El artista y la modelo 16-08-2017 19:30 (UTC)
   
 

El artista y la modelo
(Fernando Trueba, 2012)


El artista y la modelo




Ficha técnica


Título original:
El artista y la modelo
Año:
2012
Nacionalidad:
España, Francia
Duración:
104 min.
Género:
Drama, Suspense
Director:
Fernando Trueba
Guión:
Fernando Trueba y Jean Claude Carrière
Reparto:
Jean Rochefort, Claudia Cardinale, Aida Folch y Götz Otto


Sinopsis


Francia, 1943. La ocupación alemana hace que el país se encuentre sumido en el miedo y el desánimo y, en medio de esta situación, un escultor de edad avanzada que vivió sus días de esplendor en el pasado, intenta refugiarse como puede de todo, viviendo casi aislado de los problemas que le rodean; sin embargo, un hecho dará un cambio radical a su austera existencia, pues la llegada de una joven que intenta refugiarse tras haber estado encerrada en un campo de concentración.



Crítica


La onceaba película de ficción realizada por Fernando Trueba después de una época interesado en el documental e incluso en el cine de animación (un ejemplo de ello es su incursión en éste último con Chico & Rita) transitaba inciertamente entre el éxito y el fracaso, situándose en la incertidumbre más absoluta desde incluso antes de la finalización del rodaje, pues el propio director empezó a trabajar en el guión varios años atrás junto al desaparecido Rafael Azcona, reconocido guionista cuyo fallecimiento, unido a problemáticas de diversa índole que repercutieron negativamente sobre el avance de la producción, provocó que se detuviera el proyecto, retomándose posteriormente junto al reputado guionista franc
és (precisamente el idioma seleccionado para comercializar la obra) Jean Claude Carrière, con el que empezó a moldear el tono de la película, la cual se materializaría finalmente en una serie de temas que ambos querían resaltar (todos bien desarrollados).
El artista y la modelo  El artista y la modelo
El laureado director español ha contado para la dificultosa empresa que alberga el sumamente personal metraje con un reparto escueto pero internacional, incluyendo los nombres del actor italiano Jean Rochefort (el mítico actor francés protagonista de películas como El relojero de Saint Paul y El marido de la peluquera), de la actriz italiana Claudia Cardinale (estrella de obras magistrales como Hasta que llegó su hora y Fitzcarraldo), del alemán Götz Otto (rostro conocido por haber participado en filmes de tanto prestigio como La lista de Schindler o El hundimiento) y la joven actriz española la joven actriz Aida Folch (quien debutó en el cine con la película El embrujo de Shanghai); amén del envidiable equipo interpretativo del que hace gala El artista y la modelo, el atrevido pero finalmente acertado recurso retrospectivo blanquinegro (la película se presenta de esta manera, sin coloración alguna, pecando de exceso de iluminación en ciertos compases) para introducir directamente al público en la época en la que transcurre la historia resulta extraordinaria, siendo reprochables exclusivamente el ambiguo final y la propia temática de la película (agradar a un amplio abanico generacional con la escultura como eje central no es tarea sencilla y se consigue).
El artista y la modelo  El artista y la modelo
Marc (Jean Rochefort, inolvidable labor la suya, enternecedor y especialmente emotivo) es un reputado y meticuloso escultor francés que vivió su época dorada en el pasado, cuando la iluminación artística se la proporcionaba su actual mujer, Léa (Claudia Cardinale, poco presente pero adecuada), junto con la que comparte una plácida aunque monótona existencia en su hogar bajo los atentos cuidados de la afianzada asistenta sobre la que depositan toda su confianza, María (Chus Lampreave, algo ridícula a pesar de mostrarse fiel a su papel en todo momento); sufriendo las consecuencias que implican subsistir en el ecuador de la Segunda Guerra Mundial (considerado el mayor y más cruento conflicto bélico de la historia) e intentando refugiarse aisladamente de los problemas que los rodean, el matrimonio encuentra en la fuente del pueblo en el que residen, en medio del miedo y el desánimo que la ocupación alemana provoca en los habitantes franceses, a Mercè (Aida Folch, eternamente pletórica, mostrando sus curvaturas en multitud de secuencias, todas ellas de una delicadeza sublime), una joven española que intenta refugiarse después de haber estado encerrada durante varios meses en un campo de concentración.

El artista y la modelo  El artista y la modelo
Ambos deciden ofrecerle alimentos y alojamiento en una pequeña propiedad situada en la cima de una montaña pr
óxima a cambio de posar para el escultor de edad avanzada, que desencantado del mundo y de la crueldad de los seres humanos cree haber atisbar un ápice de inocencia y sinceridad en la predispuesta aunque desconfiada chica; éste hecho hará que el cometido de Marc de realizar una nueva escultura (la verdadera motivación se oculta en todo momento) y mostrársela al general alemán Werner (Götz Otto, preciso e encomiable), con el que mantiene una extraña e inexplicable relación de amistad, se convierta en factible, pues su austera existencia dará un cambio radical al convertirse Mercè en todo un estímulo para el anciano, que recobrará gracias a ella no solamente las ganas y la curiosidad de vivir sino también la inspiración artística que creía haber perdido para siempre, pues en un panorama tan triste y gris el artista encontrará en su modelo la pureza y la belleza.
El artista y la modelo  El artista y la modelo
La relación entre el arte y la inspiración, el peso de la vejez y la inseguridad que conlleva la juventud, la belleza en medio de un panorama degradado por la guerra, la necesidad de sentir, la crueldad de la
época bélica (cuidando hasta el más mínimo detalle para recrear fielmente la misma, desde las aburguesadas indumentarias hasta la extendida tendencia belluda femenina) y un sinfín de sentimientos existenciales comúnmente padecidos por el ser humano se plasman de brillante forma en la pantalla magnificando (merecidamente) la figura de la mujer como razón de ser (hay deos hechos que demuestran la existencia de Dios, las mujeres y el aceite de oliva virgen, tremenda frase emitida por Marc, tan profunda como burlesca), logrando alegrar, entristecer, ilusionar, estremecer, alentar y derrumbar al espectador merced a la perfecta armonía que mantiene el hilo argumental, tan continua como sutilmente variante, en resumidas cuentas, El artista y la modelo se antoja imprescindible dentro del panorama cinéfilo español (de hecho el presidente de la Academia de Cine ha anunciado recientemente que la producción se encuentra en la lista de preselección para representar a España en la próxima edición de los premios Oscar en la categoría de Mejor Película de Habla no Inglesa, junto a Blancanieves de Pablo Berger y Grupo 7 de Alberto Rodríguez) y recomendable para todo aquel que precise de una propuesta diferente y elegante, aún conteniendo ciertos elementos un tanto descuidados y no resueltos.


Daniel Espinosa




 
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