Gangster squad 26-06-2017 01:57 (UTC)
   
 

Gangster squad
(Ruben Fleischer, 2013)


Gangster squad




Ficha técnica


Título original:
Gangster squad
Año:
2013
Nacionalidad:
EEUU
Duración:
113 min.
Género:
Acción, Drama
Director:
Ruben Fleischer
Guión:
Paul Lieberman y Will Beall
Reparto:
Josh Brolin, Ryan Gosling, Sean Penn, Nick Nolte, Emma Stone, Anthony Mackie, Giovanni Ribisi, Michael Peña, Mireille Enos, Robert Patrick, Frank Grillo, Fernando Lara, Jim Fitzpatrick, Sullivan Stapleton, Holt McCallany, James Carpinello, Ambyr Childers, Troy Garity, Derek Mears, Brandon Molale, Jon Polito, Jack McGee y Jeff Wolfe


Sinopsis


En Los Ángeles de 1949, Mickey Cohen, originario de Brooklyn, se ha convertido en el gran jefe de la mafia que dirige la ciudad; sin embargo, todavía hay hombres dentro de la brigada policial que no se dejan amedrentar por la corrupción; es el caso de los sargentos John O’Mara  y Jerry Wooters, que intentarán destruir el imperio del poderoso Cohen.



Crítica


Sorprendiendo con un cambio de registro radical (hasta el momento se había dado a conocer exclusivamente con las irreverentes comedias Bienvenidos a Zombieland y 30 minutos o menos, la primera su ópera prima y la segunda un bochornoso alegato de mediocridad), Ruben Fleischer dirige un thriller policíaco perfectamente ambientado (tanto decorados como indumentarias se corresponden con la época en la que la trama transcurre) en los años cincuenta que principalmente se traduce en la consagración de Emma Stone como una de las musas por excelencia del actual panorama cinéfilo (actriz a la que ya recurrió en su ya mencionada primera obra cuatro años atrás, momento en el cual nadie podía llegar a presagiar el súbito y merecido ascenso cualitativo que iba a protagonizar) y la atracción armónica entre ésta y el polifacético Ryan Gosling (complicidad que se pudo intuir en la recomendable Crazy, stupid, love y con el presente trabajo se confirma) en una relaci
ón amorosa creíble a la par que insostenible, cumplimiento actoral que se extiende al resto de reparto, inconmensurable total y particularmente, pues el resto de apartados se aprovechan y plasman fatídicamente.
Gangster squad  Gangster squad
Multitud de secuencias se corresponden con reconocibles escenas de otras producciones (los desmembradores vehículos de Carretera al infierno, los ralentizados tiroteos de Matrix y las desenfrenadas persecuciones de A todo gas son solo algunos ejemplos rápidamente distinguibles), y aunque la composición de tan obvias eficacias resulta atractiva y puede que incluso formidable, la ingenua innovación que ello implica se sitúa muy por debajo de lo mínimamente exigible, pues el interesante comienzo de la historia deja paso a un cúmulo de tipicidades tan agradables como deducibles (por no mencionar el desenlace, un patético intento por contentar al incrédulo espectador que de tan banal se convierte en inapropiado); tal vez la originalidad no sea el único factor demandable, pero cuando se retoma un género inmensamente fructífero años atrás y aborrecible en el presente no cabe la menor duda que es el determinante, cuestión que se antoja tan soslaya como el hecho de que la patente mafiosa contrae irremediablemente una fuerte carga cumplidora.

Gangster squad  Gangster squad
A las puertas de los años sesenta, Mickey Cohen (Sean Penn, fornido y temible como nunca, especialmente admirable en cuanto a imposición verbal), el despiadado gran jefe de la mafia originario de Brooklyn que controla a su antojo cuanto acontece en Los Ángeles y se lucra con negocios turbios que comprenden desde el tráfico de drogas hasta el proxenetismo, pasando por el la venta ilegal de armas y el más diverso material robado, permanece absolutamente protegido junto a su nueva compañera femenina, Grace Faraday (Emma Stone, pletórica de principio a fin una vez más), por los miembros de su clan, que lo veneran como a su líder indiscutible, e incluso por parte del cuerpo de policía y algunos miembros del sector político, pues sus tentáculos van más allá de los bajos fondos y su influjo sobrepasa todo lo admisible; sin embargo, todavía hay hombres dentro de la brigada policial que no se dejan amedrentar por la corrupción, como los sargentos John O’Mara (Josh Brolin, encomiable pero algo frío en cuanto a emotividad se refiere) y Jerry Wooters (Ryan Gosling, genuinamente seductor y adaptativo a todo el abanico de emociones que su personaje solicita), que contra todo pronóstico y luchando contra todos los que se encuentran bajo el influjo del implacable capo intentarán destruir el imperio del poderoso mafioso.

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Para tan difícil empresa contarán con la inestimable ayuda del inteligente Conway (Giovanni Ribisi, empático pero vilmente empleado), el impulsivo Coleman (Anthony Mackie, desapercibido en pantalla aunque correcto), el oficial Max Kennard (Robert Patrick, tan letal como en Terminator 2 pero situándose en el bando contrario) y Navidad Ramírez (Robert Patrick, el cual se puede tildar de pésimo siendo benevolente), el fiel compañero de éste último, creando una pequeña unidad de policías al margen de la ley; la misión principal del improvisado grupo anti gánsteres (así se hacen llamar ellos mismos en la cinta) será la de desmantelar el nuevo negocio de Mickey, quien pretende adueñarse de todas las apuestas que tengan lugar al oeste de Chicago desde Chinatown, el barrio chino de Los Ángeles elegido por el mismo como sede al ser el mejor lujar para adaptarse a las consecuentes condiciones.

Gangster squad  Gangster squad
Tras el terrible tiroteo que tuvo lugar durante el estreno de la exitosa El caballero oscuro: La leyenda renace en Aurora, el estudio Warner Bros, responsable del citado filme y también distribuidor de Gangster squad, escaldado tras el drama tomó la decisión de censurar una escena en la que se producía un tiroteo en una sala de cine, modificación que supuso cuantiosos cambios a la hora de redirigir las claves de la cinta (amén del deber implicatorio de idear otra secuencia sustitutoria durante cinco noches en una grabación tardía a la par que obligatoria) y que ejemplifican la comercialidad y poca coherencia narrativa que Ruben Fleischer ha demostrado para la ocasión, pues en ningún caso el sensacionalismo debiera interferir en las maquinaciones direccionales de una producción (convendr
ía recordar que un sinfín de atentados han basado sus primigenias concepciones en la mera planificación propia, por lo que si la ficción no recurre a la realidad sin justificación haciendo apología de la demencia humana la medida preventiva se torna disuasoria y privativa sin sentido deducible); la constante atentación que la industria del séptimo arte está padeciendo en la actualidad lleva implícita una limitación de la libertad conceptual que inmejorablemente se ejemplifica en la cinta objeto de la presente crítica, un raciocinio conservador que no permitirá que prometedoras propuestas como la que ocupa no puedan superar la barrera de la previsibilidad más efímera y la acción más enfermiza (visualmente contundente pero carente de correlación con la trama que tras ella se esconde, lo cual dilapida las opciones de convertirse en un producto verdaderamente destacable).


Daniel Espinosa




 
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