Ira de Titanes 16-08-2017 19:36 (UTC)
   
 

Ira de Titanes
(Jonathan Liebesman, 2012)


Ira de Titanes




Ficha técnica


Título original:
Clash of the Titans 2
Año:
2012
Nacionalidad:
EEUU
Duración:
100 min.
Género:
Acción, Fantástico
Director:
Jonathan Liebesman
Guión:
Dan Mazeau, David Leslie Johnson y Greg Berlanti
Reparto:
Sam Worthington, Liam Neeson, Ralph Fiennes, Edgar Ramírez, Toby Kebbell, Rosamund Pike, Bill Nighy, Danny Huston, John Bell, Lily James, Alejandro Naranjo, Freddy Drabble, Kathryn Carpenter, Matt Milne, Kett Turton, Sinéad Cusack, Spencer Wilding, Juan Reyes, Jorge Guimerá, Asier Macazaga, Daniel Galindo Rojas y Lamberto Guerra


Sinopsis


Diez años después de derrotar heroicamente al monstruoso Kraken, el hijo mortal de Zeus, Perseo, se retira a una aldea donde se dedica a la pesca y a cuidar de su hijo Helio, huérfano de madre; ajeno a todo, el combate entre las diferentes fuerzas del universo se continúa librando...



Crítica


La continuación de Furia de Titanes (dirigida dos años atrás por Louis Leterrier, la cual era a su vez una nueva versión de la cinta homónima datada de 1981 y firmada por Desmond Davis) llega a nuestro país bajo la acertada traducción de Ira de Titanes, y lo hace aportando más curiosidades que calidad visual y/o argumental (de hecho, el segundo aspecto se ve severamente maltratado por el primero, primando una belleza visual más que discutible en virtud de una historia medianamente digna); en la tradición mitológica griega, las aventuras de Perseo (el protagonista de ambos filmes) concluyen con el rescate de Andrómeda de las garras del monstruo marino Kraken (hechos que se plasmaron en la primera entrega y que por lo tanto no tenían cabida en esta segunda), por lo que los guionistas se han erigido en imaginar (con resultados fallidos) un mito perdido que pudiera incorporarse a la epopeya de Perseo, y ésa es precisamente la simple aunque épica trama de la cinta.

Ira de Titanes   Ira de Titanes
Perseo (el popularmente conocido Sam Worthington, extraordinario como ya sucediera en la mundialmente exitosa Avatar), hijo mortal (por decisión propia y personal de éste) de Zeus (Liam Neeson, sutil e implacable como siempre), se encuentra conviviendo con un grupo de terrenales humanos en una pequeña aldea, disfrutando de la existencia de su hijo Helio (John Bell, que apenas aparece en pantalla pero sobre el que recae una posible conclusión trilógica de la franquicia); sin embargo, lo que parece ser una existencia plácida y emotiva junto a sus seres queridos (por otra parte laboriosa y merecida tras haber luchado ferozmente contra el temible y gigantesco Kraken diez años atrás) pronto se tornará inquietud y caos, ya que los acontecimientos que están teniendo lugar en el mundo de los Dioses repercuten directamente en la tierra, desatando una oleada de nuevos y poderosos Titanes que quedan en libertad tras permanecer cientos de años encerrados (un excesivo e incomprensible número de criaturas mitológicas inunda la pantalla desde los primeros compases del metraje, plasmando imaginación pero saturando insanamente la vista con innumerables recursos digitales).
Ira de Titanes   Ira de Titanes
Este indeseado y consecuentemente sanguinario hecho se debe a que los Dioses poco a poco han ido perdiendo poder a causa de la escasa creencia en ellos por parte de los humanos, mientras que los Titanes han avanzando posiciones y han conseguido liberarse gracias a Kronos, vengativo desde tiempos inmemoriales al perder todo su poder a manos de sus hijos; incapaz de permanecer al margen frente a la alarmante y mortal situación que se avecina, Perseo volverá a implicarse en una batalla descomunal, pidiendo consejo a la reina Andrómeda (Rosamund Pike, entregada pero algo exagerada), la cual le conducirá hasta Agenor (Toby Kebbell, poco carismático e incluso odioso), hijo de Poseidón (Danny Huston), y al Dios caído Hefesto (Bill Nighy, peculiarmente absorbente en su actuación), que le ayudarán (o al menos eso intentarán) en su misión; con ellos iniciará una impresionante e incesante aventura que le llevará a las entrañas del ultramundo para así conseguir salvar a su padre de los fieros e impetuosos Titanes, al mismo tiempo que se verá en la imperiosa necesidad de disolver la alianza maligna que se ha producido entre el malvado Hades (Ralph Fiennes, convincente en las escasas escenas en las que aparece) y su esbirro Ares (Edgar Ramírez, que encarna correctamente al poderoso Dios de la guerra).
Ira de Titanes   Ira de Titanes
Jonathan Liebesman, el artífice del producto, se apresuró a asegurar que la principal película inspiradora de su nuevo proyecto fue Gladiator (exitosa cinta dirigida de forma magistral por Ridley Scott), hasta el punto de asegurar que su objetivo primordial era el de proponer al espectador una evolutiva metamorfosis de dicha obra con criaturas mitológicas, propósito que dista mucho del resultado conseguido y difícilmente se opone más al mismo que cualquier otro; el principal inconveniente de la película no reside en la escasez de recursos interpretativos de los que disponía el director respecto a la cinta predecesora (uno de los rostros que más sorprende observar es el de Rosamund Pike substituyendo a Alexa Davalos en el importante papel de Andrómeda porque ésta no aceptó de nuevo la encomienda), ni en el precipitado e inadecuado giro que los personajes principales padecen (sin ir más lejos, en Furia de Titanes Zeus terminaba resucitando a Io para que pudiera vivir y ser feliz junto a Perseo, pero a pesar de sus esfuerzos divinos, la actriz Gemma Arterton ya estaba comprometida para realizar otro proyecto y no creyeron oportuno suplantar su labor), ni tan siquiera en la desmesurada abundancia de criaturas mitológicas que se oponen a Perseo en la aventura (la descomunal Quimera, varios Cíclopes, un ejército de Makhais, monstruos que poseen dos cuerpos atados por la espalda, un Minotauro, el volcánico Kronos...), cierto es que todo ello ya resultaría suficiente para ser escéptico en cuanto al visionado del filme, pero el mayor error del mismo es presentar una historia tan vacía como predecible en unos entornos que de buen seguro podrían haber dado mucho más de sí, y más teniendo en cuenta el conjunto de actores que participan en éste, los cuales realmente bordan sus papeles.
Ira de Titanes   Ira de Titanes
Ira de Titanes supone un espectáculo difícilmente comparable y fácilmente digerible desde el punto de vista visual, pero totalmente carente de lógica alguna o seriedad histórica y sumamente repetitiva; sin embargo, el elenco de actores resulta tan estelar y clarividente que imposibilita el rechazo de la película, aunque ésta solamente dista de otras producciones en ciertas escenas inmaculadamente soberbias (superando incluso a la elogiada Immortals, cinta con la que guarda semejanzas indudablemente) y la presencia de personajes mitológicos conocidos y un tanto extravagantes (la recreación por ordenador de ellos es soberbia, en especial la de los Cíclopes), aproximando (aunque sea vagamente) al público a aquellos tiempos ancestrales en los que Dioses y Titanes compartían protagonismo sobre la amenazada faz de la Tierra.


Daniel Espinosa




 
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