El bosc 16-08-2017 21:47 (UTC)
   
 

El bosc
(Óscar Aibar, 2012)


El Bosc




Ficha técnica


Título original:
El bosc
Año:
2012
Nacionalidad:
España
Duración:
98 min.
Género:
Drama, Fantástico
Director:
Óscar Aibar
Guión:
Albert Sanchez Pinol
Reparto:
Tom Sizemore, Maria Molins, Alex Brendemühl y Pere Ponce


Sinopsis


En plena Guerra Civil, en la comarca del Bajo Aragón, viven Ramón y su esposa Dora, quienes se ven sorprendidos por la llegada del ejército anarquista; ambos guardan un secreto muy especial que atañe a su familia, pues durante siglos, alrededor de su casa, han ido apareciendo una serie de luces misteriosas de
enigmática procedencia.


Crítica


El atípico cineasta Óscar Aibar (responsable de la laboriosa El gran Vázquez) se sumerge (e intenta hacer lo propio con el espectador, consiguiéndolo escasamente) en una historia fantástica (aunque de ello contenga más bien poco amén de la hipnótica luz azulada presente en el pequeño bosque que da título al filme) ambientada en un periodo fundamental de la historia reciente del país español para, siguiendo los pasos de directores como Agustí Villaronga y Guillermo del Toro (quienes también imbricaron en su momento ambos géneros, el bélico y el fantástico, en películas como la aclamada Pan negro y la aceptable El laberinto del fauno, respectivamente), tratar de iluminar la idiosincrasia que por aquel entonces predominaba; sin embargo, la obra se posiciona para dar mucho más protagonismo al drama vivido en dicha época bélica que para ensalzar el propio contenido fantástico, el cual pasa desapercibido completamente salvo en contadas escenas (la mayoría de ellas pertenecientes al tramo final de la trama), propiciando que El bosc no traspase la frontera de la aceptable y se sitúe en la mediocridad.

El Bosc  El Bosc
Con un excesivo trasfondo político y militar en el que anarquistas, rojos, comunistas, fascistas y moros comparten cartel, la clara contingencia militarista (obviando una de las secuencias finales en la que se recoge de desmesurada y prolongada forma la lucha física entre dos ideales encarnados en los dos protagonistas masculinos de la cinta) que permanece inexplorable durante los noventa minutos de metraje no hace sino confirmar el desperdicio argumental del que el cineasta español ha pecado, irritante en cuanto a acento (un catalán de lo más cerrado predomina, obligando a recurrir a los subtítulos para percatarse de los diálogos) aunque sugerente en cuanto a premisa (la cual se vale de la atemporalidad para racionalizar la visionaria idea sobre la que pivotan todos los elementos presentados paulatina y decepcionantemente).

El Bosc  El Bosc
La historia se centra en las vivencias de Ramón (Alex Brendemühl, tan inexpresivo como en Insensibles, aunque en ésta no tiene cabida tal frialdad) y su esposa Dora (María Molins, impecable y transmisora del terror que padece su personaje), quienes (sobre)viven en plena Guerra Civil ocupando un caserón a las fueras de Matarraña, localidad situada en la comarca del Bajo Aragón, pero el ejército anarquista comandado por El Cojo (Pere Ponce, ridículo en cuanto apariencia e indecente interpretativamente) toma el lugar, por lo que Ramón, confesado fascista de nacimiento, debe desaparecer del mismo hasta que la guerra llegue a su fin para así procurar un futuro digno y repleto de tranquilidad a su mujer y su pequeña hija, la cual permanece en un incomprensible segundo plano en todo momento a pesar de poder haber sido una baza positivista; durante siglos, en el pequeño bosque en forma de misterioso círculo ubicado en las proximidades de la morada, han ido apareciendo una serie de luces inexplicables de procedencia enigmática que se traducen en un portal de azulada luminosidad que transporta a todo aquel que se embarca en el viaje que propone a un idílico paisaje en un universo paralelo que solamente se abre dos veces al año, en las épocas más frías y más calientes (es decir, para San Blas y San Lorenzo), y es que según la creencia popular datada del 1916 (año en el que acontece la primera escena de la película, reveladora pero inconcluyente), en dicho mundo habitan besugos que residen en alcachofas, y la paz que se respira es tal que todos los hombres que han viajado a él no han vuelto.

El Bosc  El Bosc
Amenazado por el nuevo conflicto que acaba de estallar, Ramón decide viajar semestralmente a dicho paraíso mantenido en absoluto secreto (de hecho ancestralmente ha sido así) hasta la fecha volviendo exclusivamente para proporcionarle a Dora primeras necesidades, pues éstas faltan en la impuesta racionalización (las compras alimenticias se llevan a cabo mediante cartones, pues el dinero no tiene valor alguno al haberse generalizado la propiedad de todos los bienes, hecho que plasma con exactitud la ilógica realidad que se vivió), mientras el desconcierto se apodera cada vez más del matrimonio; de este modo, irá transitando entre un mundo y otro, interactuando constantemente con éste (propiciando que la enfermiza obsesión de El Cojo por Dora se magnifique con su presencia) y con aquel (introduciendo conceptos que cambiarán el devenir de la existencia de los besugos, desembocando tales aportaciones en el acto final al que uno de éstos se ve obligado emprender), mientras Dora afronta con la mayor serenidad posible las adversidades que se la presentan continuamente en aras de que llegue el día de poder, finalmente, convivir familiarmente sin presi
ón alguna.
El Bosc  El Bosc
Ingeniosas respuestas como “¿tengo cara de ser un calendario?” a la cuestión de cuál es la fecha concreta o “la dimensión del tiempo en España en diferente” en referencia a la tardanza laboral que caracteriza al territorio patrio, son las mayores virtudes de una propuesta en la que el género fantástico brilla por su ausencia y el melodrama se nutre de insaciables referencias históricas de carácter trágico, tratadas sin profundidad ni las pretensiones psicológicas exigibles sin otro propósito que el de contextualizar la historia; a pesar de ello, no importa la cantidad de erratas que contenga la película (innumerables de hecho), el desenlace más surrealista de la historia del cine español (tal vez convenga concretar Cataluña para no verse envueltos en debates políticos independentistas) acontece en la misma, el cual además de impactar (e invitar a la carcajada más sincera) simboliza el catastrofismo innato que conlleva la existencia de la raza humana, corrompiendo todo aquello que entre en contacto con ella, así como una ingeniosa muestra del egocentrismo que padece dicha etnia (representado en el comportamiento de Ramón, quien se muestra austero de socorrer a un ser de aspecto sospechosamente semejante al de las criaturas de la horrible El bosque que en el pasado, desconociéndolo por completo, le brindó la posibilidad de permanecer protegido y albergado en un entorno propicio para ello, desconociendo que dicha ayuda se traduciría en un breve intervalo de tiempo en la perdición de su raza de forma inevitable).



Daniel Espinosa




 
  Menú
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  Últimas publicaciones

Rings

Raw

Pet

  Publicidad
  Forma parte de Cementerio de Notícias

Colabora


=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=