe; cuando su hermana Mimi llega inesperadamente, peligrarán tanto su historia de amor como la comunidad vampira, la cual se verá amenazada por la extinción.



Crítica


Combinando momentos fascinantes con otros innecesarios que no aportan nada a la historia, Kiss of the damned presenta un diseño elegante que recuerda a las películas europeas de finales de los sesenta y principios de los setenta (incluso a la ya muy lejana época del destape español), sensación a la que también contribuyen de desigual forma las interpretaciones de los actores principales (a pesar de la gélida formalidad de Milo Ventimiglia y la escasa capacidad emotiva de Jesaphine de la Baume), resultando tan parcialmente entretenida como mayormente censurable (aunque los desnudos totales no se dan si acontecen varios parciales, y eso alarma cuantiosamente a no pocos espectadores), no confluyendo suficientes alicientes para recomendarla (ésta suele ser la conclusión última de toda crónica que se precie pero por qué no alterar la clásica estructura escritural para la ocasión a fin de advertir primeramente la sensación final); así, la californiana Xan Cassavetes (responsable del espléndido cortometraje datado del año dos mil Dust, el cual también escribía al igual que lo hace con esta producción) demuestra que no es preciso pertenecer al género masculino para adentrarse en el territorio de los placeres y, más insistentemente, en el de la poca cordura que la pasión provoca en aras de verse complacida, abrumadora responsabilidad que no termina de llegar a buen puerto debido a la cometida muestra que de los cuerpos se da, siendo menester centrarse en estos detalles al ser verdaderamente los que podrían haber alejado al filme de convencionalismos varios, desgraciadamente los mismos a los que de hecho recurre con asiduidad.

Kiss of the damned  Kiss of the damned
Djuna (Jesaphine de la Baume, seductora a la par que impasible), una vampira atormentada, conoce por casualidad (para ser más concretos mientras se dirige a su videoclub habitual con el propósito de devolver una cinta que alquiló varios días atrás) en una noche como otra cualquiera a Paolo (Milo Ventimiglia, poco carismático e insípido), surgiendo entre la traductora de poesía y literatura a diversos idiomas y el escritor en busca de tranquilidad para elaborar su nuevo guión alejado de distracciones varias una incomprensible atracción desde el primer instante aun negándose ella a entablar más que una amistad con él por motivos desconocidos (prontamente se darán a conocer, y vaya si tenían suficiente fuerza como para no querer intimar con hombre alguno si de veras lo aprecia), lo cual lejos de hacerle perder interés le origina una obsesión que empieza a mostrar en su énfasis por volverse a encontrar con tan misteriosa dama, mas cuando ésta trata de explicarle que no puede exponerse a la luz del sol, debe alimentarse de sangre humana y no palpita como es normal (es decir, las tres características de un vampiro) y no la cree se lo demuestra de la forma más clarificadora posible, convirtiéndose delante de él (uno de los compases más apasionantes de la producción al estar realizada con mucha delicadez); el acto es rápidamente correspondido con la cesión de su mortalidad para compartir la eternidad junto a ella sin importarle cuán demencia implique su nueva existencia, pero cuando comienza a conocer con todo tipo de detalles las reglas de la pequeña y extremadamente ligada comunidad a la que ahora pertenece el hambre se torna dolor, y es que las ventajas de no envejecer ni enfermar, poseer mayor agudeza ocular y sanarse casi de inmediato tras ser dañado no son suficientes para mantener su pasional romance al verse obligado a respetar dichas normas inflexiblemente (“los primeros cien años son insufribles, le comenta uno de los integrantes más longevos de su actual raza mientras se deleita con sangre sintética procedente del ejército), y es que los impedimentos son grandes (tenerse que conformar durante día con observar la sociedad que le rodea con prismáticos desde su sombría casa como un fenómeno de imposible reproducción en su persona) y la tentación mayúscula, incrementando éste último hasta límites insospechados con la llegada de Mimi (Roxane Mesquida, tremendamente cómplice del papel que encarna), la hermana de su amada cuya llegada para pasar una semana con ellos al precisar hospedaje complicará todavía más la relación al desconocer sus límites y no sopesar la desestabilización que sus actos pueden llegar a implicar.

Kiss of the damned  Kiss of the damned
Los efectos visuales (que no digitales, pues no los hay) distan mucho de lo que podrían considerarse decentes (sin ir más lejos la primera secuencia en la que un chorro se estampa contra un árbol se asemeja más a una salsa alimenticia que al propio líquido corporal por su color y textura), la recurrencia a filmes en blanco y negro para dotar de sentido a la trama es inservible, la primigenia historia de amor deriva en una especie de thriller que no traspasa el mero drama familiar con componentes cornales poco ortodoxos (besarse a través de una puerta entre abierta es más cómico que romántico), la elección de la banda sonora (mitas retrospectiva mitad electrónica)  no ayuda a sumergirse en una narración ya de por sí mermada por la escasa convicción con la que ha sido elaborada y, especialmente, el intento de normalidad (y casi humanidad) que trata de plasmarse rigiéndose los integrantes por unas costumbres que de incívicas se antojan inconcebibles, hacen un sumatorio de desaciertos que encuentra su mayor exponente en el desenlace, tan precipitado como pésimo; a pesar de todo lo señalado, el filme contrae cierto encanto en el método elegido para ser desarrollado (ciertos escrúpulos como evitar a las vírgenes y que los encuentros irresponsables, como se denomina al acto sexual a lo largo del metraje, se puedan considerar bellos resultan cuanto menos llamativos), no obstante, podría haberse condensado todo lo realmente interesante en apenas veinte minutos y no prolongarse hasta ser un largometraje.

Kiss of the damned  Kiss of the damned
Toda situación que se plasma acaba desembocando, de algún u otro modo (en general de manera bastante explícita), en situaciones sexuales que suben algo más que la moral, pero no en la vertiente más artística del concepto sino en la más ardiente, aquella que calenturientos agradecerán y puritanos detestarán con sus respectivas razones igualmente válidas, y es que si hay algo que se extrae en claro es que las escenas subidas de tono abundan sin mesura ni aparente razón más allá de la mitológica vinculación que mantiene con la raza protagonista de la trama (el arte de seducir es el don por excelencia de quien presenta dos orificios ya sea en el cuello o en cualquier otra parte del cuerpo, pues otra de las incisiones que se muestran va encaminada a la no necesidad de optar por clásicas zonas, por decirlo de alguna manera, propensas a ser mordidas); el caso es que no se sabe con certeza cuando concluye el filme si se trata de un homenaje, una película en sí misma o un experimento, lo cual lastra considerablemente el producto que tiene momentos de auténtica apatía narrativa logrando compases de buen cine pero no mucho más, y es que la pedantería del conjunto es impropia de una directora con la clase de la que se trata (no hay que confundir atrevimiento con repulsión), propiciando que el público bostece intermitentemente al perder cont
inuamente el hilo de lo que se le cuenta (a excepción de los devoradores de rarezas ávidos de crónicas).
Kiss of the damned  Kiss of the damned
Sensual y provocativa (como lo son las féminas que desfilan por la pantalla), Kiss os the damned se perfila como una de las mayores controversias del año en el sentido que cuando los títulos de crédito finales aparecen habrá causado la sensación de acabar de ver una obra maestra o por el contrario un descomunal bodrio no exento de fundamentalismos (de ahí que la nota más justa sea un cinco en una subjetiva escala del cero al diez), pero precisamente es ahí donde radica el principal encanto de la producción, en la disparidad total de pareceres que genera una vez concluye (mientras tanto podrá antojarse más o menos entretenida pero no será hasta haber finalizado por completo que la opinión se habrá formado consistentemente), no siendo en cualquier caso rebatible el hecho de que sea irregular, pues es tan evidente como que el agua de lluvia cae de arriba abajo; burlándose descaradamente del insípido amor adolescente al que se imploraba en la franquicia Crepúsculo, la cinta redefine a los chupasangres (en este caso europeos) como descerebrados y arrogantes dementes con problemas de adicción que se nutren de sangre humana de inocentes americanos, una crítica tan mordaz como cristalina que no será bien recibida por parte de los fans incondicionales de la mencionada saga pero aplaudirán los demás espectadores, quienes al menos podrán positivar con cierto regocijo tal arremetimiento (a falta de aciertos obvios buenas son las pequeñas acometidas contra producciones que han lastimado sobremanera un género tan ancestral y esporádicamente gratificante).



Daniel Espinosa




 
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