Iron sky 22-06-2017 16:38 (UTC)
   
 

Iron sky
(Timo Vuorensola, 2012)


Iron sky




Ficha técnica


Título original:
Iron sky
Año:
2012
Nacionalidad:
Australia
Duración:
86 min.
Género:
Ciencia ficción, Comedia
Director:
Timo Vuorensola
Guión:
Jarmo Puskala, Johanna Sinisalo y Michael Kalesniko
Reparto:
Julia Dietze, Gotz Otto, Christopher Kirby, Tilo Pruckner, Udo Kier, Stephanie Paul, Kym Jackson, James Quinn, Nick Dong, Fang Yu, George, Irshad Panjatan, Samir Fuchs, Marvin Davis y Monika Gossman


Sinopsis


Hitler y sus tropas lograron escapar al espacio refugiándose en la Luna y generando allí una oculta; ahora, construida toda una flota de platillos volantes con la intención de restaurar el Tercer Reich a escala más global, deciden actuar, pero todo el plan se descubrirá antes de tiempo cuando un astronauta aterrice y se percate de sus malvadas intenciones.



Crítica


La preocupante carencia de ideas genuinas que padece el actual panorama cinematográfico es tan desagradable como palpable al ir sucediéndose revisiones, secuelas, películas clónicas y, especialmente, sobredosis de malentendidos superhéroes durante los últimos años plagando el catálogo de mezquinas obras (con contadas excepciones, por supuesto), aunque muy de vez cuando aparecen cintas que apuestan por algo diferente, ya sea a nivel formal (donde se tiende a alabar en exceso el ir a contracorriente) o argumental (la sobredosis de intencionalidad en muchas ocasiones propicia un errático giro final) que, a menudo, tienen que optar por lo disparatado para no ser relacionadas con otras, y en esta corriente se sitúa Timo Vuorensola, quien pretende hacer realidad tal quimera con Iron Sky, una cinta cuya curiosa premisa (los nazis mandaron a la Luna una nave en los estertores de la Segunda Guerra Mundial para regresar en un incierto momento adecuado futuro para proceder a la dominación mundial) resulta tan absurda como llamativa pero en todo caso prometedora de grandes dosis de diversión, las cuales no se observan en la constitución del producto final al no deja de ser éste una especie de aspiración a erigirse en objeto de culto desde su frase promocional apelando al espíritu gamberro de la serie z y el humor cafre que alienta la festiva sátira sobre el absurdo plasmada, aunque nada más lejos de la realidad; el mayor problema del filme (entre muchos otros) es que el guión, obra principalmente de Michael Kalesniko (cabe tildar de tal manera su autoría al estar basado en un escrito de Jarmo Puskala adaptado junto a Johanna Sinisalo y el propio director), es incapaz de encontrar el tono adecuado para transmitir con eficacia lo que cuenta, mezclando claros elementos burlescos a través del intento de frivolizar con un personaje (para más señas residente en la Casa Blanca) que recuerda conscientemente a Sarah Palin con demasiada deducibilidad recurriendo sin ninguna limitación a tópicos, previsibilidad y falta de inspiración, fatídica combinación de incorrecciones a la que no ayuda positivamente el hecho de que la figura parodiada ya haya sido caricaturizada hasta la saciedad con anterioridad en un buen número de ocasiones, evidenciando m
ás las debilidades.
Iron sky  Iron sky
Cuando las tropas de Hitler (Udo Kier, inquietante es su mirada como formidable su controvertida labor) estaban a punto de ser vencidas un programa secreto logró escapar al espacio, refugiándose en la Luna y generando allí una base oculta en el famoso lado oscuro de la misma (el único que no ha podido ser estudiado hasta el momento) en forma de una mina de helio esvástica tres que fue preparándose para, en un futuro próximo, tratar de conquistar y dominar el mundo en su totalidad, instante que se traduce en el presente, habiéndose construido toda una flota de platillos volantes con la intención de restaurar la autoridad del Tercer Reich (reconvertido en el Cuarto) mediante la evolución de los pérfidos nazis que constituyen dicho proyecto; sin embargo, todo el plan se descubre antes de tiempo cuando un astronauta, James (Christopher Kirby, genuinamente aborrecible aunque meritoria sea su prestación de llevar una importante cantidad de maquillaje durante el noventa y cinco por ciento de la trama), aterrice y se percate de lo que se están urdiendo (de hecho se trata del archiconocido primer aterrizaje del hombre en dicha superficie), siendo involuntariamente el detonante de que la situación comience a desmadrarse todavía más de lo que lo hubiera hecho ya de por sí, un total desfase en el que no faltarán infundadas menciones racistas y machistas, así como feministas (la vertiente irrespetuosa abunda sin diferenciaciones de ning
ún tipo de clase).
Iron sky  Iron sky
Una vez el proceso avanza sobremanera representantes de los nazis recluidos en el citado escondite alemán deciden viajar a la Tierra para imponer su voluntad, por lo que el descerebrado recién llegado (creído espía terrícola por todos los allí presentes) ha de actuar con rapidez, ocurriéndosele solamente que es un actor hollywoodiense que conoce a la actual presidenta de Estados Unidos (Stephanie Paul, forzada hasta la extenuación para encarnar el siguiente paso tras uno de color), motivo por el cual consigue viajar junto al despiadado Adler (Gotz Otto, muy convincente a pesar de la locura que le rodea) y la comprometida mujer de éste Renate (Julia Dietze, inevitablemente sensual e imperdible), dos de los altos mandos que ostentan más poder; aunque para entonces los invasores ya son conscientes de que únicamente necesitan la tecnología que posee la sociedad mundana para desarrollarse, misión que tratarán de cumplir presionando al pueblo para que ceda ante sus intereses (la fundamentación es la clave de ello, pues la promesa de un futuro mejor a través de un teórico mensaje socialista de paz), a lo que el siempre batallador equipo militar contesta con un feroz ataque suicida portando decenas de cabezas nucleares para propiciar una masacren que, en último término, se volverá en su contra sea cual fuere el desenlace al traducirse en la mejor campaña posible para la presidenta para volver a ser elegida aludiendo al son de “yes, she can” (estrategia igual de lamentable que muchas otras sucedidas verazmente, palabras conscientemente semejantes a las proferidas por Barack Obama que de buen seguro serán criticadas por aquellos considerados patrióticos).
Iron sky  Iron sky
Amén del pulquérrimo retrato de los nazis que no termina de ser o amenazador para hacer creer que verdaderamente quieren dominar el mundo o delirante para que puedan ser disfrutados, cuantiosas ocurrencias supuestamente graciosas e indudablemente desaprovechadas van sucediéndose, tales como romanticismos fundamentados en la compatibilidad genética para resaltar el sentido científico, nuevas definiciones para las siglas USB (en este caso Unión Sistemática Brillante), móviles de última generación que son la clave para hacer funcionar gigantescas armas secretas, besos de despedida a los que les sigue la frase “volveré triunfante”, himnos irrespetuosamente reproducidos para distraer a decenas de fieles e incluso electrocutarlos, cámaras lentas tan impactantes como inapropiadas, aperturas de escotillas exclusivamente válidas para desnudar a féminas, avances medicinales que son capaces de cambiar tanto el color de la piel como las creencias políticas de aquel a quien se las administre, saludos marginales que suplen a los clásicos sin tan siquiera cuestionar su origen, cultivos de marihuana empleados no para ser consumidos sino para servir de pistas de aterrizaje para naves espaciales, culturas callejeras cruelmente desdibujadas, altos cargos que no gozan de seguridad alguna, flechazos sentimentales nacidos de una clara farsa, fortuitas peleas en las que la intervención policial no da los frutos que se presumen a su actuación, escritos propios del cine mudo que se introducen ridículamente, muertes de personajes que apenas aportan algo a una historia ya de por sí precaria, detestables mofas acerca del extendido e higiénico hábito de rasurarse el vello púbico, reporteros que mantienen la compostura hasta que les place, pilotajes que son comparados con el mando de una consola de videojuegos, nacionalismo disfrazado de mero sensacionalismo, calzados cuyos tacones se tornan mortales..., por citar algunas y obviar el denunciable hecho de señalar directamente al territorio finlandés como desleal (todos los países menos éste unen fuerzas en la conclusiva unión internacional para salvar la Tierra, movimiento que es considerado un ultraje por parte de aquellos que no están interesados en más que hacer cundir el pánico, por lo que se presume que dicho territorio es partícipe de tan fatídico desenlace).

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Resultando imprescindible reconocer los méritos del director en la puesta en escena y de su equipo técnico en la elaboración de los distintos elementos que constituyen el metraje (tanto ambientación como acabado visual lucen incluso de mejor forma que en no pocas superproducciones que se estrenan en salas comerciales anualmente), el popular reparto no encuentra en el filme de corte independiente una base sólida sobre la que asentar sus indudables dotes interpretativas, las cuales permanecen en sintonía con la indeseablemente poco fluida evolución de la trama que se ve interrumpida continuamente por cortes propios de un producto televisivo que permite acudir al baño mientras la publicidad que los responsables de la cadena se emite, por no mencionar que tildarlo de descomunal plagio (tanto de la espectacular Independance day desde que los objetos voladores no identificados comienzan a consumar la sufrida venganza hasta que la trama recupera su patetismo original como de la incomparable La guerra de las galaxias en cuanto a estructuras espaciales y cualquier capítulo de la legendaria serie Star Trek en innumerables concepciones interiores de los vehículos voladores que se observan); Iron Sky es, en resumen, una mala imitación de la desigualmente recibida Aterriza como puedas y nueva muestra de cómo desaprovechar un punto de partida con muchas posibilidades cayendo en tópicos suficientemente delirantes como para que el conjunto realmente funcione medianamente bien aun contando con un apartado audiovisual impactante en relación con las limitaciones presupuestarias dispuestas, aunque esto es insuficiente si todo lo demás oscila entre lo mediocre (muy fallidos son los aspectos de crítica hacia las personalidades históricas y la política estadounidense) y lo aburrido (la tediosa relación entre el protagonista y la nazi disidente es el mejor ejemplo de ello), siendo una verdadera lástima que un trabajo tan surrealista e inicialmente prometedor como éste termine perteneciendo a la extensa lista de errores fílmicos dentro del género fantástico, así es.



Daniel Espinosa




 
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