Dolor y dinero 26-06-2017 01:54 (UTC)
   
 

Dolor y dinero
(Michael Bay, 2013)







Ficha técnica


Título original:
Pain and gain
Año:
2013
Nacionalidad:
EEUU
Duración:
129 min.
Género:
Acción, Comedia
Director:
Michael Bay
Guión:
Christopher Markus y Stephen Feely
Reparto:
Mark Wahlberg, Dwayne Johnson, Anthony Mackie, Tony Shalhoub, Ed Harris, Rob Corddry, Bar Paly, Rebel Wilson y Ken Jeong


Sinopsis


Tres culturistas deciden dar el golpe de su vida para hacerse con una descomunal cifra dineraria; sin embargo, persiguiendo su particular sueño americano, acaban atrapados en una complicada trama criminal.



Crítica


Basándose en una serie de artículos que fueron publicados por un periodista del prestigioso diario Miami new times en los cuales una pandilla de gimnasio cometía multitud de actos delictivos (ridículamente retratados a la conclusión del metraje con unas fotografías que demuestran la poca convicción con la que fue llevada a cabo la selección del reparto al no guardar similitud alguna ninguno de sus encarnadores) y aprovechándose del enorme esfuerzo prestado por parte de los actores en aras de absorber los respectivos papeles atribuidos (compartiendo igualdad de mediocridad interpretativa los protagonistas muestran un fornido físico que en algunos casos no sorprende pero en otros en cuantía), el maestro estadounidense de la tecnología por excelencia en la última década cultivado en su labor como productor en proyectos recientes (la más que decente revisión de Pesadilla en Elm Street es su último trabajo en dicho apartado) se reinventa a sí mismo para dejar de lado (tan solo temporalmente) la interminable saga Transformers e introducirse de lleno en una obra que de buen seguro costará de igualar.

Dolor y dinero  Dolor y dinero
La sentencia escrita en el párrafo anterior no va precisamente referida al buen hacer en el que Dolor y dinero se traduce, sino a todo lo contrario, a la manera en la que pueden llegar a confluir los más denunciables recursos en una misma película (por si el contenido no fuese lo suficientemente deprimente, abarca más de dos insufribles horas), desde la propia concepción (equivocado planteamiento el de tratar de dotar de patriotismo a todo cuanto acontece por alejado de tal sentido que se sitúe) hasta las más diversas apologías que se dan a lo largo de la historia (la defensa del consumo ilegal y masacre verbal hacia vertientes religiosas son tal vez los dos ejemplos más evidentes, aunque hay muchos más igualmente reprochables), fatal combinación a la que cabría añadir un sumatorio verdaderamente extenso de disparates propios de los debutantes (con el máximo respeto hacia ellos, pues qué duda cabe que hubieran resuelto mejor las mayormente buenas ideas primigenias).

Dolor y dinero  Dolor y dinero
Daniel (Mark Wahlberg, irreconocible al ganar una masa muscular inhumana para camuflarse entre tanto hormonado) es un arrogante entrenador personal cansado de su monótona existencia junto a su único amigo Adrian (Anthony Mackie, a alguien le tenía que tocar ser el objeto de burlas y ése es él), quien padece un problema en su aparato reproductivo masculino que le impide disfrutar plenamente del acto sexual y por ende de su vida hasta que entra en escena Paul (Dwyne Johnson, empeñado en seguir aceptando papeles cómicos solamente consigue que su pasado de magnífico luchador se ensucie al no transmitir seriedad ni empatía alguna), cuyos gigantescos bíceps bien podrían confundirse con cabezas convencionales (sin ir más lejos la suya, pues la proporcionalidad en su cuerpo no se observa); cuando Víctor (Tony Shalhoub, alternando momentos aceptables con otros inasumibles apenas se mantiene en la categoría de lo aceptable), uno de los hombres más adinerados de la ciudad, decide ponerse en forma los tres verán la posibilidad de cambiar radicalmente su reputación (sus antecedentes penales les impiden ser consideradas personas buenas y por motivos inexplicables piensan que adquirir una insana cantidad económica limpiará su imagen), pero la inoportuna intromisión de Ed (Ed Harris, magistral en la totalidad de su cometido) convertirá su particular sueño americano en una trama criminal con un final muy predecible (en efecto, ni en este aspecto sorprende el filme, esa es la
única y mísera realidad).
Dolor y dinero  Dolor y dinero
Haciendo gala de un sentido del humor pésimo (cuando la provocación se confunde con la ignorancia no puede catalogarse de otro modo) y una narración de los sucesos tan curiosa como desestabilizadora (la incisión en cada mínimo detalle hace que el espectador acabe extasiado de datos que a la postre no llevan a ningún lugar más que al ya sabido con antelación), el director apenas consigue agradar en determinados compases, concretamente en aquellos en los que no priman las sandeces y absurdidades, para nada abundantes y de hecho condensados en el ecuador de la producción, instantes en los que gratamente se deja entrever cierta aceptación racional debido a la introducción en la trama de un personaje secundario de lujo (posteriormente significará otra errata más al no resultar ni resolutivo ni tan siquiera oportuno el tratamiento que se brinda a éste, siendo otra potencial fuente desaprovechada a añadir a la retahíla de despropósitos).

Dolor y dinero  Dolor y dinero
Alejarse por completo del género que uno más domina no es precisamente sencillo e incluso podría antojarse un suicidio direccional premeditado de no afrontarse debidamente, y eso es precisamente lo que le sucede a Michael Bay (cabe recordar para no confundir su reciente declive que en su currículum constan trabajos de tanta relevancia cinéfila como Armageddon), que se inmola al conservar exclusivamente los elementos más insustanciales de sus producciones (bólidos de lujo, despampanantes mujeres e insano empleo de la cámara lenta) para ofrecer una tragicomedia de lo más detestable en todos los sentidos, desde las precarias interpretaciones (a excepción de contados casos como el de Ed Harris) hasta el infame argumento (totalmente desechable), y es que Dolor y dinero hace méritos suficientes para alzarse con el indeseable logro de convertirse en la peor película de la temporada, afirmación que estando en pleno ecuador puede presumirse atrevida pero muy probablemente así sea al término del presente año.



Daniel Espinosa




 
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