All cheerleaders die 27-07-2017 16:54 (UTC)
   
 

All cheerleaders die
(Chris Sivertson y Lucky McKee, 2013)


All cheerleaders die




Ficha técnica


Título original:
All cheerleaders die
Año:
2013
Nacionalidad:
EEUU
Duración:
90 min.
Género:
Comedia, Terror
Director:
Chris Sivertson y Lucky McKee
Guión:
Chris Sivertson y Lucky McKee
Reparto:
Caitlin Stasey, Sianoa Smith, Tom Williamson y Libertad Green


Sinopsis


Una joven rebelde con la misión de hacer caer al capitán del equipo de futbol se alista a un grupo de cheerleaders para conseguir su propósito, pero una serie de trágicos acontecimientos hará que las chicas se vean empujadas a una batalla sobrenatural en la que las muertes abundar
án.


Crítica


En el decálogo de los diez mandamientos recurrentes del imaginario escolar americano la posición más importante del fútbol americano, la del quarterback (por norma general el chico más deseado del centro), ocupa un destacado lugar en la lista, siendo su réplica femenina la capitana de las animadoras (que sea rubia, hermosa y poco inteligente son los tres requisitos que debe cumplir), quienes en la cumbre de la polaridad se encargan de llevar a cabo numerosas reuniones con el objetivo de confraternizar (y otros cometidos de índole más fisiológica); el resultado de invertir esta relación para que protagonicen enfrentamientos mortales es All cheerleaders die, y los responsables de llevarlo a cabo no son otros que Lucky McKee (The Woman, memorable visualmente como pocas) y Chris Sivertson (Sé quién me mató, cuyo principal aliciente era la presencia de Lindsay Lohan), quienes han precisado nada menos que más de diez años para decidirse a realizarla formalmente (el proyecto nació entonces cuando los dos acababan de graduarse en la USC Film School), lo cual no se traduce en un minucioso trabajo de mejoría constante sino en el preludio de una lenta y poco madurada trama de evidente insuficiencia tanto profesional como comercial al tratarse de un título rudimentario que, no obstante, consiguió un codiciado lugar entre las diez películas escogidas para formar parte de la serie Midnight Madness en el Toronto International Film Festival de la temporada.

All cheerleaders die  All cheerleaders die
La obra originaria se lanzó el mercado doméstico en dos mil uno pasando desapercibida, como en el paso de ésta correspondiente revisión (al fin y al cabo no se trata de otra cosa) por el ya citado Toronto International Film Festival 2013 y el Festival de Sitges 2013, cosechando en éste último un tímido aplauso a su término y numerosas comentarios negativos a la salida de la sala, denotando una vez más la hipocresía que reina por parte del respetable en un certamen que de amenazadoramente vulgar que se está tornando cohíbe mucho, una reinvención de la que los propios autores dijeron “nos está llevando al apasionante mundo del cine palomitero, y no podríamos estar más emocionados al tener la libertad creativa que una empresa como Modernciné ofrece para los escritores y los directores, esto va a ser muy emocionante, lleno de gran espectáculo con un reparto joven para morir; las pretenciosas palabras solamente acertaban en dos cosas, la independencia y la plenitud de inmadurez entre el elenco actoral, pero ambas se dan en su vertiente menos deseada, dotando al metraje de una incomprensible rareza de imposible traducción interpretada por unos chicos sin el más mínimo encanto ni atractivo más allá del físico, un abandono de la serie b que había primado en sus carreras con cierta tendencia a la seriedad hacia un desprejuiciado invento fallido.

All cheerleaders die  All cheerleaders die
Maddy (Caitlin Stasey, puede que la única que logra salvarse, no sin ser condescendiente, de la quema de insoportables actuaciones) es una chica rebelde de apenas diecisiete años del instituto Blackfoot y una paria entre sus compañeros de secundaria que tiene un odio especial el capitán del equipo de futbol americano, quien la traicionó tiempo atrás y por lo cual urde un plan para infiltrarse en el equipo de animadoras para lograr que sus despampanantes integrantes se sumen a su causa, la de vengarse del que considera el hombre más odioso sobre la faz de la tierra, pero su misión se ve truncada, una vez conseguida la simpatía de las deseadas féminas, por un trágico giro de acontecimientos por el cual todas ellas son víctimas de un fatídico accidente de coche propiciador de sus muertes; sin embargo, una obsesiva enamorada de la recién aceptada ha seguido de cerca los sucesos y, mediante el empleo de una magia negra que domina y a la que habitualmente recurre para mantener a salvo a su amor platónico (ello se debe a que sus conocimientos de brujería la hacen creer firmemente que cuando deje de hacerlo algo horrible la sucederá, como en efecto ocurre), las resucita para que regresen en forma de vampiras, viéndose así envueltas en una batalla sobrenatural (el elemento en cuestión es implantado meramente para tonificar las luchas entre sexos) repleta de mutilaciones y asesinatos (en medio de la más desacertada e ingenuamente malvada plasmación de tópicos parodiados) que jamás olvidarán (ni el público al ser penosos).

All cheerleaders die  All cheerleaders die
Los efectos especiales, de auténtica denuncia (la calidad es tan precaria que apenas podría llegar a catalogarse de serie zeta, con todo el decoro que ello supone para las producciones ideadas para la misma y la deshonra en la se traduce para otras que se circunscriben en un plano mucho más ambicioso, siendo el caso de la presente el segundo), cumplen únicamente su cometido en aquellos impactos más logrados (básicamente el primer percance saltador y la última sorpresa que depara la trama al más puro estilo Evil dead), lo cual, unido al resto de laboríos (destacando, obviamente negativamente, el absurdo argumento urdido por dos genios como Chris Sivertson y Lucky McKee, de los cuales no se observa ninguna de las excelentes particularidades que demostraron en sus anteriores obras), prácticamente obliga a sentirse no defraudado sino ultrajado, y es que el nivel que alcanza es infame; el comienzo, que parece augurar un divertimento desinhibido presumiblemente similar a American pie no es más que un espejismo, pues el filme deriva rápidamente hacia la más lastimosa combinación de El cazador de sueños y las brujas de Eastwick en una versión desfasadamente universitaria de las mismas al antojarse asumiblemente alocada en un principio y posteriormente una insultante congregación de sandeces  que lejos de conformar cuanto menos carnaza no proporciona más que aburrimiento y no, como algunos medios aseguraban por comprensibles intereses, una hilarante y sorprendente película salpicada de sobresaltos que no defrauda al público sediento de sangre (puede que, de hecho, nada se aleje más de la realidad que dicha aventuración).

All cheerleaders die  All cheerleaders die
En su conjunto (aunque todos los apartados analizados de forma particular sería más de lo mismo), All cheerleaders die es un desquiciante desenfreno en el que cada minuto es peor que el anterior hasta llegar al desenlace, un final que refuerza las horribles sensaciones que durante toda la historia se han ido percibiendo, un descomunal sinsentido que solamente podría llegar a disfrutarse por parte de aquellos calenturientos adolescentes con acné o quilos de más que deseen visionar aluna que otra secuencia lésbica, pero el bajo contenido sexual (si al menos éste fuera alto serviría para mantener el pulso respecto a la infinidad de vídeos que circular por la red) de las mismas hace que tan siquiera esa posibilidad pueda barajarse, pues el sentido tórrido se limita a unos cuantos besos que se aproximas más a los que en ocasiones se dan en el ámbito paterno filial que en el erótico; lo más alarmante del asunto es que la película aspire a convertirse en una pieza de culto instantáneo a partir de una risible congregación de elementos mal traídos y relacionados entre sí, no siendo por ende más que un irrisorio bochorno fílmico y, lo que es peor, el primer capítulo de la que promete convertirse en una saga, porque dos entregas ya pueden considerarse como tal y, a juzgar por la resolución y el texto que le sigue, es bastante evidente que así será al señalarse específicamente que la presente es la primera parte de una antología (nadie duda que suponga un enorme esfuerzo pero la esperanza ha dejado paso al escepticismo y desgastarse el bolsillo o simplemente la retina al visionar en la prometida secuela ya no es una opción) que muy posiblemente encabece el listado de las peores sagas de todos los tiempos, ya no del género en sí mismo sino de todos.



Daniel Espinosa




 
  Menú
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
  Últimas publicaciones

Rings

Raw

Pet

  Publicidad
  Forma parte de Cementerio de Notícias

Colabora


=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=