Grabbers 26-06-2017 02:02 (UTC)
   
 

Grabbers
(Jon Wright, 2012)


Grabbers




Ficha técnica


Título original:
Grabbers
Año:
2012
Nacionalidad:
Gran Bretaña
Duración:
94 min.
Género:
Ciencia ficción, Terror
Director:
Jon Wright
Guión:
Kevin Lehane
Reparto:
Richard Coyle, Ruth Bradley, Russell Tovey, Lalor Roddy, David Pearse, Bronagh Gallagher, Pascal Scott, Clelia Murphy y Ned Dennehy


Sinopsis


En un pequeño pueblo irlandés el pánico está a punto de estallar, pues la aparición de unos extraterrestres pondrá en alerta a todos y cada uno de sus habitantes; el caos se apoderará de ellos, pero tratarán de salvarse de estas extrañas criaturas conocidas como Grabbers pasando el mayor tiempo posible ebrios, ya que el alcohol se convertirá en la única solución.



Crítica


Terror, ciencia ficción y comedia se unen en Grabbers, película que se postulaba como seria candidata a convertirse en la mejor cinta cómica de horror de la temporada siguiendo la estela de anteriores éxitos como la reciente y altamente recomendable Attack the block o, trasladándose mucho más atrás en el tiempo, la mítica Gremlins, de las que precisamente bebe sin estupor ni disimulo Jon Wright (en cuanto a la primera por el inconfundible trato que se brinda a la criatura y en relación a la segunda por la concepción visual típica de los años ochenta, llegándose a extralimitar el evidente plagio de la fuente) para patentar una producción de incuantificable carisma inicial pero absoluta linealidad clasicista en su segundo acto, respetando en exceso los cánones que estipulan las directrices del género en el cual se engloba y manifestando cierto descontento social (disfrazado de magnificado sarcasmo) aun enorgulleciéndose de la serie de
marcadas recurrencias  por éstas.
Grabbers  Grabbers
Un pequeño pueblo irlandés situado en la costa recibe la visita de Lisa (Ruth Bradley, extrovertida, natural y deseable), una intrépida policía de ciudad acostumbrada a lidiar con los más dificultosos actos delictivos que, supliendo al guardacostas local (Pascal Scott, inservible y poco presente) durante un período de dos semanas por motivos vacacionales de éste, asume responsabilidades compartidas con Ciarán (Richard Coyle, genuinamente conveniente), la habitual autoridad que asume roles de poca complejidad con más aburrimiento que entusiasmo; adictos (la una al trabajo y el otro a la bebida) y confrontados entre sí por la disparidad de pareceres que ambos defienden inflexiblemente, descubren atónitos que la historia que les narra Paddy (Lalor Roddy, desternillante y querible), el clásico dipsómano que frecuenta la misma taberna noche tras noche, es real, pues la tenencia de un monstruo marino hallado horas antes en la orilla de la playa en su bañera es veraz.

Grabbers  Grabbers
El insólito descubrimiento casual desencadenará toda la problemática suscitada con posterioridad al averiguarse, a raíz de la practicidad de la experiencia profesional de Adam (Russell Tovey, odiable y primitivo), el estudioso doctor marino del lugar batallante en un absurdo e intenso pulso mantenido con Ciarán por el amor de Lisa, que las dos imperiosas necesidades que busca saciar la bestia y por las que se ha dirigido a la costa son las de alimentarse de sangre y desarrollarse en un medio acuoso; el parte meteorológico anuncia lluvia inminente cuya intensidad se prologará durante toda la noche (convirtiéndose en el primer caso en la historia que dichos profesionales aciertan en su pronóstico), por lo que deben actuar con rapidez y decisión si quieren salvaguardar las vidas de los habitantes del pueblo, optando finalmente por acudir a la iglesia y anunciar la celebración de una desinhibida fiesta en el único pub de la zona con el pretexto de festejar la llegada de la nueva guarda empleando como reclamo la disponibilidad de barra libre para todo aquel que asista (perspicaz manera de plasmar lo atrayente que resulta para la muchedumbre todo aquello que sea gratuito), argucia urdida tras comprobar fehacientemente que la horrible masa de tentáculos se muestra austera respecto a la ingesta de elementos (y seres humanos) alcohólicos y deducir que la única posibilidad de sobrevivir hasta el día siguiente es permanecer ebrios en el citado bar, cuyos responsables, Brian (David Pearse, despoblado y preciso) y Una (Bronagh Gallagher, sufridora y puritanamente cumplidora), participan forzosa y activamente en el disparatado proyecto previa oportuna explicaci
ón del mismo.
Grabbers  Grabbers
El pánico se comienza a apoderar de los presentes cuando numerosas crías empiezan a invadir el local (en una escena que recuerda sospechosamente a una acontecida en la ya citada Gremlins, entrañable pero arduamente positiva a causa de la descontrolada similitud mencionada) y devorar todo lo que encuentran a su paso, momento en el cual las autoridades representantes de la ley deberán tomar las decisiones que crean oportunas y actuar sin dilación aun alcanzando tal propósito en un lamentable estado de embriaguez; valiéndose de los instrumentos que encuentran en el escenario y envalentonándose por el precario estado que presentan, combatirán insaciablemente contra las bestia marinas sin concesión, refugiándose en la falsa convicción de protegerles la ingesta de alcohol (teoría desmentida cuando Adam es repelido con gran violencia por la gigantesca madre alienígena).

Grabbers  Grabbers
Aun presentando el injustificable desenlace de la trama (un enamoramiento como el que se plantea no se antoja ni creíble ni preciso) y el denunciable remedo de numerosos supuestos homenajes fílmicos (uno de los más reconocibles sea tal vez el recogido en la imagen final del filme, en el que se visualiza una última sorpresa idéntica a la de la terminación de Godzilla), Grabbers encandila de tal modo que las los errores se desvanecen, aunque vuelven a cobrar importancia a raíz de la presentación formal (y corpórea) del monstruo (de aspecto desfavorecedor y mejorable complejidad adulta); la poca sensatez (agradecible al inicio y aborrecible al término), el cuantioso humor (mayoritariamente falto de originalidad) y las grandes dosis de situaciones cómicas (altamente criticables) que ofrece la propuesta provocar
án una gran contrariedad de aceptación entre el respetable.


Daniel Espinosa




 
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