El lobo de Wall Street 17-10-2017 07:56 (UTC)
   
 

El lobo de Wall Street
(Martin Scorsese, 2013)


El lobo de Wall Street




Ficha técnica


Título original:
The wolf of Wall Street
Año:
2013
Nacionalidad:
EEUU
Duración:
179 min.
Género:
Comedia, Drama
Director:
Martin Scorsese
Guión:
Terence Winter
Reparto:
Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Matthew McConaughey, Jean Dujardin, Kyle Chandler, Rob Reiner, Jon Bernthal, Jon Favreau, Ethan Suplee, Margot Robbie, Cristin Milioti, Katarina Cas y Joanna Lumley


Sinopsis


Un corredor de bolsa de Nueva York se niega a cooperar en un caso importante de fraude de valores en el que están implicados todo Wall Street, las grandes corporaciones bancarias e incluso la mafia.



Crítica


El lobo de Wall Street
no es una cinta, en contra de lo que pueda hacer presagiar el propio título, sobre la estrecha calle neoyorquina situada en el bajo Manhattan entre Broadway y el East River (ésta es solamente el marco en el que se circunscribe la historia), sino sobre la inmensidad del poder absoluto en la que los personajes, hechos a sí mismos y ridiculizados por el guión, no están en la cima del mundo, se moldean cuando las circunstancias lo requieren haciendo valer aquello de que no sobrevive el más fuerte sino el que mejor se adapta al medio, son sujetos que carecen de metas y es por ello que no se exceden, porque no hay normas que deban acatar y, así, las locuras se tornan cada vez más épicas a medida que juntan dólares y oro hasta llegar a su irremediable desenlace, una resolución en la que la concienciación que las desastrosas proporciones de sus actos no habrán sido en vano sino que serán enfocados como es debido; hasta entonces, los esperpentos sucesos que van plasmándose se perciben como afiladas críticas sociales, venenosas acciones que propician que el espectador quiera pertenecer a ese mundo, y es que no hay mejor modo de nacer, vivir y autodestruirse que como el que se muestra, o al menos eso creerá el respetable firmemente mientras visiona tan laborioso trabajo escénico en absoluto perfecto, pues si el apartado visual luce espléndido (el lujo rezuma en cada escena) no lo hace así el de montaje, contando el mismo con numerosos descuidos (el más llamativo tal vez sea el poco parecido de un doble en cierta escena que acontece tras uno de los muchos desfases del protagonista) que evidencian la falta de ideas en la extremada suma de minutos de un metraje tan festivo como delusorio.
El lobo de Wall Street  El lobo de Wall Street
Si se condena a los corredores de bolsa o solamente se ponen en escena es un debate moral a responder por cada cual, pues aunque se magnifique la deplorable actitud de quien posee mucho en contraposición del sufrimiento del que ostenta poco esto obedece únicamente al primordial objetivo de la propuesta, entretener sin mesura, por lo que tratar de defender que no se trata de un producto machista (entre muchas otras denuncias, como misógino y racista) es prácticamente imposible (argumentar que las mujeres son utilizadas como meros símbolos sexuales porque así es la percepción del sujeto que disfruta y posteriormente padece las abundancias no es adecuado por más que ello infunda más personalidad a una historia que sin embargo fluye sin cesar de una manera activa, osada y simpática, dejando a la ambición mal parada con crudeza pero sin perder en ningún momento esa genuinidad que dibuja sonrisas y mantiene en predisposición); cuando la rebeldía no es fascinante sino inoportuna es obligatorio señalar y no perdonar la inconsistencia argumental (al fin y al cabo todo se resume en una incívica locura de exuberancias perpetradas por un grupo de traviesos haciendo, valga la redundancia, travesuras), pues aunque se plasme un virtuosismo furioso cuya electricidad es tan descarada como hipnótica (el caos financiero sobre el cual pivota la intríngulis primaria apenas sirve de telón de fondo de tanta emoción, indebida a la par que pestilencial en la línea, salvando las enormes distancias, de la apoteósica Proyecto X), un ensayo de epopeya sobre la corrupción de la cultura del dinero que no reniega del primitivismo más obsoleto pero eficaz en ningún momento a modo de sátira propulsada en un inicio que tempranamente comienza a ir a en círculos para desesperar aun manteniendo completamente despierto al público a causa de su contenido, subjetivamente arrogante y repetitivo hasta la saciedad.

El lobo de Wall Street  El lobo de Wall Street
Siguiendo escrupulosamente los insanos consejos de Mark Hanna (Matthew McConaughey, sensacional en su pequeña aunque trascendental aportación), mentor con el cual compartió experiencias apenas unas horas debido al inmediato cierre de la compañía de éste tras su incorporación laboral, Jordan Belfort (Leonardo DiCaprio, su interpretación más enérgica de su carrera se da aquí, además de apreciarse la conveniente dieta que está siguiendo desde hace algún tiempo y la ostensible mejoría física que en su persona se observa en comparación, por seguir con el mismo maestro de ceremonias, la interesante pero soporífera Shutter island) decide crear su propia organización de terroristas telefónicos reclutando a una hambrienta manada de la que se enorgullece ser el lobo al que los demás siguen (en dicha comparativa reside la justificación del nombre del largometraje); inconformista e insaciable, el talentoso estafador (engañar a sus clientes haciéndoles creer que obtendrán beneficios cuando únicamente es él el que se embolsa los mismos no tiene otro nombre) sustenta su éxito en la inestimable ayuda de su inseparable compañero de picardías Donnie Azoff (Jonah Hill, papeles esperpénticos han ido conformando su currículum pero con este parece identificarse magníficamente a juzgar por la majestuosidad con la que lo desarrolla) y su bella mujer Naomi Lapaglia (Margot Robbie, salvo en los instantes que requieren un sentido trágico, en los que es exigua su labor, borda su cometido) sin sentir ningún tipo de remordimiento al violentar a las clases más bajas (de hecho describe su explotación como una caridad), exprimiendo el ascenso y apogeo que su don en el ámbito de las finanzas le han brindado, pero su obsesión por ganar cuantos dólares sean viables para derrocharlos más tarde (ansía la riqueza solo para destruirla y despilfarrarla) no se copa por más que ingrese decenas de millones diarias, una inconsciencia que le llevará a la ruina (especialmente moral, aunque tambi
én dineraria y mental) tanto a él como a sus allegados.
El lobo de Wall Street  El lobo de Wall Street
Bombardeos de langostas a oficiales de la Federal Bureau of Investigation (departamento de justicia más conocido bajo las siglas FBI), lanzamientos de personas de reducido tamaño (enanos suele ser la odiosa etiqueta que llevan aparejada), peligrosas ingestas de peces (concretar la clase está de más al no suponer un dato relevante), temerarias conducciones (puntualizar que se llevan a cabo con parálisis cerebral al volante de un veloz Ferrari aclara el asunto) y aviones que explotan por razones inasumibles (la causa no es otra que la confluencia de un pájaro en su trayectoria) son algunos de los ejemplos de la larga lista de divertidos despropósitos que componen esta especie de epopeya cómica con tintes dramáticos, pudiéndose disfrutar por todos (sobre todo por aquellos que añoraban el frenetismo y la neurosis características de Casino, Buenos muchachos y The departed, quienes se regocijarán sin mesura, cuasi extasiados); la vuelta tras las cámaras del genuino director de origen estadounidense se da con más energía de la que nunca ha hecho gala en ninguna producción anterior, un tornado cinematográfico que no deja un segundo de respiro al manipular los tiempos a su admirable antojo al que, como se señalaba anteriormente, el montaje final no ayuda lo más mínimo a alcanzar el propósito de ensalzar el mérito de una carrera a la estratósfera a través de plétoras sucesivas (muchas de ellas haciendo valer un uso excesivo de la habitualmente impactante pero no siempre propicia cámara lenta) que se agolpan para mostrar, teóricamente, hasta dónde se puede llegar cuando uno carece de limitaciones, ni existenciales ni mucho menos económicas, y es que no se intenta dibujar la explotada clase subalterna a la que con constancia se hace alusión sino trazar un paralelismo entre ésta y el salvajismo amoral, sin duda cuasi animal, cuando se canibaliza.

El lobo de Wall Street  El lobo de Wall Street
Alocada, contagiosa, desinhibida y disparatada, El lobo de Wall Street posiciona al (casi) siempre polémico Martin Scorsese como un más que serio candidato a alzarse con el mayor número de reconocimientos del recién concluido año (nada menos que diecinueve nominaciones cuenta en su haber con seis en los Critics Choice, cinco en los Satellite Awards, cuatro en los Premios BAFTA, dos en los Globos de Oro y una tanto en los Premios American Film Institute como en los National Board of Review) pese a que muchos, como es el caso, les parecerá detestable por el tono incivil y calamitoso que mantiene a lo largo de toda la trama, siendo innegable que se trata de una de las grandes películas de la temporada pasada (aunque se haya estrenado ya en ésta el año de producción es el dos mil trece) aunque solo sea por el renombre de quienes la han hecho posible; gozando de un irregular guión adaptado por Terence Winter (basándose con criterio poco respetuoso en el libro de Jordan Belfort) y el peculiar estilo narrativo del aclamado responsable, siendo menester destacar las prominentes y extravagantes interpretaciones de la principal dupla actoral (a pesar de que el reparto sea extenso qué duda cabe que el peso recae sobre Leonardo DiCaprio y Jonah Hill, quienes asumen con sistémica naturalidad sus respectivos roles), la obra se antoja imprescindible al traducirse en una extraordinaria radiografía de la ambición, del fanatismo y del cinismo que en la época en la que se desarrolla la acción primaban y, con un disfraz mucho más peligroso al creerse inofensivas defensas ideológicas, siguen haciéndolo en la actualidad en toda su plenitud aunque no se denuncien con tanta claridad, pero para nada merece ser laureada como seguramente será a medida que avancen los citados cert
ámenes.


Daniel Espinosa




 
  Menú
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  Últimas publicaciones

Maus

Compulsión

The terror of hallow's eve

  Publicidad
  Forma parte de Cementerio de Notícias

Colabora


=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=