Día 5 (Cyptshow Festival 2013) 18-08-2017 03:11 (UTC)
   
 

El ladrón de cadáveres  (episodio televisivo, 60’)
(José Páramo, 1975)




“El ladrón de cadáveres” formó parte de la serie televisiva compuesta por catorce episodios “El quinto jinete” emitida entre el setenta y cinco y el setenta y seis en Televisión Española; su temática era de terror y suspense, y adaptó varios relatos de autores clásicos de la literatura.



Dr.Jekyll Vs. The Werewolf  (largometraje, 96’)

(León Klimovsky, 1972)




El doctor Jekyll inyecta una extraña substancia química en el cuerpo del Hombre Lobo; el resultado es un desdoblamiento de la personalidad que acoge un nuevo yo maligno y lujurioso, el irracional y voraz míster Hyde.



Frost  (cortometraje, 14’)

(Jeremy Ball, 2012)




La búsqueda de comida por parte de una joven cazadora en el Ártico la lleva a un límite sagrado hasta descubrir un secreto extraño y terrorífico.


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El último día del Cryptshow Festival 2013 ha tenido un alto contenido tributario, homenajeando en primer lugar a José Páramo como autor de una de las series españolas más importantes de temática de suspense y terror dentro del ámbito de las adaptaciones de relatos de autores clásicos de la literatura universal El quinto jinete, siendo el escogido el antepenúltimo de los catorce capítulos que la compusieron allá por mediados de los ochenta, El ladrón de cadáveres, una magnífica reconversión del texto novelístico de Robert Louis Stevenson que junto a La familia Vourdalak destaca sobre el resto al presentar grandes interpretaciones y una atmósfera malsana y claustrofóbica que consigue transmitir al espectador la sensación de agonía que padece el protagonista de la historia (tal es así que prácticamente la totalidad de personas a las que se les pregunte acerca de sus predilecciones las respuestas se centrarán de buen seguro en éstas dos piezas); sin entrar en comparaciones con la película de Robert Wise (la cual sigue exactamente las mismas líneas teniendo en cuenta los ajustes normales por los diferentes metrajes) en esta ocasión los personajes no se hacen tan odiosos como en el largometraje (mención a parte merece Raúl Sénder y su certero alejamiento de la comicidad) y se las sobrecogedoras escenas del cementerio se intensifican sobremanera pese a que a algún cadáver le falto algo de rigor en el aspecto físico (concretamente en el trabajo de maquillaje, ostensiblemente mejorable), traduciéndose por ende en una digna sucesora en forma de mediometraje y en definitiva en una memorable obra cuyo adecuado ritmo (si bien es cierto que alargar en demasía el vaivén sobre cada uno de los doctores difuntos hace perder cierta inmersión en el clima generado) y tétrica ambientación (realmente cuidada hasta en detalles insignificantes) se aproximan a las máximas exigencias suscitadas.


Un ejemplo más de lo que fue el fantaterror español con un Paul Naschy pletórico de fuerzas, esa sería la frase más definitoria de lo que supone visionar a día de hoy Dr.Jekyll Vs. The Werewolf, una película patria de terror dirigida por León Klimovsky en el año mil novecientos setenta y dos que cuenta con indecentes efectos especiales, imposibles diálogos y bellas actrices albergadora de todo el irrepetible encanto de la época y delirante hasta límites insospechados (la propia idea central de la historia que cuenta cómo el Hombre Lobo quiere que el doctor Jekyll pase su alma a la de míster Hyde y a partir de ahí perder para siempre su identidad dando como resultado final la muerte de todos ellos es significativo de ello) y por ende recomendable exclusivamente a aquellos que disfruten con el cine más bizarro que en cualquier caso se antoja discreta, notándose el buen hacer del responsable, una puesta en escena memorable (recordando cuantiosamente a la gran Noche de Walpurgis estrenada ese mismo año) y la mayúscula interpretación de Paul Naschy como principal atractivo; el guión, que de forzado resulta ridículo (aun así desternillante es cuando Kekyll se vuelve escéptico realista y le dice a la novia de Waldemar que no se cree que sea el hombre Lobo porque esas cosas no pueden ser reales y ocurrente el razonamiento de por qué el tratamiento va a funcionar sosteniéndose que un mismo ser no puede albergar a la vez a dos monstruos en su cuerpo), es sin duda alguna el peor de los apartados (aunque hayan otros que rocen también la denuncia) pero, en definitiva, se trata de una idea interesante que progresivamente va derivando hacia los terrenos de lo absurdo debido al argumento científico que pese a ser bueno hubiese necesitado cuanto menos un tratamiento más elaborado y complejo que no le sabe dar su director más acostumbrado a la creación de ambientes aunque sería injusto sentenciar que la cinta no es divertida e incluso capaz de transmitir más emociones que el actual cine digital (es decir, el más comercial).


Minutos antes de acontecer el momento más importante del certamen (cabe recordar que a fin de cuentas se trata de un concurso en el cual solamente uno de los proyectos presentados se alza con la figura conmemorativa exclusiva del Premio Sierra Circular y los seiscientos sesenta y seis euros que lleva aparejada tras la deliberación del jurado, en esta séptima edición compuesto por Héctor Claramunt, Daniel Ausente, Xavi Pons, Anna Solanas y Jordi Sánchez), el veterano actor norteamericano Jack Taylor ha recibo personalmente el merecido (y profundamente emotivo) Premio Honorífico que le ha sido entregado merced a la extraordinaria carrera profesional que ha firmado, estableciéndose en tierras mejicanas a finales de los cincuenta y posteriormente en españolas, siendo aquí donde explotó su participación en películas de terror y serie b trabajando con directores de la talla de Roman Polanski y Jesús Franco y compartiendo cartel con estrellas del celuloide como Paul Naschy y Christopher Lee, alcanzando el acto un breve espacio temporal en relación con el reconocimiento que merece tan enorme figura del séptimo arte a la que recientemente se pudo ver en la soberbia Fill de Caín y una sonora ovación por parte del respetable que instantes antes había disfrutado de los desfasados musicocómicos (así se definen ellos mismos) de The Xuscos, quienes implorando recuperar la fe en la humanidad han alternado desternillantes ocurrencias con aborrecibles recurrencias en una actuación que apenas puede catalogarse de aceptable; la entrega de premios y la proyección del cortometraje ganador han puesto el punto final al apasionante Cryptshow Festival 2013, siendo el gran triunfador el gélido Frost de Jeremy Ball, el t
ítulo conclusivo de la ya lejana segunda jornada (visualmente irreprochable aunque argumental mejorable errando la composición la introducción de elementos futuristas en una historia de corte clásico), restando dedicar éstas últimas palabras a la organización del festival (el equipo principal lo forman Toni Benages, David González, Joan Clusella, Susana Soldado, David Ballester, David Villòria, Marta Anaïs, Sónia Badia, Silvia Llamas, Gonzalo López, David Vives, Lluís Rueda y Marta Torres aunque cabría añadir a todos aquellos integrantes que posibilitan la traducción, la iluminación y un sinfín de requisitos para que todo funcione como es debido) por la servicial atención que han prestado los cinco días que ha comprendido el mismo solucionando cualquier percance que hubiera podido generar un programa tan extenuante y demostrando una vez más que con un presupuesto ajustado se pueden llevar a cabo eventos muy atrayentes.


Daniel Espinosa

 
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