El consejero 25-06-2017 17:08 (UTC)
   
 

El consejero
(Ridley Scott, 2013)


El Consejero




Ficha técnica


Título original:
The counselor
Año:
2013
Nacionalidad:
EEUU
Duración:
117 min.
Género:
Acción, Suspense
Director:
Ridley Scott
Guión:
Cormac McCarthy
Reparto:
Michael Fassbender, Brad Pitt, Javier Bardem, Cameron Díaz, Penélope Cruz, Goran Visnjic, Dean Norris y John Leguizamo


Sinopsis


Un respetado abogado del sudoeste estadounidense se introduce en el mundo del tráfico de drogas a causa de un problema dinerario...



Crítica


Era de esperar que un cambio de registro tan radical como el asumido por Ridley Scott, uno de los autores más encasillados del actual panorama cinéfilo (concretamente en el género fantástico, dando muestra de su buen hacer, sin ir más lejos, en su última exitosa incursión cuya narración estaba situada anteriormente al primer capítulo de la mítica saga Alien), para la ocasión no convenciera en exceso, pero poco presumible podía ser el fracaso absoluto en el que se traduce El consejero (en el propio título radica un ejemplo más de la incompetencia patria a la hora de llevar a cabo una traslación puramente estricta al no referirse el original a la figura de una persona que guía a otra aleccionándole sino a la profesión del protagonista), una obra que no consigue ninguno de los propósitos que se vislumbran vagamente en algunos compases; el descalabro comprende todo tipo de formas, ya que hace gala de una filosofía adulterada (defendiendo la muerte como un idílico destino final y citando textualmente al célebre poeta Antonio Machado), un humor sin apenas gracia (las burlas pertinentes se aceptan en mayor o menor medida pero no así las que no convienen), una ridícula sensualidad (fomentar la verborrea sinsentido en torno al erotismo no resulta propicio), una insoportable incontinencia verbal (la cantidad de aberraciones que los personajes profieren podrían suscitar más de una denuncia), un desfasado machismo (muchas escenas retratan al género femenino como la personificación del interés) y un sinfín más de ingratitudes que no hacen reflexionar, por ende, absolutamente acerca de nada como se pretende desde el minuto cero hasta el mismo término, un desenlace que, pese a la aberración presente, deja entrever la posibilidad de que una segunda entrega vea la luz, lo cual no hace presagiar nada bueno a tenor de la indecisión posicional adoptada aqu
í.
El Consejero  El Consejero
A pesar de la combinación de un elenco enormemente atractivo (curiosamente los que son de procedencia española pronuncian menos palabras en dicho idioma que los que no, aunque la mayoría no hagan sino decepcionar todavía más) con un guión primeramente atrayente (qué duda cabe que, pese al convencionalismo que rezuma la premisa, se presumía que daría mucho de sí) no se trata de una película demasiado categórica, pues contiene diálogos memorables, personalidades vivas y algunas escenas magníficas y, aún así, consigue percibirse como fallida, un completo error de cálculo emocionalmente vacío que seriamente podría postularse como una parodia adaptativa del propio responsable de texto; es probable que en papel la propuesta sonara imperdible pero en la práctica es imposible creerse uno solo de los hechos plasmados a causa del desconcertante drama sobre el que se sustenta una historia perfectamente resumible en una bochornosa mezcla entre El precio del poder y El árbol de la vida, una monótona reflexión sobre el hedonismo en forma de thriller sobre el comercio de la cocaína en la frontera mejicana que, más allá de significar el primer escrito original de Cormac McCarthy, es pésima, está construida de manera inepta y resulta demasiado difícil de seguir debido a la alternancia de contextos y sujetos, así como por la escasa conexión de trascendencia real entre todos ellos pivotando sobre un empalagoso amor
ío con traje de bondad suprema.
El Consejero  El Consejero
Un respetado y adinerado abogado del sudoeste estadounidense (Michael Fassbender, el cual no ejerce pero asume una entrega tal que dudar de su valía en el supuesto caso de verse obligado a hacerlo no es una posibilidad) ve como gran parte su fortuna desaparece cuando destina varios miles de dólares en un regalo a Laura (Panélope Cruz, tan poco convincente cuando finge alegría como cuando hace lo propio con tristeza), amada a la que propone matrimonio sin escatimar en gastos para compensar la inseguridad que alberga al proceder, motivo por el cual acude a Reiner (Javier Bardem, quien compagina períodos magistrales con otros indebidamente cómicos), uno de los traficantes de drogas mejicanos más activos por el que siempre ha sentido admiración al no respetar las normas que la sociedad le impone y, pese a ello, gozar de todos los placeres con los que un hombre puede soñar; una de esas deleitaciones existenciales es Malkina (Cameron Díaz, rejuvenecida y seductora pero infelizmente adecuada en intervalos clave al irradiar sonrisas cuando se la exigiera no benevolencia sino ), una mujer aparentemente sensata y realmente peligrosa que le descoloca constantemente al ir siempre un paso por delante de él, sensación de impotencia e incluso inferioridad que sufrirá en sus propias carnes el recién introducido en el mundo de las sustancias prohibidas a raíz de la avaricia que comienza a consumirle al creer que lucrarse por métodos ilegales es sencillo y no atañe ningún riesgo hasta el punto de desquebrajarse su integridad moral, perder a su compañera sentimental y, en resumidas cuentas, verse empujado al
máximo desconsuelo.
El Consejero  El Consejero
Castigada comprensiblemente (puede que excesiva pero muy probablemente merecidamente) por parte de la crítica internacional, la que supone la nueva compartición de proyecto (que no de plano, pues en ningún momento coinciden en pantalla) por parte de la pareja española más (re)conocida en el mundo entero (precisamente los integrantes que, posiblemente, resulten menos convincentes en sus actuaciones) únicamente despierta tres aspectos positivos, destacando entre ellos la comprobación (una vez más) de la versatilidad actoral de Michael Fassbender (capaz de conmover en Jane Eyre y no provocar sentimiento alguno en Prometheus bordando en ambos casos, así como en este, el cometido que le es encomendado y, es más, para la ocasión superándose al ser brutal el ascenso y posterior caída que simula padecer); las otras dos gratificaciones se hallan en el disfrute de un elenco tan atractivo como cumplidor (citar cada una de las personalidades que desfilan por la trama está de más al poder conocerlas con detalle en la ficha técnica ajuntada en la crónica) y, ya juzgando lo plasmado, el poder presenciar cómo uno de los asesinatos más atroces de la historia acontece (siendo el secundario de lujo sufridor del mismo Brad Pitt y sirviendo prácticamente de conclusión fílmica, no antojándose preciso detallar más que esto a fin de no desvelar nada), el resto de aspectos, por más que cuente con nada menos que Cormac McCarthy de guionista y Ridley Scott de director (dos poderosas razones que en cualquier caso serían motivos para ser más exigentes y no condescendientes), se perciben clara y grosamente insuficientes.

El Consejero  El Consejero
El consejero
es, en resumidas cuentas, un largometraje insana y desesperantemente aburrido (el sueño no llega a apoderarse del espectador en ningún instante a pesar de darse los primeros síntomas de sopor en varios momentos) y descabelladamente pretencioso (la demasía en la acentuación fácil sobre el capitalismo y la realidad contemporánea no puede catalogarse de otro modo), con un diseño de producción algo precario (el transcurso en zonas desérticas e interiores en penumbra es recurrido en demasía) y un estilo visual (en especial en cuanto a fotografía se refiere) que trata de emular al de Salvajes de Oliver Stone con la diferencia de que en aquella funcionaba al primar la acción en detrimento de pláticas vacías y en ésta lo más mínimo al darse el caso totalmente opuesto a excepción de leves tiroteos y superfluas escenas (algunas propias de un homenaje a la longeva a la par que laureada serie televisiva Los Simpson, como la cuerda de piano cruzada en la carretera con funesto objetivo); la película es, por todo lo expuesto anteriormente, un cúmulo de conversaciones entre un abogado (o más en relación con el ingrato título, un consejero) y sus avatares de destino negro, cuyas relaciones con los mismos son más próximas a una obra teatral que a un metraje comercial, no teniendo la mayoría demasiada cabida (como las profundas reflexiones acerca del abandono de vida en el tercer acto) y otras de desechable dialéctica sexual (la plática en determinado club sobre cierta escena tórrida en el coche, debidamente representada a modo de recuerdo explícito, es la más representativa), quedando la sensación de que se ha asistido a algo realmente mediocre que se muy largo (amén de las dos interminables horas de duración) pese a contener (muy pocas) secuencias reseñables.


Daniel Espinosa




 
  Menú
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  Últimas publicaciones

Southbound

I am not a serial killer

Tickled

  Publicidad
  Forma parte de Cementerio de Notícias

Colabora


=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=