Insidious 29-06-2017 00:29 (UTC)
   
 

Insidious
(James Wan, 2011)


Insidious




Ficha técnica


Título original:
Insidious
Año:
2011
País:
EEUU
Duración:
102 min.
Género:
Suspense, Terror
Director:
James Wan
Guión:
Leigh Whannell
Reparto:
Patrick Wilson, Rose Byrne, Ty Simpkins, Andrew Astor, Leigh Whannell, Angus Sampson, Corbett Tuck y Heather Tocquigny


Sinopsis


La familia Lambert se acaba de mudar a una antigua casa para comenzar una nueva vida; al poco tiempo, uno de los hijos es víctima de un accidente que lo deja en un extraño estado de coma; la familia descubrirá que el cuerpo de su hijo se ha convertido en un imán para las entidades malévolas y su conciencia se halla atrapada en otra realidad.



Crítica


En primer lugar hay que quitarse el sombrero ante la dupla formada por James Wan (director) y Leigh Whannell (guionista y actor) por el éxito obtenido con la aclamada Saw, una cinta que revolucionó el género de terror hacia una vertiente mucho más inteligente sin apenas presupuesto; no obstante, Insidious, a diferencia de aquella, no se puede catalogar en absoluto de original, puesto que es un refrito de multitud de cintas, que iré mencionando durante la crítica junto con las similitudes (o incluso plagios) que este nuevo proyecto guarda con ellas, aunque el experimento es excelente (algo similar a lo acontecido con el último remake de la casa maldito de Amityville, La morada del miedo); a pesar de ello, es de agradecer (por el buen resultado obtenido) la metamorfosis que han llevado a cabo, sacrificando el terror psicológico (tan explotado en las siete entregas que hasta el momento lleva la franquicia) por el terror visual que nos muestran en este preciosiste y funcional trabajo.

Insidious   Insidious
La familia Lambert está compuesta por Josh (Patrick Wilson, un profesor de Universidad con más problemas en casa que en el trabajo; el mejor personaje de la cinta de largo, tanto el papel como la actuación llevada a cabo), Renai (Rose Byrne, una mujer entregada en cuerpo y alma a sus hijos), Foster (Andrew Astor, uno de los niños, que poco aparece en la historia) y Dalton (Ty Simpkins, sobre el que recaerá todo el entramado de la película), además de un bebé hembra que en absoluto da juego, se acaban de mudar a una nueva casa, pero tras unos sucesos inexplicables (que culminan con el misterioso coma de Dalton) deciden trasladarse a otro hogar; pronto descubrirán que el problema no lo tenía la casa, sino su hijo, que posee el “don” de poder realizar viajes astrales; las personas que tienen esta habilidad pueden dejar su cuerpo físico y viajar a distintos lugares de forma astral, pensando que es un sueño, es por ello que el cuerpo físico permanece presente, pero su alma no, hallándose ésta en un lugar oscuro lleno de almas torturadas que desean volver a la vida poseyendo su cuerpo, temática es la que trató en profundidad la película de culto que dio a conocer a Richard Kelly, Donnie Darko, cuyo visionado es obligatorio; además, algunos recursos son los mismos que los utilizados en El último escalón, la magnífica cinta protagonizada por uno de mis actores favoritos, Kevin Bacon; y también tiene detalles muy singulares de White Noise (salvando las obvias distancias).
Insidious   Insidious
La única solución para salvar a Dalton será que Josh viaje mediante hipnosis al lugar en el que se encuentra (el mismo proceso, con los mismos detalles, que pudimos ver en la ya mencionada El último escalón); en este punto, y sin ánimo de desvelar ningún detalle de la trama, hay que indicar que el padre a transmitido al hijo tal habilidad, y por lo tanto es el único que puede lograrlo; esta revelación nos la hace Elise Rainier (la siempre convincente Lyn Shaine; la encargada de llevar a cabo el ritual), a instancias de la madre de Josh, Lorraine (Barbara Hershey), que aporta fotografías que demuestran lo que sufrió de pequeño (la excusa que deciden darnos acerca el desconocimiento del propio Josh es que no les quedó otro remedio que borrarle la memoria... algo que no termina de convencer, como tampoco lo hace la presencia de los dos investigadores que acompañan a Elise, Tucker (Angus Sampson) y Specs (Leigh Whannell), los cuales se encargan de poner la propicia nota de humor a una historia tan oscura como apasionante.

Insidious  Insidious
El final no termina de encajar del todo con la coherencia de la trama, aunque bien es cierto que logra sorprender y deja abiertas las puertas a una posible continuación (instantes antes podemos ver otro guiño, en esta ocasión a Hostel, obra del genuino Quentin  Tarantino, consistente en un silbido semejante al que emitía el torturador en ella), un desenlace que da paso a los créditos tras una conclusión (al igual que el inicio) idéntica a la vista en Arrástrame al infierno, la última producción del legendario e insaciable Sam Raimi; u
na de las moralejas que se desprenden de esta interesante y sólida Insidious es que debemos afrontar nuestros miedos, y no huir de ellos por mucho que nos atemoricen, pues los miedos de Josh (una anciana con velo) y Dalton (un demonio que recuerda al de Boogeyman) simbolizan cualquier otro miedo que uno pueda contraer personalmente, pues es muy subjetivo.
Insidious   Insidious
Como vemos, la cantidad de referencias que toma la película es preocupante, no tanto por el resultado obtenido (que es poco menos que genial) sino por la aportación de ideas nuevas, totalmente nula; este hecho no implica que la cinta deba desvalorarse en absoluto, ni mucho menos, ya que las virtudes de la misma son cuantiosas, destacando unas actuaciones excelentes, una trama interesante con un ritmo frenético, buenos efectos especiales (a excepción de los que dan pie a la aparición de la familia tenebrosa que ansía el cuerpo del niño y un par más que más bien te dibujan una sonrisa en la boca en lugar de transmitir miedo), un buen montaje (muchas de las tomas calcadas a las realizadas en Paranormal Activity, hecho que no sorprende al estar por medio sus realizadores)...; por lo tanto, se trata de un nuevo éxito de James Wan y Leigh Whannell, éste último haciendo acto de presencia en pantalla como secundario, que seguro tendrá su reconocimiento en taquilla y multitud de elogios, pero que en su tercio final no ofrece más que secuencias puramente terroríficas que no concuerdan con los exquisitos minutos anteriores, algo que sirve para que las entidades insidiosas (es decir, con actos que distan mucho de lo que podríamos denominar actividades provechosas desde un punto de vista humano pero prolíficas desde el astral) tomen un protagonismo absoluto desbancando por completo a la lógica que hasta el momento imperaba a un segundo plano.


Daniel Espinosa




 
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