Kill me please 27-07-2017 16:53 (UTC)
   
 

Kill me please
(Olias Barco, 2010)


Kill me please




Ficha técnica


Título original:
Kill me please
Año:
2010
Nacionalidad:
Bélgica
Duración:
96 min.
Género:
Comedia, Drama
Director:
Olias Barco
Guión:
Olias Barco, Stéphane Malandrin y Virgile Bramly
Reparto:
Aurelien Lecoing, Daniel Comen, Benoit Poelvoorde, Bouli Lanners, Stephane Malandrin, Virgile Bramly, Zazie Paris y Virginie Evrard


Sinopsis


El Dr.Kruger tiene como objetivo vital quitar el estigma a la palabra suicidio, ¿por qué contemplarlo como una tragedia cuando podría ser una simple intervención médica sin más importancia?; su exclusiva clínica tiene una lista de pacientes bastante peculiar, y todos ellos aportarán su granito de arena cuando vean peligrar su ansiada meta de perder la vida.



Crítica


Olias Barco
ha urdido de forma magistral un modo irónico de tratar el tema de la tan debatida eutanasia, la creación de un centro de ayuda al suicidio; la cinta se convierte de este modo en una sutil forma de poner de manifiesto el candente asunto desde un punto de vista original y cómico, logrando agradar y simpatizar con el espectador en todo momento (aunque es cierto que los compases iniciales resultan un tanto desconcertantes, pero es debido a la rareza del punto de vista desde el que está enfocado el tema principal, y único, de la poderosa trama).
Kill me please   Kill me please
El doctor Kruger (Aurélien Recoing, excelente en su interpretación, al igual que todos los actores que componen el reparto) ha decidido abrir una clínica para el suicidio, una especie de psiquiátrico al que acuden las más variopintas personalidades (desde un cómico al que han diagnosticado un cáncer terminal a una joven autodestructiva, pasando por un cantante de cabaret que se ha quedado sin voz y un psicópata empedernido que no cesará de complicar la teóricamente sencilla tarea del centro), previo minucioso estudio de su viabilidad, para perder la vida de la forma que deseen a cambio de una simbólica suma de dinero; el negocio parece funcionar a la perfección hasta que llega al lugar una integrante de la Brigada Financiera (Julia, una Virginie Efira plenamente acertada en cada plano del que forma parte), que acude con la intención de analizar los aspectos económicos del centro; su presencia comenzará a cambiar el parecer de los pacientes, queriendo seguir con vida (ésta era, teóricamente, la finalidad del responsable del centro desde que fundó el negocio), pero un ataque forastero (completamente inexplicable y repentino, uno de los pocos aspectos del filme que precisarían de cierto esclarecimiento y éste no se lleva a cabo) provocará que no pueda ser así, por lo que los residentes se verán obligados a unir sus fuerzas (y locuras) para, paradójica y agrumentadamente, conseguir la meta opuesta a la que teóricamente ansiaban alcanzar al ingresar en el lugar.
Kill me please   Kill me please
Nos encontramos, quizá (yo lo afirmaría rotundamente), ante la mejor comedia (negra) belga de todos los tiempos (almenos la más atrevida y controvertida seguro), con un hilo argumental inteligente como pocos y unos personajes tan curiosos como atractivos; una comedia con la que resulta muy difícil no conectar, a pesar de ser presentada en blanco y negro (característica que no es de mi agrado, ya que no tiene lógica alguna y molesta más que transmite), puesto que tanto las numerosas muertes (de un sadismo extremo la gran mayoría) como el transcurso de la trama son fácilmente disfrutables desde el primer segundo a pesar del siempre complicado tema central en torno al que gira la cinta (tan controvertido como extremadamente suculento desde la comercialidad).
Kill me please   Kill me please
Pueden considerarse mejores interpretaciones (sin desmerecer las del resto del reparto, ya que todos los actores están inmensamente implicados y dotan a cada personaje de la caracterización que exige) las de Virgile Bramly y Bouli Lanners, el primero encarnando a un pirómano traumatizado por sus deseos de participar en una batalla bélica (el desenlace del metraje hará realidad sus sueños, pero con unas consecuencias presumiblemente distantes a las que se imaginaba) y el segundo dando vida a un psicótico enamorado de Julia (obsesión que, como era de imaginar, terminará por costar más de un disgusto).
Kill me please   Kill me please
Como añadidura puramente enmarcable en el campo de lo curioso pero a la vez relevante sería conveniente citar la aparición de Benoît Poelvoorde al inicio del filme (cuyo personaje es Monsieur Demanet, un actor de comedias en horas bajas que ansía remontar el vuelo pero ante la imposibilidad de ello decide terminar con su vida de forma atroz), que protagoniza una de las mejores escenas de la cinta (aunque a lo largo de la misma también tienen lugar otras igualmente divertidas y retorcidas, que hasta la fecha un servidor no había ni tan siquiera imaginado que pudieran plasmarse en una pantalla de cine, delirantes y desternillantes), una breve aportación estelar (en su país es uno de los actores más reputados del momento, popularmente conocido por su papel en C’est arrivé près de chez vous) que no hace sino lubricar la esencia de la cinta, una satírica crítica hacia la sociedad y, en especial, hacia la perversidad de la mente humana ante la posibilidad (en este caso deseo al principio, y lucha por evitarlo al final) de perder la infravalorada vida.


Daniel Espinosa




 
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