El legado de Bourne 13-12-2017 01:43 (UTC)
   
 

El legado de Bourne
(Tony Gilroy, 2012)


El legado de Bourne




Ficha técnica


Título original:
The Bourne legacy
Año:
2012
País:
EEUU
Duración:
135 min.
Género:
Acción,
Suspense
Director: Tony Gilroy
Guión:
Tony Gilroy, Eric Van Lustbader, Dan Gilroy y Robert Ludlum
Reparto:
Aaron Cross, Rachel Weisz, Edward Norton, Oscar Isaac, Joan Allen, Albert Finney, Scott Glenn, David Strathairn, Corey Stoll, Stacy Keach, Dennis Boutsikaris, Michael Chernus, Sheena Colette, Michael Papajohn, Nilaja Sun, Tom Riis Farrell, Michael Berresse y Karen Pittman



Sinopsis


Hay varios programas de inteligencia y Treadstone, de la CIA, era simplemente uno de los primeros; Aaron Cross es uno de los seis agentes secretos creados por el programa Outcome, antiguo programa considerado destructivo propiedad del Departamento de Defensa...



Crítica


Hace doce años se dio a conocer misteriosamente en la gran pantalla a Jason Bourne (encarnado magistralmente por Matt Damon) mientras unos pescadores le sacaban del mar Mediterráneo; durante tres películas se narraron sus pasos mientras intentaba sobrevivir y descubrir su identidad gracias a los siempre reveladores flashbacks, viéndose inmerso en numerosas fallidas operaciones internacionales de la CIA destinadas a deshacerse de él, mostrando de este modo al espectador el programa Treadstone, las impresionantes habilidades del propio Bourne y, al concluir la trilogía, el final de una historia que no parecía pudiera (ni debiera) continuarse; sin embargo, El legado de Bourne ve la luz con el propósito de desvelar una intriga más oscura, una mitología más profunda y presentar a un nuevo héroe que deberá luchar para seguir con vida cuando su programa se convierta en un peligro, un planteamiento totalmente diferente aunque las referencias a las anteriores cintas (incluso con la imagen física de antiguos personajes) son tan recurrentes como representativas de las pocas ideas genuinas de las que hace alarde el filme, una inservible intención sorpresiva.

El legado de Bourne   El legado de Bourne
El mencionado actor protagonista de la trilogía predecesora de la resucitada franquicia, clara insignia de la misma, se apresuró en asegurar que no volvería a interpretar a Jason Bourne si la dirección no corría a cargo de Paul Greengrass, el cual dirigió inmejorablemente los tres primeros títulos y abandonó el proyecto del cuarto al carecer de suficiente interés argumental, según declaraciones vertidas por su persona; así, Tony Gilroy (quien también había ejercido de guionista en el anterior capítulo), en el que supone su tercer largometraje tras Michael Clayton y Duplicity, decidió embarcarse en una atrevida continuación y recurrir a Jeremy Renner para dar vida al nuevo agente protagonista de ésta, el cual parece haberse especializado en tomar el relevo de famosas sagas que abandonan sus protagonistas originales (lo hace con la saga de Bourne pero también está previsto que lo haga con la de Misión: Imposible, pues se perfiló en su última parte como digno sucesor de Tom Cruise, centro focal absoluto de la franquicia en cuestión hasta el momento) y prescindir de entidad e incluso personalidad propias.
El legado de Bourne   El legado de Bourne
Aaron Cross (Jeremy Renner, inamovible e inexpresivo como siempre, aunque para la ocasión dichos reproches se convierten en alabanzas en virtud del carácter exigido) es uno de los seis agentes secretos creados por el programa Outcome, perteneciente al Departamento de Defensa, diseñados para funcionar en solitario en misiones altamente arriesgadas de larga duración, controlándolos mediante continuos muestreos sanguíneos y suministrándoles unas pequeñas pastillas que determinan su carácter y potencial físico; paralelamente a la actual misión de resistencia y superación de Aaron, el estudio del comportamiento que dio pie al programa Treadstone avanza sin cesar, pero dado que ambos programas comparten el mismo origen, Outcome se convierte en un peligro cuando la historia de Bourne se da a conocer públicamente, decidiendo sus altos cargos, liderados por Byer (Edward Norton, extrañamente canoso, ridículo y sobrepasado) terminar con dicho programa y con todos los agentes creados por el mismo, viéndose inmerso el número cinco (Aaron) en una constante huida en la que solamente encontrará apoyo en la científica Stephanie Snyder (Rachel Weisz, impresionante una vez más, tan sentimental como transmisora), trabajadora de la peligrosa organización decidida a exterminar toda producción de su trabajo a la que conoció en uno de los controles.
El legado de Bourne   El legado de Bourne
El director se defiende tras las tensiones vividas durante la producción asegurando que ésta última historia es completamente original, centrándose en un héroe y un episodio nuevo, casi otro proyecto nacido de las consecuencias de las tres cintas anteriores, siendo por lo tanto la intención del equipo realizar una aventura a raíz de todas las demás que se diferenciase pero al mismo tiempo fuese más allá en lo anteriormente construido sin llegar a desligarse del todo, creando un nuevo ambiente y aumentando la conspiración; pues bien, de las palabras a la consumación de las mismas hay un largo camino que a juzgar por el resultado final no han sabido recorrer, ya que a pesar de contar con cuatro guionistas la historia deja mucho que desear en cuanto a trascendencia y concordancia, pues los hechos no guardan la conexión que debiera ser exigible y se recurre con alarmante asiduidad a la tendencia de reciclar pasadas propuestas y no innovar con nuevas aportaciones, lo cual aclara ciertos detalles anteriores pero deja sin explicación alguna muchos posteriores (aunque se traten en venideras secuelas no puede ser aceptado dicho planteamiento al carecer de lógica y rigor el mismo en la presente, al fin y al cabo la de analizar).
El legado de Bourne   El legado de Bourne
El legado de Bourne está basada en una novela de mismo título escrita por el continuador de sagas Eric Van Lustbader, fuera del ciclo Bourne escrito por Robert Ludlum, comenzando una nueva visión del paradójico ambiente característico de éste e intentando mantener su espíritu, dos de los objetivos que el director del metraje se ha propuesto recoger y en absoluto lo ha logrado, pues más allá del último cuarto de cinta (en especial la interminable secuencia persecutoria que acontece cerca del término de ésta) no resulta en absoluto apasionante ni tan siquiera interesante; únicamente destacar como aspectos positivos la increíble labor de Rachel Weisz, los impactantes escenarios en los cuales transcurre la trama (la producción se filmó en distintos y variados territorios divididos entre Nueva York, Filipinas y Corea del Sur, situándose en culturas muy diferentes que guardan gran distancia entre sí) y las constantes pero parcialmente innecesarias alusiones a sucesos plasmados en anteriores entregas, todos los demás apartados se pueden englobar en los adjetivos de patetismo y mediocridad (se han confirmado dos continuaciones que parecen albergar incluso con más claridad dichas calificaciones, aunque puede que resulten de forma contraria y retomen el buen camino de la saga), sin obviar que se antoja imprescindible haber visionado la trilogía primeriza para comprender mínimamente el inicio de la trama (hecho que no debiera ser así, pues de no haberla visto el espectador no encuentra respuestas hasta el ecuador, y teniendo en cuenta que la duración alcanza holgadamente las dos horas no es precisamente agradable la inapropiada tesitura encontrada).


Daniel Espinosa




 
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